Carta pastoral de Mons. César Franco: Sobre Dios y la religión

Entre los tópicos más extendidos sobre la religión está el de ser «opio del pueblo». El opio adormece, inhibe las fuerzas y priva al hombre de su responsabilidad en la vida. Pensando en el más allá —continúa el tópico— uno se desentiende del más acá, cruza los brazos y pasa la vida vegetando. La ignorancia que supone este tópico (por no hablar de intencionalidad malévola) es ciertamente culpable. Porque quien se haya acercado sin prejuicios a las religiones para conocerlas en su objetividad, habrá descubierto que nada les es más ajeno que la responsabilidad de vivir empleando al máximo nuestros talentos. Y si esto no se da, no puede hablarse de religión en sentido propio.

En cuanto al cristianismo, la parábola de los talentos es lo más opuesto a desentenderse de este mundo, que Dios ha puesto en manos del hombre para llevarlo a su plenitud. En esta conocida parábola, el dueño de los talentos los reparte a sus siervos para que los hagan fructificar de modo que, a su regreso, le rindan cuentas. En el núcleo de la parábola está la vida entendida como posibilidad de acrecentar los dones recibidos. Es una llamada a la responsabilidad y, en definitiva, al trabajo serio y riguroso, cualquiera que sea su modalidad. Digamos de paso que, cuando Jesús habla de su Padre celeste, dice que trabaja siempre. No es un dios ocioso que se entretiene con los placeres del Olimpo.

En la parábola de los talentos, dice Jesús que el dueño los distribuyó «según la capacidad de cada uno». Es obvio que no todos los seres humanos tienen la misma. Uno recibió cinco, otro dos y otro uno. Cuando el señor vuelve de su viaje y pide cuentas a sus siervos, alaba al primero y al segundo porque, gracias a su trabajo, han doblado la cantidad recibida. Como premio, les invita a entrar en el gozo de su señor. El que recibió un solo talento, lo sacó del hoyo donde lo había enterrado y le espetó este pequeño discurso a su señor: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo» (Mt 25,24-25). Llama la atención la mala imagen que este pobre siervo tenía de su señor y el resentimiento que encierran sus palabras. También sorprende que el miedo le llevara a esconder el talento bajo tierra. En realidad, sus últimas palabras le delatan: Aquí tienes lo tuyo. No había entendido que lo de su señor era también suyo. Y malgastó su vida enterrando su futuro. La respuesta del señor ante tal indolencia, le deja al descubierto: «Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses».

Con esta parábola Jesús define la vocación del hombre vinculada al servicio de Dios, que ha puesto en nuestras manos inmensas posibilidades de mejorar este mundo con el trabajo de cada uno. Nos previene contra la pereza, verdadero opio que inhibe nuestras energías. Esta parábola tiene como trasfondo teológico el juicio de Dios, que pedirá cuenta a cada uno de cómo hemos gestionado sus riquezas, que son también nuestras. No hay que tener miedo a Dios ni entender la vida como una exigencia impuesta desde fuera. La vida es el gran talento que Dios nos ha dado para hacernos acreedores de su gozo. Y el gozo de Dios es que el hombre viva con responsabilidad en este mundo ordenando todas las cosas hacia su fin último. Esto es parte de la religión: ser responsables, junto a Dios, de todo lo creado. El peligro está en pensar que este mundo no nos pertenece. Y esconder el talento bajo tierra.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).