Carta pastoral de Mons. Joan E. Vives: “Estoy a la puerta y llamo” (Ap 3,20)

Este domingo comienza el Adviento, el tiempo de la esperanza. Cuatro semanas que nos ayudan y urgen a preparar bien la Navidad. Este año con la pandemia no será tanto preparar encuentros y fiestas de familia, que quizás no se podrán llevar a cabo o sólo a través de conexiones telemáticas, pero sobre todo será prepararnos para la Navidad de forma más auténtica, más cristiana, con caridad, oración, austeridad y alegría. No podrán ser días de comidas familiares y de regalos, pero estamos obligados a vivir lo esencial y más principal: la acogida del Señor Jesús, que llega para renovar todas las cosas. El Adviento debe significar la acogida de Dios que se hace Dios-con-nosotros y que cambia la historia; la acogida de Jesucristo que se hace hermano nuestro y que permanece con nosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos. Nos sigue diciendo a nuestra generación: «Mira, estoy a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo» (Ap 3,20). Escuchemos la voz del Señor, abrámosle la puerta de nuestra vida, dejémonos llenar de su luz y viviremos una comunión plena y curativa, que nos curará de todo miedo y angustia, y nos dará la plenitud de su amistad y de su gracia.

Viene el Señor. Hagámosle sitio, acojamos su Palabra, recibamos su Amor. Cada Eucaristía nos recuerda que le esperamos: «¡Ven, Señor Jesús!». Iniciamos el Adviento con mucha esperanza, porque el que llega es «el Señor del universo», el que todo lo puede, el que siempre perdona y restaura, el que ha vencido el pecado y el mal, el que ha recreado la historia humana, llenándola de su Amor y mostrándole su final de salvación en Dios.

¿Sabremos esperarle activamente? La esperanza es una virtud serena, humilde y pequeña, frágil si queréis, pero vivificadora de la fe y de la caridad. Nada de pasividades en los que esperan activamente como Jesús nos ha enseñado, porque Dios, que todo lo puede, nos da la alegría de saber que Él trabaja con nosotros, prepara los bienes invisibles que nos quiere regalar, y seguro que desea, aún más que nosotros, el triunfo del bien y del amor, la salud para todos sus hijos. Es en este fundamento divino que basamos nuestra esperanza; no en nosotros o en nuestras pobres fuerzas.

Esta «verdad» nos ayuda mucho, sobre todo en tiempos de tantas dificultades, cuando parece que las cosas nos van en contra. Nosotros nos mantenemos esperanzados, firmes y fieles, con la mirada fija en lo que vale para siempre y que no pasará jamás. Porque de hecho, nuestra esperanza es una Persona, es Cristo. Por Él vale la pena perderlo todo, si conviene, a fin de ganar la vida y ganarlo todo.

Esta actitud esperanzada es la que necesitamos. Sembrar esperanza en medio de la pandemia, en estos campos, como en otros que cada uno puede estar viviendo con dolor: carencias y dificultades en la propia familia, enfermedades que son duras de soportar, cruces pesadas o heridas nunca suficientemente curadas… Es esta realidad de pecado y de dolor que Cristo viene a hacerse suya, naciendo en medio de nosotros. Preparamos la Navidad que debe ser una realidad cada día. El Señor llega con poder, viene a poner alegría donde sólo crece el resentimiento. ¡Que Él llegue a todos! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Ven Señor Jesús!

+Joan-Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).