Carta pastoral de Mons. Francisco Jesús Orozco: Una gran familia contigo – Día de la Iglesia Diocesana 2020

Queridos fieles diocesanos:

 El 8 de noviembre celebramos “el día de la Iglesia diocesana”. Expresamos la gran alegría de pertenecer a este trocito de la Iglesia católica que es una diócesis;  a esta gran familia en la que se hace presente la Iglesia universal, con su obispo y el presbiterio, con sus miles y miles de fieles laicos en la riqueza de los diversos carismas y  ámbitos, movimientos, familias, hermandades y cofradías, catequistas, grupos de jóvenes, diácono, consagrados, con las parroquias y seminaristas, con Cáritas y el amor a los más pobres, con sus múltiples instituciones canónicas;  una iglesia  en plena comunión con el sucesor de Pedro, con el Papa Francisco. Para nosotros, esta porción de Iglesia universal es nuestra querida diócesis de Guadix.

 “Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo. Con tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración. Somos Iglesia24Siete.” Con este lema, esta jornada nos invita a tomar conciencia agradecida de pertenecer a una diócesis concreta y nos invita a ser pro-activos en esta pertenencia: participar y colaborar como miembros de los hijos De Dios; compartir nuestro tiempo y nuestras cualidades; rezar unos por otros y apoyar económicamente para sostener todas las tareas y trabajos diocesanos.

La Iglesia existe para evangelizar, para anunciar a todos a Jesucristo, la ternura y la cercanía de Dios. Nuestra diócesis es una Iglesia viva, con mucha vitalidad en todas sus dimensiones: catequesis, transmisión de la fe, participación en los sacramentos- especialmente en la Eucaristía dominical-, piedad popular y caridad para con los pobres y personas más vulnerables y necesitadas. En estos tiempos difíciles de pandemia y de gran crisis sanitaria y económica, la Diócesis de Guadix, a través de Cáritas diocesana y las parroquiales, así como otras instituciones diocesanas, ha estado y sigue estando cerca de quienes más sufren, sirviendo, escuchando, atendiendo necesidades materiales básicas y espirituales. La Iglesia no es un parásito para la sociedad sino una familia bienhechora para la humanidad, que siembra dignidad y colabora con el bien común. Multiplica lo que recibe, para bien de todos sin excepción.

 La iglesia, esta diócesis que somos todos, hemos de sostenerla entre todos, porque es nuestra. No contamos con otras rentas que la aportación voluntaria de los fieles a través de los donativos, suscripciones periódicas o señalando la X en la declaración de la renta, que no supone pagar más ni perjudicar a otras instituciones sociales, a las que también podemos ayudar señalando ambas casillas en la declaración. Las administraciones públicas nos ayudan cada vez menos. Aunque somos ciudadanos de pleno derecho y pagamos nuestros impuestos como cualquier ciudadano, vemos minusvalorados y ninguneados nuestros derechos, sin que esto nos paralice para seguir haciendo muchas obras buenas y aportando mucho bien a la sociedad. Tenemos un rico, amplio y viejo patrimonio que requiere nuestra atención urgente y constante ante la ausencia de ayudas.

 La ley de transparencia, la rendición y la publicación de nuestras cuentas, el consejo diocesano de asuntos económicos y los consejos de economía en las parroquias,  nos ayudan a que todos en la diócesis tengamos conciencia real de donde estamos y la seguridad de que hay una buena gestión de los pocos recursos que tenemos. Es también una llamada a la corresponsabilidad y la participación de todos en la comunión de nuestros bienes.

 “Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo. Con tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración. Somos Iglesia24Siete.”  Tú eres parte importante en esta familia. Eres la Iglesia, eres la Diócesis. De ella has recibido muchos beneficios. Ella espera tu ayuda, colaboración y aportación. Sigamos juntos construyendo futuro en Iglesia.

 Con mi afecto y bendición

 +Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

Mons. Fco. Jesus Orozco Mengibar
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Francisco Jesús Orozco nació en Villafranca de Córdoba el 23 de abril de 1970. Cursó los estudios eclesiásticos en el seminario diocesano de Córdoba, obteniendo el bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, centro al que el seminario cordobés estaba adscrito. Fue ordenado sacerdote el 9 de julio de 1995. Es licenciado en Teología Fundamental por la Universidad Lateranense de Roma (1998-2000) y doctor en Teología Dogmática por esta misma Universidad. Ha desarrollado su ministerio sacerdotal en la diócesis de Córdoba, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de San Francisco Solano en Montilla y profesor de Liturgia en el seminario diocesano (1995-1996); delegado diocesano para la pastoral juvenil (1996-1998); vicerrector del seminario menor (2003-2007); y capellán del monasterio del Sagrado Corazón (2003-2007). Desde este último año ha sido vicario episcopal territorial de La Campiña; párroco de Santo Domingo y de San Mateo Apóstol de Lucena; rector del Santuario de María Santísima de Araceli de Lucena; miembro del consejo presbiteral; secretario y miembro del colegio de consultores; profesor de Teología Fundamental; Fenomenología e Historia de las Religiones, Antropología y Escatología en el seminario mayor San Pelagio y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”. En el año 2011 fue nombrado vicario general de la diócesis de Córdoba y en 2012 párroco de San Miguel y Ntra. Sra. de la Merced de Córdoba.