Carta pastoral de Mons. Alfonso Carrasco Rouco: También en tiempos de pandemia, Manos Unidas

Queridos hermanos,

Las circunstancias que atravesamos, determinadas por la pandemia, nos están haciendo vivir el acentuarse de la “distancia social”, la disminución grande de las posibilidades de encuentro. Nuestras autoridades insisten en la prioridad de quedarse en casa, de salir lo menos posible, de cubrirse con la mascarilla.

Y, sin embargo, sabemos que no podemos ni debemos quedarnos solos, que nuestra esperanza está en la presencia del Señor, en su promesa de vida, testimoniada por la fe y la caridad de los hermanos, por la cercanía material y espiritual de nuestras comunidades parroquiales, de la Iglesia. En estas circunstancias difíciles, en la tentación del aislamiento, somos y luchamos por vivir como Pueblo de Dios, ciertos del horizonte bueno de la vida y de la ley de la caridad que nos guía en el presente.

¡Qué importante es afirmar esta unidad, experimentar esta cercanía en tiempos de distancia, cuando amenaza la soledad o la inquietud por el futuro! Guardemos las normativas sanitarias, por responsabilidad y por caridad; pero vivamos como Iglesia, participemos en la Eucaristía, apoyémonos en la oración, estemos atentos a las necesidades los unos de los otros.

“Sempre xuntos” ha sido lema nuestro durante la pandemia; hoy quisiera insistir en esas “manos unidas”. Pues nuestro estar juntos ha de ser real aquí, en nuestros pueblos y lugares; pero, si es verdadero, no tiene fronteras, no excluye a nadie. Esto quiere recordarnos de nuevo “Manos unidas”, siguiendo la enseñanza explícita de nuestro Papa Francisco.

La pandemia nos enseña qué responsabilidad tenemos todos, los unos para con los otros, cómo estamos realmente juntos en la misma barca. Nos lo dice siempre la caridad, desde su raíz misma: Cristo murió por todos, es el Cordero que quita el pecado del mundo. Estas son las dimensiones de su caridad, de la que participamos cada uno.

La llamada de “Manos unidas” es hoy una llamada a la verdad de nuestra caridad, que no debe ponerse límites, que hace propias las necesidades del hermano, según las propias posibilidades. En muchos pueblos y tierras las urgencias de la Covid-19 se han sumado a las pobrezas ya existentes: de alimento, de agua potable, de medios sanitarios, de atención y respeto por los derechos más elementales. Y nuestra crisis económica hace sentir sus efectos multiplicados entre los más pobres.

Que la petición de ayuda de “Manos unidas”, como en una campaña de emergencia, sea un impulso, un enriquecimiento de nuestra caridad; y avive nuestra memoria de la fe que tenemos puesta en el Señor para nosotros mismos, la esperanza que tanto necesitamos para vivir también aquí las actuales circunstancias.

Ayudemos en la medida de lo posible. Si permanecemos así “siempre juntos”, caminando en la fe y en la caridad, haremos presente la ayuda más imprescindible, ahora y en el futuro, aquí en nuestra tierra y en el resto del mundo: al Pueblo del Dios vivo, “germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano” (LG9).

Lugo, 23 de noviembre de 2020

+  Alfonso Carrasco Rouco

Obispo de Lugo

Mons. Alfonso Carrasco Rouco
Acerca de Mons. Alfonso Carrasco Rouco 34 Articles
Nació el 12 de octubre de 1956 en Vilalba (Lugo). Cursó la enseñanza secundaria en el Seminario de Mondoñedo y los estudios de Filosofía en la Pontificia Universidad de Salamanca (1973-1975). Después estudió Teología en Friburgo (Suiza), donde obtuvo la Licenciatura en 1980. Fue ordenado sacerdote el 8 de abril de 1985 en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. De 1980 a 1981 realiza labores de investigación en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich. De 1982-1987: Profesor asistente de la Cátedra de Moral Fundamental de la Universidad de Friburgo. Becario del “Fondo nacional suizo para la investigación” de la Universidad de Munich (1987-1988). En 1989 se doctora en Teología en la Universidad de Friburgo, con la tesis titulada: “Le primat de l’évêque de Rome. Étude sur la cohérence ecclésiologique et cononique du primat de juridiction”. Entre los años 1989-1991 forma parte del equipo parroquial de Santa María de Cervo, encargado de seis parroquias, en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, donde ejerce también como docente de la “Escuela Diocesana de Teología” . En 1992 se desplaza a Madrid como profesor agregado de Teología Sistemática del “Instituto Teológico San Dámaso”, convirtiéndose en catedrático en 1996. Este mismo año es nombrado consiliario del Centro de Madrid de la AcdP (Asociación Católica de Propagandistas). Desde 1994 a 2000 ejerce como director del “Instituto de Ciencias Religiosas” del Centro de estudios teológicos “San Dámaso” y vice-decano de la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid desde 1998 a 2000. Decano de la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid, desde 2000 a 2003. Durante los años 2001-2006 colabora regularmente en las Teleconferencias de la Congregación para el Clero para la formación permanente del clero (www.clerus.org). En 2004 actúa como relator de la Cuarta Ponencia (“Cómo vivir la comunión en la Iglesia”), y miembro nato de la Asamblea y de la Comisión central del Tercer Sínodo Diocesano de Madrid, clausurado el día 14 de mayo de 2005. Es miembro, además, de la Comisión Teológica Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española desde 1995; Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Española de Teología y del Consejo Asesor de Scripta Theologica, Communio Nuntium (edición en español) (1992-2005). Fue también, hasta su ordenación episcopal, profesor de Teología dogmática en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid (desde 1996) y director del Departamento de Dogmática de la misma Facultad en 2006. Durante su estancia en Madrid colaboró pastoralmente en la Parroquia de “San Jorge, mártir de Córdoba”.