Carta pastoral de Mons. José Luis Retana: Día del Seminario

Cada año, en el mes de marzo, la Iglesia celebra el día del Seminario. En esta campaña se nos hace una llamada a pedir por nuestros seminaristas y a tomar una mayor conciencia en nuestro compromiso con la pastoral vocacional. En esta ocasión, debido a la situación sanitaria global, el día del Seminario se celebrará el 8 de diciembre, día de la Inmaculada.

Desde hace no pocos años estamos llevando a cabo estas jornadas de la Campaña del Seminario en un contexto de honda preocupación por el descenso de candidatos al sacerdocio. Ya decía san Juan Pablo II que «la pastoral vocacional exige ser acogida, sobre todo hoy, con nuevo, vigoroso y más decidido compromiso por parte de todos los miembros de la Iglesia» (PDV, n. 34d).

La vocación de la Iglesia es ser misionera por su propia naturaleza. Este deber misionero es de todo el Pueblo de Dios, pero «la preocupación de anunciar el Evangelio en todos los pueblos pertenece al conjunto de los pastores, pues recibieron todos juntos el mandato de Cristo que les imponía un deber común» (LG, n 23).

Esto mismo es lo que nos recuerda, este año, el lema del Día del Seminario: «Pastores misioneros», resaltando el mandato de Jesús a los apóstoles «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15). Por eso, la Pastoral Vocacional es tarea y compromiso, en primer lugar, de los sacerdotes, a los que me dirijo con especial afecto y gratitud por su entrega generosa por la Iglesia y por el anuncio del Evangelio. Les invito a seguir trabajando en este quehacer principalísimo de nuestra Iglesia,
suscitando, promocionando, acogiendo, acompañando los gérmenes de vocación en sus propias parroquias, como signo de su amor al Señor, a la Iglesia y a su sacerdocio.

Para que colaboremos debidamente con el Señor en el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales, debemos promover también comunidades cristianas capaces de suscitar ese encuentro con Cristo que entusiasme, enamore y provoque la entrega incondicional a los demás. La promoción de las vocaciones
sacerdotales debe ser cultivada por las familias, “en la alegría del amor compartido” (que siempre han sido el primer seminario, en cuyo seno han surgido las vocaciones al sacerdocio). Hoy, sin este apoyo y aliento por parte de las familias, está faltando un apoyo fundamental.

Consciente de que la oración es el alma de toda pastoral y más en concreto de la pastoral vocacional, acudo también a los religiosos, consagrados, a los laicos, encareciendo a todos los miembros de nuestra Iglesia diocesana que pongan en el centro de su plegaria diaria.

Con mi afecto y bendición, vuestro obispo

+ José Luis Retana

Obispo de Plasencia

Mons. José Luis Retana Gozalo
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José Luis Retana nació en Pedro Bernardo (Ávila) el 12 de marzo de 1953. Ingresó en el seminario menor de Ávila en 1964 para ingresar después, en 1968, en el seminario mayor. En 1971 entró en el Teologado que la diócesis de Ávila tiene abierto en Salamanca, para realizar los estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1971-76), donde se graduó en Bachiller de Teología el año 1977. Posteriormente marchó a Friburgo (Suiza) para ampliar sus estudios de licenciatura (1976-78). En 1979 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1979. En la actualidad es vicario episcopal para las instituciones de enseñanza de la diócesis de Ávila (desde 2012). Es deán de la catedral de Ávila (desde 2015) y adjunto a la dirección de Patrimonio (desde 2002); director del centro de educación especial Santa Teresa de Martiherrero para enfermos psíquicos y consiliario del Movimiento Comunión y Liberación (desde 2002); párroco de San Pedro Bautista de Ávila y arcipreste del arciprestazgo de la ciudad de Ávila (desde 2012). Es miembro del colegio de consultores y del consejo presbiteral (desde 1998). En su ministerio sacerdotal, desarrollado en la diócesis de Ávila, ha desempeñado, entre otros, los siguientes cargos: formador y profesor en el colegio diocesano “Asunción de Nuestra Señora” (1979-1993); rector del seminario diocesano de Ávila en Salamanca (1993-1999/2003-2012); vicario parroquial en la parroquia del Inmaculado Corazón de María en la ciudad de Ávila (1999-2003) y vicario episcopal para las relaciones con las instituciones diocesanas de Enseñanza y secretaría particular del obispo (1997-2006). También durante su ministerio sacerdotal ha atendido las comunidades cristianas de Albornos, Muñomer, Narros de Saldueña, Villanueva de Ávila, Aldeaseca, Tornadizos de Arévalo y Donvidas