Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: IV Jornada Mundial de los Pobres

Celebramos el 15 de noviembre la IV Jornada Mundial de los Pobres en un contexto marcado por la pandemia de la COVID-19, que está asolando nuestro mundo. Con el lema «Tiende tu mano al pobre» hace una llamada a cargar con los más débiles y los más golpeados por esta crisis.  El cristiano no es indiferente ante la situación que está viviendo nuestro mundo y ante los que más sufren sus consecuencias; al contrario, la contempla como el escenario donde Dios se hace presente para aliviar, sanar y consolar, y donde nos invita a colaborar con Él en la extensión del reino de Dios.

Esta jornada nos llama a volver la mirada a la esencia del Evangelio y a mostrar nuestra solidaridad con las personas más pobres como reflejo de nuestra fe. El encuentro con cuantos viven en la pobreza siempre nos provoca e interroga, cuestiona nuestro estilo de vida y el suyo, y no nos deja indiferentes. El Papa Francisco nos invita a comprometernos e involucrarnos para compartir y acompañar con generosidad al que sufre. Los pobres son también una luz del Evangelio en el camino de nuestra peregrinación para dar sentido a nuestra vida, reconociendo en cada uno un hermano “por quien murió Cristo” (1Cor 8,11; Rom 14,15), sabiendo que nada que afecte a los demás, nos puede ser ajeno, y ayudándonos a llevar los unos las cargas de los otros.

“¿Cómo podemos ayudar a eliminar o al menos aliviar su marginación y sufrimiento? –nos pregunta Francisco—; ¿Cómo podemos ayudarle en su pobreza espiritual? La comunidad cristiana está llamada a involucrarse en esta experiencia de compartir, con la conciencia de que no le está permitido delegarla a otros”. Tender la mano es un signo evangélico que nos recuerda la proximidad, la solidaridad y el amor. En medio de esta pandemia hemos de reconocer y agradecer todas «esas manos que han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo». Del mismo modo «tender las manos al pobre es una invitación a la responsabilidad y al compromiso», y es una ayuda a descubrir que dentro de cada uno existe la capacidad de realizar gestos que den sentido a la vida. Jesús nos invita siempre a desarrollar los talentos que el Padre nos ha regalado para crecer como personas y mejorar nuestro mundo. Tender las manos no es algo opcional, sino la expresión de una fe auténtica. Se comprueba –como dice el Papa—, que oración y solidaridad son inseparables y ambas configuran el auténtico culto agradable al Padre. No es aceptable tener las manos en los bolsillos y no dejarse conmover por la pobreza, sin hacerse cómplices de ella.

“Tiende la mano al pobre”. Ahora que nos desaconsejan darnos la mano, por la pandemia, entendemos aún mejor que se trata de una llamada a llevar las cargas de los más débiles, una invitación a la responsabilidad y al compromiso. Tender la mano siempre acorta las distancias y nos ayuda a ver la realidad concreta que una persona puede estar viviendo. Como dice San Pablo: «Mediante el amor, poneos al servicio los unos de los otros. Porque toda la Ley encuentra su plenitud en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. […] Llevad las cargas los unos de los otros» (Ga 5,13-14; 6,2). La mejor ayuda para un pobre no es sólo el dinero, sino permitirle vivir una vida digna a través del trabajo y promoverlo desde la solidaridad y la subsidiaridad.

Nuestra sociedad está herida de muchas formas, es vulnerable, y lo manifiesta abiertamente en la pobreza y la exclusión social. Las llamadas “colas del hambre” que de nuevo se prodigan son una imagen que lo dice todo. Es necesario superar la confusión, la desconfianza y las divisiones de este momento para promover el bien común (cf. Fratelli tutti). Tender la mano amiga, ayudar a los demás, es la mejor ayuda para curar la herida de la desigualdad y de la pobreza que la pandemia ha intensificado. Con nuestra solidaridad ayudamos a la sociedad a mantener la esperanza, crece nuestra fe, y recibe gran consuelo cada necesitado.

Cada uno tiene cerca a quien tender la mano, sin olvidar el ingente esfuerzo que sigue haciendo Cáritas, con la ayuda de todos, en su empeño de atender a los más desfavorecidos. No dejes de colaborar, siéntete parte integrante, benefactor, parte de la Iglesia “samaritana” que intenta acoger y sanar a cada menesteroso.

No es aceptable tener las manos en los bolsillos y no dejarse conmover por la pobreza, sin hacerse cómplices de ella. Mi Mensaje en @COPECadiz aquí: https://t.co/xcPF6aHuuc. Oración y solidaridad son inseparables. #DiaMundialdelosPobres #15denoviembre pic.twitter.com/SKARYddi5f

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 326 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.