Carta pastoral del Cardenal Carlos Osoro: «Dios viene y se interesa por nosotros»

En el tiempo de Adviento que comenzamos se nos invita a los creyentes a tomar conciencia de que Dios viene y se interesa por nosotros. Qué bueno es siempre este recordatorio, pero quizá hoy aún más, en esta pandemia. Es fundamental recordar que Dios viene hoy y ahora, que no es un Dios ausente de la vida de los hombres, que no es un Dios lejano y desinteresado por nuestra vida y por lo que acontece en nuestra historia concreta. Dios viene a darnos su amor y su luz, su entrega y su fidelidad, su cuidado y su salud; viene porque desea liberarnos del mal y de la muerte, apartar de nosotros todo aquello que impide el que no tengamos la felicidad verdadera… Dios viene a salvarnos.

¿Estamos dispuestos a acoger al Salvador? La venida del Señor por la encarnación en María es singular y hemos de saber contemplarla, así como la última venida al final de los tiempos. El Señor llama a la puerta de nuestro corazón para hacernos esta pregunta: ¿estás dispuesto a darme tu carne, tu tiempo y tu vida? Es la misma voz del Señor que quiere entrar en la historia de los hombres a través de cada uno de nosotros, en el lugar concreto en el que estamos y vivimos. En este Adviento nos vuelve a preguntar: ¿me dejas entrar en tu vida?, ¿me dejas llegar al corazón de todos los que encuentres? Para hacerlo y construir un mundo más fraterno, acoge la Palabra de Dios que se proclama los domingos de este Adviento:

1. Vive con tres actitudes que se nos ofrecen como imperativos: atentos, vigilantes y despiertos (Mc 13, 33-37). «Porque no sabéis cuándo es el momento». En el discurso dirigido a Pedro, Santiago, Juan y Andrés, que fueron testigos de la proclamación del Reino, se nos señalan estas tres actitudes que nos invitan a salir al encuentro del Señor. El Señor desea y quiere que ayudemos a toda la humanidad a salir a este encuentro. ¿Cómo? Atentos, vigilando y velando. Y aunque parezcan verbos semejantes, cada uno de ellos aporta un matiz diferente: se trata de percibir lo que se asoma, no conformarse con mirar lo inmediato, lo próximo, sino que hay que divisar lo que hay más allá del horizonte. Hay que ver no solamente lo que estamos viviendo, sino por qué lo estamos viviendo y qué nos quiere decir el Señor.

2. Atrévete a conocer a Jesús (Mc 1, 1-18). ¡Qué sugerente es el inicio del Evangelio de Marcos! Todo lo que se nos va a decir en esta parte del Evangelio es para que nos atrevamos a conocer más y más y mejor a Jesús. ¡Qué bueno es poder comunicar a todos los hombres esto! La noticia que trae Jesús es una noticia alegre, liberadora y salvadora para este mundo sediento de justicia, dignidad y verdad. También de salud en estos momentos. Es Juan Bautista el que hace la presentación inicial; él es su mensajero. Se nos dice qué hace Juan y el modo de vida que tiene, para después decirnos que quien viene detrás es mucho más importante que él. Cuando descubrimos a Jesús nos pasa como a los primeros discípulos, Simón, Andrés, Santiago y Juan, que «inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron».

3. En la identidad de Jesús descubre tu propia identidad y entra en escena en esta tierra con su vida (Jn 1, 6-8. 19-28). A Juan Bautista se le pregunta sobre su identidad, «¿qué dices de ti mismo?», y responde definiéndose como la voz que grita en el desierto e invita a allanar el camino del Señor. Pero ante la insistencia muestra la identidad de quien viene detrás de él, poniendo en tela de juicio su actividad bautismal, pues él es el que grita en el desierto e invita a allanar el camino del Señor. Qué hondura tiene ver a Juan Bautista abriendo el camino, la entrada, la puerta a Jesús, que va a entrar en la escena del mundo y a hacerlo todo nuevo.

4. Contempla y aprende junto a María a vivir la misión que el Señor te regala (Lc 1, 26-38). Contempla la mirada de Dios sobre un ser humano excepcional, María. Descubre la hondura que tiene cómo, a través de Ella, Dios toma decisiones sobre el futuro. Ve en este anuncio cómo Dios le confía a nuestra Madre una misión única. Va a ser Madre a través de tres acciones: concebirás en tu seno, darás a luz un hijo, le pondrás por nombre Jesús. Y Ella toma la decisión de declararse sierva del Señor. Ve en este anuncio del mensajero de Dios la reacción de temor de la destinataria, las intenciones de Dios, las objeciones de María, el signo del poder de Dios que da seguridad a la persona. María, con un futuro desconcertante, se sitúa en el dinamismo de la gracia: sobrecogida, sorprendida, maravillada, confiada… Va a ser Madre de Dios.

El Adviento es un tiempo para reavivar la esperanza, reavivar el espíritu y el gozo interior. Qué bueno es recordar y hacer vida lo que nos dice el salmo 130: «Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela a la aurora». Sí, la esperanza que está unida al conocimiento del rostro de Dios, el que Jesús nos revela con su encarnación, con su vida terrena y con su predicación, pero sobre todo con su Muerte y Resurrección. Conoced al Señor más en este Adviento; necesitamos abandonar la tristeza y el desaliento, alegremos el corazón porque el Señor está cerca. Dios nos visita, está aquí. No se retiró del mundo, no nos dejó solos; hemos podido verlo y tocarlo.

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.