Carta pastoral de Mons. Yanguas: «Solo se puede llamar matrimonio al que se establece entre un hombre y una mujer»

Queridos diocesanos:

El revuelo armado, o mejor “orquestado”, en los días pasados a propósito del documental titulado: Francesco, obra del ruso  Evgeny Afineevsky, presentado en Roma el miércoles 21 de octubre, me trae a la memoria el conocido dicho: “Soñaba el ciego que veía, y eran las ganas que tenía”. Y es que el anhelo, intenso, ardiente, de algo puede llegar a confundir el deseo con la realidad. Pienso que el episodio que comento es un buen ejemplo: las ganas, el vivo deseo, de que el Santo Padre tome una posición favorable a las uniones homosexuales, lleva a algunos -por lo que se ve a muchos- a imaginarla, más que a descubrirla, en unas palabas suyas que están lejos de confirmar esa idea.

Del citado documental, que dura dos horas, las únicas palabras del Papa que han merecido la atención mundial y que han sido noticia de cabecera de periódicos e informativos son las que se refieren a las personas homosexuales: estas, se dice en el citado documental: “tienen derecho a estar en la familia; son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil; tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso». Estas frases han sido leídas como una aprobación papal de las uniones homosexuales y consideradas como un factor –cómo no- de progreso.

Presentadas de esa manera, las palabras del Pontífice produjeron desconcierto y confusión en muchas personas, pues parecían suponer un cambio radical en la posición de la Iglesia mantenida hasta ahora. En seguida se supo que esas palabras habían sido efectivamente pronunciadas por el Papa, pero no en la forma en que venían propuestas en el documental: en efecto, no formaban parte del mismo discurso, sino que habían sido pronunciadas en momentos distintos y en contextos diferentes, mientras que el autor del documental querría hacer creer que eran declaraciones que Francisco le habría hecho a él mismo en una entrevista. En realidad, había “fabricado” o “construido “un párrafo con frases pronunciadas por el Papa en momentos y contextos distintos. Un ejemplo de libro de cómo decir o sugerir una falsedad con cuatro verdades.

En realidad, las dos primeras frases del citado párrafo se refieren al modo en que la familia debe acoger a las personas homosexuales: el hecho de serlo no significa en modo alguno que deban ser excluidas de la familia o que deban ser tratadas con menor afecto, con desapego o con indiferencia. Tienen derecho a ser uno más de la familia. Como ha dicho en alguna ocasión el Santo Padre, Dios ama a esas personas como son y las llama a la santidad, a vivir todas las virtudes cristianas, incluida, claro, la castidad.

Por lo que respecta a las dos últimas frases del párrafo, pienso que el Papa desea sencillamente llamar la atención sobre algunos nuevos problemas prácticos generados por la convivencia de personas homosexuales a los que conviene dar oportuna solución jurídica. Sugerir que con ello se quiere cambiar la doctrina de la Iglesia parece sin más una falsedad. Algo parecido a afirmar que quien pide una cobertura legal para las personas que se prostituyen está defendiendo con ello la moralidad de esa lamentable “actividad”.

Por lo demás, son muchas las veces en que el Papa Francisco ha repetido que solo se puede llamar matrimonio al que se establece entre un hombre y una mujer; y el Catecismo de la Iglesia Católica enseña claramente que la homosexualidad representa una “inclinación objetivamente desordenada” y “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”, pero que las personas homosexuales “deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza, evitando todo signo de discriminación” (nn. 2357-2358). Y es que lo cortés no quita a lo valiente, ni la verdad a la caridad.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).