Carta pastoral de Mons. Luis Ángel de las Heras: «Me gusta noviembre»

La solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los fieles difuntos se proyectan sobre el mes en el que celebramos el día de la Iglesia diocesana, la jornada mundial de los pobres, el recuerdo y oración por las víctimas de los accidentes de tráfico y, además, el fin del año litúrgico. Llevando adelante la misión en el presente, caminamos hacia el futuro definitivo. Todo ello me hace decir: “me gusta noviembre”.

La pandemia continúa imponiéndose en nuestras vidas y determinando nuestras agendas, planes, proyectos y propósitos. A cada paso, se nos hace más evidente la necesidad de cuidar lo esencial cambiando todo aquello a lo que nos vemos urgidos. Noviembre es buen mes para descubrir que la conversión no es optativa, sino troncal, además de amena y generadora de una satisfacción inusual. Requiere muerte, sí, caída de hojas muertas. Es muerte de lo innecesario, de lo que ralentiza el ritmo del caminante. Exige soltar lastre y, cuando lo logramos, trae alegría. Nos lleva por una senda de liberación en la que recordamos, con una plegaria agradecida, a quienes nos preceden en el camino de la fe y, libres de todo barro, ya han llegado a la total contemplación del rostro de Dios, que es la mayor felicidad que podemos anhelar.

Me gusta noviembre, a pesar del dolor acumulado a estas alturas de 2020. Un dolor que estamos llamados a acoger y mitigar. Me gusta noviembre, aún con la lacerante ausencia de personas queridas que ya fueron llamadas a la casa del Padre y se mantienen con nosotros a través de la fe, la esperanza y el amor que no se agotan. Me gusta noviembre, que este año trae también para mí un traslado de diócesis, tiempo de despedidas y nuevos saludos que se convierte, por su gracia, en tiempo de Dios. Me gusta noviembre, porque nos ofrece revivir la experiencia del otoño, que hace caer lo accesorio para acariciar un fecundo invierno purificador que promete una ansiada primavera.

Me gusta noviembre, este noviembre de 2020, porque pone ante los ojos lo que somos y seremos: discípulos misioneros de Jesús, es decir, de la Esperanza; la única esperanza que puede sostener nuestra humanidad herida y sanada en las manos de Dios todomisericordioso. Me gusta noviembre, como me gustará diciembre, si logramos fijar los ojos con ternura y gozo en quien salva este mundo, Dios y hombre verdadero, fuente de todo bien: Jesucristo, Señor de la historia.

✠ Luis Ángel de las Heras, cmf

Administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol

Obispo electo de León

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
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Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.