Carta pastoral de Mons. Àngel Saiz Meneses: Oración a Dios y solidaridad con los pobres

Celebramos hoy la IV Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del papa Francisco en la que recuerda que la oración a Dios y la solidaridad con los pobres y los que sufren son inseparables. Este año la celebración tiene lugar en medio de la pandemia que llegó de repente, nos cogió desprevenidos y nos ha sumido en la desorientación y la impotencia. No estábamos acostumbrados a soportar tantas restricciones a nuestras libertades individuales y colectivas. Hemos sufrido en nuestras propias familias y ámbitos más cercanos la pérdida de vidas humanas y de innumerables lugares de trabajo, la limitación del trato habitual, y en muchos momentos hemos llegado incluso a sentir el miedo.

La pandemia nos ha hecho experimentar la fragilidad de la condición humana, la vulnerabilidad más evidente, algo a lo que no estábamos acostumbrados. Si somos capaces de aprender alguna lección, quizá la principal será la conciencia de la interdependencia, de que nos necesitamos unos a otros, y de que tenemos que superar las tendencias a la autosuficiencia y a al individualismo, más aún, que estamos llamados a formar una familia, la familia humana, la familia de los hijos de Dios. Y en una familia no es lógico que unos hermanos naden en la abundancia mientras otros pasan necesidad.

Todos somos pobres de una u otra manera, todos padecemos carencias de algún tipo y atravesamos por dificultades y sufrimientos a lo largo de la vida. Precisamente la experiencia personal del sufrimiento puede ser el elemento que facilite la empatía, que ayude a ponerse en el lugar del otro, del pobre, del que sufre; la vivencia del dolor puede ser el camino para un despertar de sí mismo y fijar la mirada en los demás y vivir la bienaventuranza de la compasión, de los que lloran, que a su vez recibirán también el consuelo (cf. Mt 5,4). Felices los que son capaces de salir al encuentro de los demás, conmoverse por su dolor y unirse a ellos.

En nuestro mundo, tan contagiado por el individualismo, es necesario que vivamos la responsabilidad de unos sobre los otros. La pregunta de Dios a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?», es la misma pregunta que ha de resonar en nuestra conciencia. Caín responde con una evasiva: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). Entre nosotros no ha de ser así, porque la realidad es que somos guardianes todos, los unos de los otros; y no sólo de una forma genérica, sino que somos interdependientes, como granos de trigo llamados a formar un mismo pan, como hermanos que forman una familia.

La oración a Dios y la solidaridad con los pobres y los que sufren son inseparables. Así nos lo han enseñado a lo largo de la historia desde san Juan Crisóstomo a santa Teresa de Calcuta, pasando por san Juan María Vianney, el santo cura de Ars, que era un hombre de mucha oración, de una oración eminentemente eucarística, y por eso la celebración de la Eucaristía se convertirá en el corazón de su vida y de su trabajo pastoral; y a la vez, su vivencia de la pobreza fue extraordinaria, y se despojó de todo a favor de los pobres. Procuró con amor de padre socorrerlos, aliviar sus sufrimientos y sus heridas, ayudarles a superar sus situaciones y a llevar una vida ordenada. Su secreto fue tan sencillo como darlo todo a los demás y no conservar nada para sí.

Es verdad que la Iglesia no tiene soluciones técnicas, ni fórmulas mágicas, ni pretende inmiscuirse en la política de los estados, pero si tiene la obligación de anunciar el Evangelio, que nos llama a vivir en fraternidad, y la obligación de ponerlo en práctica con la vida y el testimonio, y de sacudir las conciencias para que se ponga remedio a la situación de todos aquellos que no disponen de lo necesario para vivir. La celebración de esta jornada es una ocasión propìcia un año más.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.