Carta pastoral de Mons. Sebastià Taltavull: Velar, ser solidarios y vivir sobriamente

Hoy, lo sabemos bien, el trabajo, a pesar de ser un derecho y un deber, no lo es para todos, ni siquiera es el resultado de una elección. Tampoco disfruta de ser una actividad humana totalmente ligada a una vocación que se puede ejercer con plena libertad y dedicación. El drama del paro debido a la pandemia de la COVID-19 está provocando reacciones de todo tipo, no solo reivindicativas, sino también agresivas y violentas. ¿Cómo hacerlo para globalizar la solidaridad? Las estructuras sociales, económicas y políticas pueden cambiar, pero el corazón humano es el mismo y se tiene que cuidar para que aprenda a reaccionar responsablemente ante cualquier crisis.

La Palabra de Dios elogia a quien “tiende la mano al pobre” (Pr 31,20). La necesidad está y será Jesús quien pedirá que velemos y nos propondrá la actitud de servicio como distintivo. Desde esta sensibilidad, el papa Francisco dice que “el servicio siempre mira el rostro del hermano, siente su proximidad y, hasta en algunos casos, la sufre y busca la promoción del hermano. Por eso, el servicio no es nunca ideológico, puesto que no se sirve a ideas, sino a personas” (FT 115). Así, la solidaridad se convierte en amor social y nos mantiene despiertos y sirviendo mientras haya personas necesitadas.

En estos momentos, el paro y la inmigración, junto con la problemática personal y familiar que generan, no tienen que ser fenómenos ajenos a nuestra sensibilidad evangélica ni dejarnos indiferentes. La atención que tenemos que prestar incluye necesariamente nuevos gestos de responsabilidad que ayuden a paliar los desequilibrios económicos y sociales, y tiene que procurar aquella solidaridad efectiva que establezca la justa jerarquía de valores y coloque en primer lugar la dignidad de la persona. Somos invitados a velar, a ser solidarios y a vivir sobriamente, lo cual significa decidirnos por una organización social y económica que piense más en la igualdad de todos y haga desaparecer el escándalo de las diferencias.

La actitud de vigilancia, de velar, proviene de nuestro mundo interior, de la atención que desvela en nosotros el contacto con la Palabra de Dios, de la fuerza relacional que comunica el encuentro con Cristo a través de la oración, de los sacramentos y de los más pobres, del ardor evangelizador que mueve el amor fraterno. La vigilancia actúa desde la confianza, nunca desde el miedo o la decepción; de este modo nos podremos mantener despiertos, de pie, preparados y atentos siempre para discernir qué quiere Dios de nosotros.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

 

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.