Carta pastoral de Mons. Abilio Martínez Varea: «Ven, Salvador, ven sin tardar»

Queridos diocesanos:

ElAdviento de este año 2020va a ser realmente distinto, novedoso y difícil. Va a ser muy diferente, como diferenteestá siendo todo desde la aparición dela Covid-19.Todos nos hemos tenido que amoldar a las nuevas circunstancias que la pandemia nos va exigiendocada día por el bien común.A pesar de las dificultades que experimentamos, podemos decir con San Pablo que Dios es un Padre que no nos abandona y que toda realidad debemos vivirla desde el amor y la unión con Dios: “sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien” (Rom 8, 28). Incluso en las situaciones más dolorosas de la vida, cuando experimentamos la muerte de un ser querido y en medio de tanto sufrimiento provocado por la enfermedad, la mano amorosa de Dios nos sostiene y nos da ánimos para seguir caminando. Hoy más que nunca imploramos la gracia y la paz que nos vienen de Dios hecho hombre en Belén.

En estos momentos, según nos advierten los que gestionan los asuntos públicosy los medios de comunicaciónsocial, esta Navidad será muy distinta a la que tradicionalmente hemos venido celebrando. Los encuentros tendrán que ser restringidos, los buenos deseos de estas fechas los daremos por videoconferencia, las calles no estarán a rebosar como en años anteriores… Sin duda, será una situación que nos hará añorar tiempos pasados.

Sin embargo, los que tenemos fe, aunque sea en una dosis mínima, sabemos que la Navidad conlleva una realidad tan maravillosa, tan espléndida, tan acogedora, que ninguna pandemia, ninguna contrariedad, conseguirán jamás minimizarla. Nada nos desalentará, nada nos desanimará. Porque la Navidad es esto, la Nativitas, la conmemoración del Nacimiento del Hijo de Dios, que tuvo lugar en un pueblecito de Israel, en Belén de Judá, hace más de dos mil años.

Quiero invitaros a vivir el belén tradicional como nunca. Montad el belén en casa por muy sencillo que sea, ponedlo en el sitio mejor, donde se vea bien, rezad contemplando al Niño, a su Madre y a San José. Os invito también a leer los Evangelios de la Infancia de Jesús, en concreto los capítulos 1 y 2 de san Lucas y los capítulos 1 y 2 de san Mateo. Estoy convencido de que va a ser una Navidad muy distinta: una Navidad hecha de oración, de saberse queridos por Dios en todo momento de la vida.

Este Adviento que comienza el domingo 29 de noviembre, y que se extenderá hasta el 24 de diciembre, la fecha de Nochebuena,tiene que ser un Adviento inolvidable si nos lo proponemos. Más familiar que nunca, más íntimo que nunca, más lleno de esperanza que nunca, más cristiano que nunca.Os ofrezco tres claves para vivir de la manera más adecuada este Adviento tan peculiar:

1.Contemplemos la fe y la humildad de la Virgen María que hizo suyo totalmente el proyecto salvífico de Dios. Invocadla con la virtud tan maternal de la ESPERANZA: “Virgen de la Esperanza, ruega por nosotros”. Es estauna festividad que celebramos en pleno Adviento, el 18 de diciembre.

2.Vivamos un Adviento y una Navidad enun clima de sobriedad y de sencillez alegre. Lo que realmente importa es que las familias nos mantengamos muy unidas, muy pendientes los unos de los otros, especialmente de aquellos que tendrán que estar solos, o trabajando fuera de sus casas,… Con la oración y con el móvil o la vídeo-llamada.

3.Y para que la esperanza sea completa y cimentada en la fe, pensemos en otras muchas familias de nuestro entorno, y en la lejanía, que lo van a pasar muy mal, que ya lo están pasando mal, por la enfermedad, la ancianidad, la pobreza de medios y la inseguridad en el trabajo.

Me ha llamado la atención gratamente la petición que hace el Papa Francisco en su encíclica Fratellituttia recuperar la amabilidadcomo un fruto del Espíritu Santo: “El individualismo consumista provoca mucho atropello. Los demás se convierten en meros obstáculos para la propia tranquilidad placentera. (…) Esto se acentúa y llega a niveles exasperantes en épocas de crisis, en situaciones catastróficas, en momentos difíciles donde sale a plena luz el espíritu del “sálvese quien pueda”. Sin embargo, todavía es posible optar por el cultivo de la amabilidad. Hay personas que lo hacen y se convierten en estrellas en medio de la oscuridad” (222). Hagamos lo que nos dice el Papa, seamos amables. Seamos luz en esta noche oscura. Seamos como la estrella de Belén que iluminó a la humanidad entera, porque había nacido el Amor.

Termino evocando la escena tan significativade las Bodas de Caná: la Virgen, una invitada más supo, como Madre que es, estar pendiente de todo y de todos.Veréis, queridos sorianos, qué fabulosa será la Navidad este año si la vivimos como María. Como lleno de contenido será este Adviento si lo vivimos con esperanza y amabilidad.

Con mi afecto lleno de esperanza, y mi bendición,

✠ Abilio Martínez Varea

Obispo de Osma-Soria

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.