Mensaje del Papa a los participantes en Festival de la Doctrina Social de la Iglesia

Una granada plantada al mismo tiempo en todas las ciudades conectadas, abre «Memoria del futuro», la décima edición del evento creado en 2011 por Monseñor Adriano Vincenzi, fallecido en febrero, difundido por primera vez en toda Italia. El 26 de noviembre, en Verona, el papa Francisco les envió un video mensaje en el que anima a los participantes a ser constructores de puentes. Al hablar del título de la edición el Papa dijo que «la esperanza es la virtud de un corazón que no se cierra en la oscuridad, no se detiene en el pasado, no vive en el presente, sino que sabe ver el mañana»
Será el primer Festival nacional de la Doctrina Social de la Iglesia sin monseñor Adriano Vincenzi, el sacerdote veronés, por años guía de la Fundación Toniolo, el centro diocesano de investigación social, que fundó el Festival y durante nueve ediciones fue su principal animador. Mons. murió a la edad de 68 años el 13 de febrero de este año. Esta Festival será también el primero en difundirse, ya no sólo en Verona, sino como soñaba el prelado, que esté dirigido a toda Italia. En efecto, hace un año Monseñor Vincenzi, Don Adriano para las más de 20.000 personas de toda Italia y del resto del mundo que participan cada año a finales de noviembre en el evento que creó en 2011, había cerrado la novena edición del Festival con la esperanza de ampliarlo a diez ciudades en 2020.

Mensaje del Papa Francisco

El Papa Francisco dijo a los participantes que este Festival quiere, con su metodología creativa, iniciar una confrontación entre sujetos diferentes en su sensibilidad y en su acción, pero convergentes en la construcción del bien común. Y recordando a Mons. Vincenzi, el Papa mencionó su última encíclica: “Queremos recordarlo en el rasgo distintivo de su servicio con palabras que están en armonía con lo que escribí en mi última encíclica Fratelli Tutti: «es una gran nobleza poder iniciar procesos cuyos frutos serán cosechados por otros, con la esperanza puesta en el poder secreto del bien que se siembra».

Memoria del futuro

Este año el tema que han elegido es «Memoria del futuro». Suena un poco extraño, pero es creativo, afirmó el Papa, y añadió que el tema invita a esa actitud creativa que podemos decir: «frecuentar el futuro».  “Para nosotros los cristianos, el futuro tiene un nombre y este nombre es «esperanza». La esperanza es la virtud de un corazón que no se cierra en la oscuridad, no se detiene en el pasado, no vive en el presente, sino que sabe ver el mañana». ¿Qué significa el mañana para nosotros los cristianos? Es la vida redimida, la alegría del don del encuentro con el amor trinitario. En este sentido, ser Iglesia significa tener una mirada y un corazón creativo y escatológico sin ceder a la tentación de la nostalgia que es una verdadera patología espiritual”.

El Papa dijo además que la “dinámica de los cristianos no es retener el pasado con nostalgia, sino más bien acceder a la memoria eterna del Padre y esto es posible viviendo una vida de caridad. Por lo tanto, no es la nostalgia la que bloquea la creatividad y nos hace personas rígidas e ideológicas incluso en las esferas sociales, políticas y eclesiales. Más bien, la memoria está tan intrínsecamente ligada al amor y a la experiencia que se convierte en una de las dimensiones más profundas de la persona humana”.

«Todos hemos sido generados a la vida en el Bautismo. Hemos recibido el don de la vida que es la comunión con Dios, con los demás y con la creación. Por lo tanto, estamos llamados a realizar la vida en comunión con Dios, es decir, en la intimidad de la oración en la presencia del Señor, en el amor a las personas que encontramos, es decir, en la caridad, y finalmente, en relación con la Madre Tierra, lo que indica un proceso de transfiguración del mundo. Y la vida recibida como un don es la vida misma de Cristo, y no podemos vivir como creyentes en el mundo a menos que manifestemos su vida misma en nosotros. Injertados en la vida del amor trinitario nos volvemos capaces de la memoria, de la memoria de Dios. Y sólo lo que es amor no cae en el olvido precisamente porque encuentra su razón de ser en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En este sentido toda nuestra vida debe ser de alguna manera una liturgia, una anamnesis, una memoria eterna de la Pascua de Cristo».

Vivir la memoria del futuro

Así que aquí está el significado del Festival de este año, dijo Francisco,  vivir la memoria del futuro significa comprometerse a hacer de la Iglesia, que el gran pueblo de Dios (LG, 6) pueda ser en la tierra el principio y la semilla del reino de Dios. Vivir como creyentes inmersos en la sociedad manifestando la vida de Dios que recibimos como regalo en el Bautismo para que podamos recordar ahora esa vida futura en la que estaremos juntos ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  Esta actitud nos ayuda a superar la tentación de la utopía, de reducir la proclamación del Evangelio a un simple horizonte sociológico o a dedicarse a la comercialización de diversas teorías económicas o facciones políticas. En el mundo con la fuerza y la creatividad de la vida de Dios en nosotros: así sabremos fascinar el corazón y los ojos de la gente con el Evangelio de Jesús, ayudaremos a hacer fructíferos los proyectos de la nueva economía y política inclusiva capaz de amar.

Constructores de puentes

El Pontífice por último se dirigió a los diferentes actores de la vida social reunidos con ocasión del Festival: al mundo de los empresarios, de los profesionales, de los representantes del mundo institucional, de la cooperación, de la economía y de la cultura, y les dijo que continúen comprometiéndose siguiendo el camino que Don Adriano Vincenzi ha trazado con ellos para el conocimiento y la formación en la Doctrina Social de la Iglesia. «Constructores de puentes: los que se reúnen aquí no encuentran muros sino rostros».

El tema de la edición

«Memoria del futuro», explican los organizadores «encuentra en el granado muchas sugerencias». De hecho «es una planta presente desde el principio de la historia de la humanidad, recuerda el poder de la vida; está bien enraizada en la tierra, sus raíces son fuertes, su fuerza es sinónimo de tenacidad en las dificultades; ofrece refugio y sus frutos, con numerosos y diferentes granos, nos habla de una riqueza en la diversidad».

La granada, árbol símbolo de la doctrina social

En la mañana del 23 de noviembre 24 ciudades italianas plantaron un árbol de granado, símbolo de la doctrina social de la Iglesia. Desde Acerenza hasta Treviso, así como Verona, por supuesto, en estricto orden alfabético, en un lugar elegido de acuerdo con las administraciones locales, se plantará esta planta típica de Oriente Medio.

(Alessandro Di Bussolo y Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

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