Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo: ¿Qué, por qué y cómo podemos esperar?

Iniciamos el tiempo de Adviento, tiempo de esperanza, a semejanza del pueblo de Israel, que esperaba que se cumpliera la venida del Mesías y que se hiciera realidad la promesa de Dios de liberar a su pueblo.

Jesús ha venido, ha realizado su misión de salvación. Y nos podemos preguntar: ahora, pues, ¿qué podemos esperar?

No se puede identificar la esperanza –actitud o virtud fundamental de la vida cristiana– con una actitud pasiva, como la de aquel que pacientemente está esperando su turno para una gestión o visita.

Tampoco se puede reducir a las pequeñas o grandes esperanzas de la vida cotidiana, como superar enfermedades o contratiempos, mejorar en la profesión, disfrutar de la vida familiar, sentirse querido y valorado… Se trata de descubrir qué vinculación o relación tienen “estas esperanzas” con la esperanza cristiana.

Hay que advertir que a menudo nos han llegado objeciones a la virtud de la esperanza, que provenían sobre todo de las ideologías de compromiso con la historia, para cambiarla. Se podían resumir en la frase: “A vosotros, el cielo os lleva a olvidar la tierra”. Quizá por eso, al inicio del tiempo de adviento, es conveniente reflexionar sobre la esperanza cristiana, en cómo vivirla y cómo comunicarla.

Las preguntas que tenemos que responder son: ¿Qué esperamos? ¿Por qué lo esperamos? ¿Cómo lo esperamos?

¿Qué esperamos?

¡Pues esperamos a Jesucristo! Esperamos que Jesucristo, el Salvador, que ya se ha encarnado en la historia humana, vuelva glorioso para llevar a la plenitud la salvación que nos ofrece con su vida, muerte y resurrección. Pero a la vez esperamos y podemos vivir lo que Jesús nos ofrece, la Salvación, ahora y aquí, en cada momento de la vida y de la historia.

En definitiva, esperamos que la historia de todos y de cada uno de nosotros –de la humanidad– acabará bien, y muy bien, porque acabará en Dios.

Esta esperanza en “el cielo” de ninguna manera nos aleja de la tierra y del compromiso de apreciarla y transformarla, más bien al contrario. Nuestro compromiso es luchar contra todo mal, contra toda injusticia –en definitiva, contra el pecado– para asegurar la vida con dignidad, con libertad, con la fraternidad de toda persona y de todos los pueblos, tal como Dios quiere. Esperamos el retorno glorioso de Jesucristo para llevar a plenitud la salvación de la historia humana. Por eso esperamos con la convicción de la victoria final de nuestro Dios y de nuestra participación en esta victoria.

¿Por qué esperamos?

¿En qué fundamentamos esta esperanza? Fundamentamos esta esperanza en la venida primera de Jesús como hombre, que nos disponemos a revivir en Navidad con la actitud de esperanza de los justos, de los profetas y, sobre todo, de María, su madre.

Fundamentamos nuestra esperanza en la vida, muerte y resurrección de Jesús, que es ya la victoria sobre el mal, el pecado y la muerte.

Nos mantenemos en esta esperanza gracias al Espíritu que hemos recibido y en la Iglesia, nuestra Iglesia, que es el pueblo de la esperanza en la historia.

¿Cómo esperamos?

Esperamos acogiendo al Señor, que continúa haciéndose presente en nuestra vida, ahora no como hombre, pero sí con signos muy humanos: en la Iglesia, en la Eucaristía y los sacramentos, en las comunidades, y en cada persona a quien amamos y servimos.

Por eso la esperanza se vive asumiendo las responsabilidades familiares, laborales, eclesiales, de vecindad y de ciudadanía; en la proclamación del Evangelio, en los servicios más humildes, como ofrecer alimento, vivienda, soluciones a la marginación, educación… hasta conseguir estructuras sociales y políticas más justas.

Mons. Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.