Mensaje para la fiesta del Deepavali 2020

India-Diwali

Este próximo 14 de noviembre es la fiesta del Deepavali, cuando el hinduismo celebra la entrada del año nuevo. Con tal motivo, y como hace ya 25 años, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso ha escrito un nuevo mensaje como muestra de un aprecio mutuo y de colaboración interreligiosa entre cristianos e hinduistas. Su título: «Reavivar un clima optimista y esperanzador durante y después de la pandemia de Covid-19».

La palabra Deepavali significa “fila de lámparas de aceite” y recuerda, según la tradición, la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la verdad sobre la mentira, de la vida sobre la muerte y del bien sobre el mal. Así es como el hinduismo conmemora la llegada del año nuevo, una ocasión que el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso aprovecha para invitarnos a todos a reavivar «el fuego de la esperanza en nuestra sociedad».

Ahora en estos tiempos de dificultades, cuando la angustia, la incertidumbre y el miedo generalizado se pasean por nuestros días debido a la pandemia ocasionada por la Covid-19, en el mensaje de este año se recuerda que para afrontar los desafíos socioeconómicos, políticos y culturales que se presentan es necesario fomentar una actitud de optimismo en el futuro. Una confianza por el porvenir que nos facilitará salir mejores de esta crisis siempre que no olvidemos, como se puede leer en el texto que firma el cardenal Miguel Ángel Ayuso, «la importancia de la coexistencia, de la dependencia recíproca y de la necesidad que tenemos los unos de los otros para el bienestar de todos y de nuestra casa común».

Por todas estas razones, el mensaje apela a forjar, fomentar y promover el “contagio de la esperanza”, en expresión usada por el papa Francisco, con el que construir una cultura de la positividad, una actitud que se mantiene viva en las tradiciones y enseñanzas religiosas de cristianos e hinduistas.

 

Mensaje para la fiesta del Deepavali 2020

Cristianos e hinduistas: reavivar un clima optimista y esperanzador durante y después de la pandemia de COVID-19

Queridos amigos hinduistas:

El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os saluda cordialmente y os felicita por la fiesta del Deepavali, que este año celebráis el 14 de noviembre. En medio de las dificultades de la pandemia de COVID-19, esta fiesta significativa puede ahuyentar los nubarrones del miedo, de la angustia y de la preocupación, y llenar vuestro corazón y vuestra mente con la luz de la amistad, de la generosidad y de la solidaridad.

Con el Mensaje por el Deepavali de este año, el Pontificio Consejo encargado de la promoción del diálogo y de la cooperación entre las religiones continúa con la estimada tradición de enviaros una felicitación acompañada de algunas reflexiones sobre la actualidad. Se trata del vigesimoquinto Mensaje, con el que buscamos reconocer, custodiar y cultivar todo lo bueno que se encuentra en nuestras respectivas tradiciones religiosas y en nuestro propio patrimonio espiritual (cf. Nostra aetate, 2). Aunque no se trate más que de un pequeño paso de aprecio mutuo y de colaboración interreligiosa, en el curso de los años estos Mensajes han contribuido a la promoción del diálogo y de la armonía hinduista-cristiana a diversos niveles. Queremos continuar esta estimable tradición con el objetivo de forjar, fomentar y promover las relaciones recíprocas entre hinduistas y cristianos como un medio de colaboración conjunta por nuestro bien y por el bien de toda la humanidad.

Este año, a raíz de la pandemia de COVID-19, deseamos compartir con vosotros algunas ideas sobre la necesidad de fomentar un espíritu optimista y esperanzador para el futuro, que ayude a afrontar los obstáculos aparentemente insuperables, los desafíos socioeconómicos, políticos y culturales, así como la angustia, la incertidumbre y el miedo generalizado.

Nuestros esfuerzos han de basarse en la firme convicción de que Dios, que nos creó y nos sostiene, no nos abandonará. Pero un simple impulso hacia el optimismo podría parecer poco realista para aquellos que han perdido a alguno de sus seres queridos, o sus medios para vivir, o ambas cosas. En efecto, incluso la esperanza y el optimismo más audaz corren el riesgo de disiparse en medio de esta trágica situación causada por la pandemia que nos azota y por sus graves consecuencias sobre la vida cotidiana, la economía, la asistencia sanitaria, la educación y las prácticas religiosas. Precisamente por eso, la confianza en la providencia divina es la que ha de inspirar nuestro optimismo y nuestro deseo de reavivar el fuego de la esperanza en nuestra sociedad.

La pandemia, de hecho, a pesar de haber causado un sufrimiento sin precedentes y un confinamiento que ha alterado nuestro habitual estilo de vida, ha traído una serie de cambios positivos en nuestro modo de pensar y de vivir. Las experiencias de sufrimiento y el sentido de la responsabilidad recíproca han unido a nuestras comunidades en la solidaridad y en la preocupación mutua, en gestos de cordialidad y compasión hacia los que sufren y los necesitados. Estos signos de solidaridad nos han hecho apreciar con mayor profundidad la importancia de la coexistencia, de la dependencia recíproca y de la necesidad que tenemos los unos de los otros para el bienestar de todos y de nuestra casa común. Como ha recalcado el papa Francisco, “la solidaridad es hoy el camino que hay que recorrer para salir al paso de un mundo post-pandemia, y para la sanación de 3 nuestras enfermedades personales y sociales”, y “un camino para salir mejores de la crisis” (cf. Audiencia general, 2 de septiembre de 2020).

Nuestras respectivas tradiciones religiosas nos enseñan a mantener una actitud positiva y esperanzadora, incluso en medio de las adversidades. Si nos tomamos en serio nuestras tradiciones y enseñanzas religiosas, encontraremos las herramientas necesarias para luchar en medio de esta crisis global y así poder difundir lo que al papa Francisco le gusta llamar “el contagio de la esperanza” (Mensaje Urbi et Orbi, 12 de abril de 2020) a través de gestos de cuidado mutuo, afecto, amabilidad y compasión, que son más contagiosos que el mismo coronavirus.

Sobre el fundamento de nuestras tradiciones y enseñanzas religiosas, de nuestros valores compartidos y de nuestro compromiso por mejorar la humanidad, podemos, cristianos e hinduistas, unirnos a todas las personas de buena voluntad para construir una cultura de positividad y de esperanza en el corazón de nuestra sociedad, no solo en estos días difíciles, sino también en el futuro que nos espera.

¡Os deseamos a todos vosotros un feliz Deepavali!

+ Miguel Ángel Cardenal Ayuso Guixot, MCCJ

Presidente

Rev. Mons. Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage

Secretario

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