Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: No hay motivos para rendirse al despotismo del mal o del cansancio

El cristiano tiene una misión particular, siempre y más cuando parece que la inquietud es generalizada. No puede dejarse llevar por el desaliento, sino vivir del consuelo de Dios para poder consolar, con el amor de Dios, a tantos contemporáneos nuestros. Compartir el sufrir con Jesús, por amor, nos lleva al buen ánimo (Cf. 2 Cor 1,1-7): “Reconoce, cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios.” (San León MagnoSermón en la Natividad del Señor.).

Cada día el bautizado, a través de su relación íntima con Cristo, en la oración y sobre todo en los sacramentos, es rehabilitado, liberado, resucitado, llevado a mayor plenitud por la fuerza de Dios. No pensemos que podemos pasar sin Dios, sin ponerlo en el centro, los que hemos sido llamados, elegidos y ungidos por el bautismo.

Los Sacramentos subrayan nuestra cristificación: estamos ungidos, como Cristo, llamados a vivir su relación íntima con el Padre, llenos del Espíritu Santo, y fortalecidos como Él, para cumplir nuestra misión. Este misterio de gracia dimana de la muerte y la Pascua del Señor al que nos acercamos en la Eucaristía. Aquel acontecimiento de hace dos mil años sigue hoy presente a través del cuerpo de Cristo, y hace que Jesús sea contemporáneo nuestro porque la Iglesia sigue siendo su sacramento tangible. Como dice San León Magno: “Lo que era visible en nuestro Salvador ha pasado a sus sacramentos”.

Esto nos permitirá anunciar, en medio de las tribulaciones del mundo, a Cristo el Redentor y esperanza de todos. Sigamos a su lado, vivamos confiados, porque el mal no tiene la última palabra de la historia, y la esperanza no defrauda (cf. Rm 5,5). Mientras dejemos que el Señor Resucitado manifieste su fuerza en nosotros, a pesar de nuestras debilidades y pecados, no hay motivos para rendirse al despotismo del mal o del cansancio. Vivamos “aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Tt 2,13) y que su unción llegue a todos para poder alabarle y darle gracias por toda la eternidad. El Señor resucitado es “aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén” (Ap 1, 5-6).

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.