Carta pastoral de Mons. Joan Planellas y Barnosell: Día de la Iglesia Diocesana

Estimados y estimadas:

Desde el Concilio Vaticano II decimos y repetimos que la Iglesia somos todos, que formamos un pueblo que Dios a convocado en Jesucristo. Es la concepción renovada del Vaticano II y del Concilio Provincial Tarraconense, que beben en la fuente de los primeros tiempos. El Sacramento del Orden, sin apartar de la comunidad, da a los obispos y a los presbíteros una capacidad y una misión específicas en función del mismo pueblo, cuya cabeza es Cristo.

Ni las diócesis ni las parroquias son una empresa de los obispos o de los sacerdotes con unos clientes que acuden periódicamente para restaurar su vida religiosa. Tampoco podemos decir que la diócesis pertenezca más al obispo y la parroquia al sacerdote que al bautizado que queda en la penumbra. Es cierto, sin embargo, que cada uno sirve según la vocación que ha recibido y a la que ha respondido. En ello se basa la corresponsabilidad en la vida y en la misión de la Iglesia. También en su infraestructura material necesaria para llevarla a cabo.

Cada año celebramos el «Día de la Iglesia Diocesana». Su objetivo principal es sensibilizarnos en la corresponsabilidad de la economía parroquial y diocesana. El lema de este año dice: «Somos lo que tú nos ayudas a ser». Porque «somos una familia contigo». «Con tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración». Es así como somos y nos vamos haciendo Iglesia. La pandemia nos obliga a una mayor austeridad. Pero conviene continuar gestionando el día a día, haciéndonos cargo del patrimonio y los edificios destinados al culto, los servicios pastorales y del salario del clero. La conciencia de que todos los cristianos debemos contribuir a estos gastos ha ido ganando terreno. Es necesario que cada uno —también el obispo y los sacerdotes— se pregunte: ¿Qué puedo y qué debo dar a la Iglesia no solo por los servicios que recibo, sino por los servicios que hace y debería hacer a los creyentes y los que no creen? La respuesta práctica no puede limitarse a un día, sino que debe cubrir todo el año.

Gracias a Dios, laicos y laicas profesionales muchos de ellos, han entrado en la gestión de las economías parroquiales y diocesanas. Esto permite un movimiento económico homologado y con metodología actualizada.

Para dar máxima transparencia a la gestión económica de la archidiócesis, conviene iniciar una campaña de información, que irá seguida por un debate y unas propuestas. Tanto la información como las propuestas deberán comenzar por los sacerdotes, especialmente por medio del Consejo Presbiteral, y a ellas están invitados los laicos del Consejo Pastoral Diocesano y de los Consejos parroquiales, y todos aquellos que, en las parroquias o en otros ámbitos de la pastoral, cuidan de la economía.

La diócesis no es del obispo, pero el obispo es el administrador nato, aunque bienes y gastos pertenecen a todos los que la formamos. Aprovecho para daros las gracias de parte de todos por vuestra colaboración en la economía de la Iglesia.

Vuestro,

† Joan Planellas y Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 56 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.