Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza Boy: Dios sabe encontrar siempre al hombre y convierte sus descarríos en caminos

Celebramos este domingo a Cristo Rey, esto es, la realeza de Jesucristo, quien por medio de su resurrección ha sido constituido rey sobre toda la creación. Este Ungido sigue siendo el Buen Pastor y deja claro en el evangelio cómo es su realeza: su reino no debe nada a las riquezas ni al prestigio –poderes de este mundo—, sino que se reserva a los pequeños y pobres, a los hambrientos y perseguidos a quienes llamó ya bienaventurados. Quien predicó la Buena Nueva a los pobres los llevará para siempre consigo, son los benditos del Padre.

El Reino de Dios está fundado en el amor. Nuestra vida, por eso, será juzgada sobre el amor, no el poder, el dinero, el placer… ¡podemos confiar en el amor de Dios! El santo cura de Ars predicaba que debíamos tener un corazón derretido en la caridad. La impresionante novedad de ser cristiano es que Jesús no nos llama a ser espectadores del amor de Dios, sino sus más íntimos colaboradores, esto es, plenamente responsables. “Cristianos -decía S. Juan Crisóstomo- sois los responsables del mundo, y se os pedirá cuentas de él.

Los cristianos somos “la gente del Rey” que ha ganado la batalla de la vida. En el juicio que llevará a cabo el Rey-Juez, los hombres deberán dar cuenta de todos sus actos. Se refiere el evangelio a las obras de caridad y misericordia. Una vez más, Jesús llega al extremo en su Amor. Sin embargo, a los que Jesús llama “malvados” en la predicación sobre el juicio final, no parece que hayan cometido grandes pecados de hecho, sino que son negligentes en hacer el bien, por sus pecados de omisión. Ningún texto del evangelio expresa con más claridad la idea de que abstenerse de servir es tan grave como el mismo pecado. Seamos, pues, consecuentes, con un amor activo que transforme el mundo. No dejemos que crezca el mal sin hacer nada. Seamos constructores del bien común trabajando por una sociedad más justa, en libertad, defendiendo los derechos humanos conculcados, ayudando a los demás, compartiendo el tiempo y los bienes, aportando lo mejor de cada uno.

Pero debemos preguntarnos: ¿Jesucristo es mi Rey? ¿Amo con su amor? Esto nos ayudará a estar alerta de manera permanente, no dejando pasar la oportunidad de poner en juego todas nuestras capacidades y dones para vivir en su Reino. También en esa “caridad política” de la que habla Francisco en Fratelli tutti. No podemos quedar impasibles ante los atropellos a la vida –en el aborto o la eutanasia—, ante la falta de libertad para educar, ante los marginados y descartados de la sociedad en esta sociedad en crisis, ante los emigrantes.  Dejemos que Cristo nos libere de este mundo viejo. Nuestra fe en Él vence los miedos y las miserias, y nos da acceso a un mundo nuevo donde la verdad y la libertad no son una parodia. La misión de la Iglesia siempre será anunciar y dar testimonio de Cristo, para que todo hombre pueda realizar plenamente su vocación. Su Reino no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia.

Hoy es la fiesta de los agradecidos del amor de Dios -los pobres, mendigos, desvalidos…- porque Dios escribe recto con renglones torcidos. Dios sabe encontrar siempre al hombre y convierte sus descarríos en caminos. Es posible confiar en el poder de Dios: aunque no triunfe siempre en esta vida, al final triunfará la verdad, la justicia, la paz.

Jesucristo es el Señor de la historia que ha venido a salvarnos. Nos enseña a reinar sirviendo. Vale la pena vivir como discípulos del Rey actuando en la vida con su amor. Mientras tanto, le pedimos con esperanza: “Venga a nosotros tu Reino”.

+ Rafael Zornoza Boy

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.