Carta pastoral de Mons. Eusebio Hernández: Todos los Santos

Queridos hermanos y amigos:

Comenzamos el mes de noviembre con la solemnidad de Todos los Santos. A lo largo del año, cada día celebramos a distintos santos a los que la Iglesia ha reconocido como tales y nos los propone como ejemplo de vida cristiana.

En la exhortación apostólica Gaudete et exultate, el papa Francisco habla de “los santos de la puerta de al lado”, de aquellos que luchan con constancia para seguir adelante día a día, de aquellos que viven cerca de nosotros, codo con codo, y son un reflejo de la presencia de Dios. Podemos decir que son los santos que hoy también celebramos, es decir, todos aquellos que, a lo largo de los siglos, aunque no los conozcamos, han sabido vivir su fe con sencillez, pero, a la vez, con total autenticidad.

Todos hemos conocido en nuestra vida a personas que de una forma oculta y humilde han dado un admirable testimonio de fe y de caridad; sacerdotes, religiosos y religiosas, que, muchas veces con una vida oculta, han sido verdaderos testigos de la fe; y también fieles laicos que como padres de familia han dado un testimonio de vida entregada y de transmisión de fe a sus familias.

El camino para vivir nosotros la santidad es el de las bienaventuranzas. Cada una de ellas, recogidas en el Evangelio de S. Mateo o de S. Lucas, son la hoja de ruta de la santidad, o sea, de la vida cristiana.

Hoy podemos meditar en ellas y, a la vez, confrontar nuestra vida con ellas. Cada una de las bienaventuranzas merece una reflexión detenida para que podamos entender la profundidad de la llamada que Dios nos hace.

Todos recordamos aquello que aprendimos de pequeños en el catecismo, los diez mandamientos que se cerraban o resumían en dos: Amar a Dios y al prójimo. En exhortación apostólica Gaudete et exultate, a la al principio hacía referencia, algo similar nos propone el Papa, en definitiva: “El gran protocolo por el que seremos juzgados” (Mt 25) es el de la misericordia que tuvimos con los demás viendo en ellos al mismo Cristo que sufre y reclama nuestro amor.

Para que ello sea posible, es importante la apertura de nuestro espíritu y de nuestra vida a la acción de Dios: Con la oración, compartiendo nuestra fe, con nuestra participación en los sacramentos, recibiremos la fuerza para poder ser santos, los santos “de la puerta de al lado”, como dice el Papa

Con todo afecto os saludo y bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.