Carta pastoral de Mons. Manuel Herrero: Dios nos sigue hablando – VII

Hace unos años, cuando uno era más joven, me impresionó una canción de Ricardo Cantalapiedra, cantautor protesta, guionista, y periodista fallecido en 2017, titulada “los profetas”. Dice así, la primera parte y la estrofa: ¿En dónde están los profetas/ que en otro tiempo nos dieron/ las esperanzas y fuerzas para andar?/, para andar. En las ciudades/, en los campos/, entre nosotros están/; en la ciudad ¿Dónde están?/ En el mar ¿en dónde están?.

Sí, creo que Dios sigue hablando hoy no sólo por la creación, por el ser humano, por la belleza de cuanto existe, por los acontecimientos de la existencia diaria, por la historia, y por los profetas del Antiguo Testamento cuyo mensaje sigue siendo actual a la luz de Jesucristo y que muchos días al año aparecen y se proclaman en la liturgia de la Iglesia. Incluso en las paredes de la ONU están grabadas las palabras de Isaías como expresión de esperanza de la humanidad: «De las espadas forjarán arados, de las lanzas podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra» (Is 2, 8).

Sigue hablando por personas religiosas, sin duda y no únicamente católicas. El pasado martes, por poner un ejemplo, personas de diversas confesiones y religiones se reunieron en Roma en el Encuentro Internacional para orar por la paz, promovido por la Comunidad de San Egidio y recordando lo que hizo San Juan Pablo II convocando a líderes religiosos del mundo entero en Asís con la misma finalidad. Para mi forma de ver y entender Dios sigue hablando por los textos del Concilio Vaticano II; por la palabra y las obras de San Juan XXIII, San Pablo VI, Juan Pablo I, el papa de la sonrisa, por San Juan Pablo II, por Benedicto XVI, y, en estos días, por el papa Francisco. Las encíclicas y las exhortaciones apostólicas como Evangelii GaudiumAmoris laetitiaGaudete et exultateChristus VivitQuerida AmazoníaLumen FideiLaudato si, y la última, Fratelli Tutti del papa traen la palabra de Dios y su rumor en lenguaje actual frente a los problemas actuales. También por señalar a otros líderes cristianos, el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, defensor de una sana ecología. Pero también por los santos canonizados o no, como Santa Teresa de Calcuta, San Oscar Romero o Helder Cámara, Martín Luther King, Pedro Casaldáliga, el Beato Carlos Acutis, joven de quince años con su sudadera, su mochila y su sonrisa y por tanto mártires por los que el Espíritu habla (Mt 10, 20), por los misioneros, entre ellos los misioneros palentinos con el Obispo Nicolás a la cabeza, por los obispos, sacerdotes, catequistas, animadores de la Palabra… -«Acordaos de vuestros guías que os anunciaron la Palabra de Dios» (Hebr 13, 7)- enfermeros y médicos… por los santos de la puerta de al lado, en expresión del papa Francisco.

Pero también por otras personas que no son cristianas. El Concilio Vaticano II afirma: «La Iglesia Católica no rechaza nada de lo que en estas religiones es verdadero y santo. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepen mucho de los que ella mantiene y propone, no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar sin cesar a Cristo, que es camino, verdad u vida, en quienes los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa, en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas» (NAE, 2). La Iglesia sostiene que en ellas hay “Semillas del Verbo”, es decir de Jesucristo, eterna palabra de Dios para todos.

Yo no dudo de que Dios nos habló y habla por el ejemplo y la palabra de Gandhi, de Dag Hammarkjöls, por medio de poetas, músicos, artistas, periodistas que son servidores de la verdad dicha con amor, por políticos como De Gasperi, Konrad Adenauer, Rober Schumnan, Jean Monet, los “padres fundadores” de la Comunidad Europea, después de la II Guerra Mundial.

Y mi atrevo a decir que Dios sigue hablando hoy por tantas personas que, con su ejemplo y palabra, escrita o no escrita, personas cultas o que llamamos “incultas” pero con una gran sabiduría, hagan referencia directa a Dios o no, sean del signo político, de la raza, cultura o religión que sean. Pero que sintonizan, sabiéndolo o no, con Jesucristo, con el anhelo de que reine entre los hombres la paz, la justicia, la verdad, la vida, de gracia y de amor.

Ojalá también cada uno de los lectores seamos portadores y eco de la Palabra de Dios hoy para todos nuestros hermanos con nuestro ejemplo, palabras y obras. Ojalá también que cada uno de nosotros tengamos abiertos los oídos del corazón para escuchar la voz de Dios, venga de donde venga, acogerla con alegría y gozo, celebrarla y secundarla siempre.

+ Manuel Herrero Fernández, OSA.

Obispo de Palencia

Mons. Manuel Herrero Fernández
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Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA, nació el 17 de enero de 1947 en Serdio-Val de San Vicente, (Cantabria). Ingresó en el Seminario Menor “San Agustín” de Palencia. Estudió Filosofía y Teología en el Monasterio Agustino de “Santa María de la Vid” (Burgos), en el “Estudio Teológico Agustiniano” de Valladolid y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Obtuvo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y la Licenciatura en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca, sede de Madrid. Hizo Profesión Solemne el 25 de octubre de 1967, siendo miembro de la Orden Agustina, Provincia del “Santísimo Nombre de Jesús de España”. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1970, por el entonces Obispo de Palencia, Mons. Anastasio Granados. Ha desempeñado los siguientes cargos: • Formador en el Colegio Seminario Agustino de Palencia. • En Madrid: Director Espiritual del “Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo”; Párroco de “Ntra. Sra. de la Esperanza”; Delegado del Vicario de Religiosas; Prior de la Comunidad de “Santa Ana y La Esperanza”; Arcipreste de “Ntra. Sra. de la Merced”; Profesor de Pastoral en los Centros Teológicos agustinos de El Escorial y de Los Negrales; Vicario Parroquial de “San Manuel y San Benito”. • En Santander: Primer Párroco de “San Agustín”; Delegado Episcopal de “Caritas y Acción Social”; Profesor del Seminario Diocesano de Monte Corbán; Delegado Episcopal de Vida Consagrada; Vicario General de Pastoral; Párroco de “San Agustín”; del 22 de diciembre de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015 Administrador Diocesano de Santander durante la sede vacante; Profesor del Instituto Teológico de Monte Corbán, Vicario General y Moderador de la curia de la diócesis desde 2002, y párroco de “Ntra. Sra. del Carmen” desde 2014. El 26 de abril de 2016 fue nombrado Obispo de Palencia por el Papa Francisco y el 18 de junio del mismo año fue ordenado Obispo e inició su Ministerio Episcopal en la Sede palentina.