Carta Pastoral de Mons. Francisco Cerro: Renovar y potenciar la pastoral familiar

Queridos diocesanos:

Os propongo que reflexionemos juntos sobre la importancia de la pastoral familiar. Afirma el Papa Francisco que “no basta incorporar una genérica preocupación por la familia en los grandes proyectos pastorales. Para que las familias puedan ser cada vez más sujetos activos de la pastoral familiar, se requiere «un esfuerzo evangelizador y catequístico dirigido a la familia», que la oriente en este sentido” (Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia, n. 200). Es mi deseo, como Arzobispo, seguir potenciando con renovado empeño la pastoral familiar que desde hace años se ha cultivado con esmero y dedicación por parte de tantos matrimonios y sacerdotes.

La pastoral familiar tiene una importancia capital ya que “la recuperación de una Iglesia pujante y evangelizadora pasa por la restauración de la familia como institución básica para transmitir la fe” (Catequesis preparatoria para el V Encuentro Mundial de las Familias). Para que esta restauración sea posible, es necesario invitar a las familias a tener a Jesucristo como el centro de su existencia cotidiana. Caigamos una vez más en la cuenta de que Él nos es un admirable personaje del pasado que nos dejó un bonito mensaje. No. ¡Él está vivo y resucitado! Estamos llamados a vivir con Él ese trato cordial y sencillo cada día, no solo como individuos aislados, sino como familia. La bella expresión “familia que reza unida, permanece unida” no es algo del pasado, imposible de vivir en la actualidad.

Por el contrario, con convicción os animo a que cuidéis esta relación de amistad con Cristo vivo, en vuestras circunstancias familiares concretas, en el aquí y en el ahora. Os decía en mi carta pastoral “Sal y luz” para este curso que “la situación que estamos viviendo, providencialmente, dota de máxima actualidad los objetivos del programa anual de este año, centrados en el diálogo con Dios y con el mundo. La pandemia ha hecho resurgir en todos nosotros dudas e inquietudes que estaban como dormidas; al mismo tiempo, ha transformado nuestros hogares en Iglesias domésticas e improvisadas escuelas de oración compartida; hemos podido hacernos presentes y redescubrir numerosos tesoros artísticos que tenemos en nuestros templos al unirnos a la Eucaristía a través de las posibilidades que permiten las nuevas tecnologías y, finalmente, ha fomentado el impulso de interesantes iniciativas evangelizadoras y de acompañamiento, abiertas a todos”.

En este sentido creo que una de esas interesantes iniciativas puede ser el proyecto “Hablamos en casa”, con el que la Delegación de Familia y Vida quiere aterrizar el programa anual del curso pastoral. Este proyecto quiere ayudar a las familias a tener ese diálogo en sus hogares; diálogo con Dios, a través de la lectio divina y de la devoción al Corazón de Jesús; diálogo sobre la educación afectivo-sexual de los hijos, y aportando claves para que los más jóvenes puedan vivir este período de prueba no solo como víctimas sino como héroes. Cada sábado del mes, los matrimonios y las familias son invitados a profundizar en su experiencia de fe y a reflexionar a la luz del Evangelio sobre temas que les afectan vitalmente.

Con todo afecto imparto mi bendición a todos vosotros que, desde vuestras parroquias y movimientos apostólicos, trabajáis con empeño por mostrar la belleza del Evangelio de la Familia en nuestra querida Archidiócesis. Apoyados en la palabra de Jesucristo, no os canséis de lanzar las redes, conscientes de lo que decía san Juan Pablo II a las familias: “Igual que estaba en Caná de Galilea, como Esposo entre los esposos que se entregaban recíprocamente para toda la vida, el buen Pastor está hoy con vosotros como motivo de esperanza, fuerza de los corazones, fuente de entusiasmo siempre nuevo y signo de la victoria de la «civilización del amor»” (Carta a las familias, 2 de febrero de 1994).

 

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.