Carta pastoral del Cardenal Juan José Omella: «Un joven, modelo de vida»

Hoy que celebramos la solemnidad de Todos los Santos querría acercaros a la figura de Joan Roig Diggle, un joven de nuestra archidiócesis que será beatificado el próximo sábado día 7 de noviembre, en la basílica de la Sagrada Familia.

El día 12 de septiembre de 1936, al amanecer, fue ejecutado Joan Roig Diggle. El motivo de su muerte solo fue uno: Joan era un joven cristiano de corazón y de hechos que vivía con Jesús una profunda amistad que esparcía con ardor entre todos los que se le acercaban.

Pocos instantes antes de dejar su domicilio familiar en El Masnou, donde lo había ido a buscar un pelotón de hombres de la FAI –organización anarquista radical–, Joan Roig se abrazó a su madre, con quien hablaba en inglés, y con su voz dulce le dijo: «God is with me» («Dios está conmigo»). Con esta afirmación, el joven iniciaba su camino de pasión como Jesucristo.

Queremos proponer con alegría la vida del nuevo beato a todo el pueblo cristiano como un tesoro de bondad y de santidad. Joan Roig no es una figura de un tiempo lejano. Su manera de ser y de actuar habla a nuestro tiempo, complejo y difícil, que conoce el azote de la pandemia del coronavirus, que ha extendido el sufrimiento y la soledad, y que está provocando la muerte de miles de personas, la mayoría ancianos. También la vida y la muerte de Joan se dieron en un tiempo convulso e incierto, en el que los conflictos y las injusticias se pretendían resolver por la vía de la violencia.

La profunda relación de Joan con Dios le hizo ser consciente de las dificultades sociales y económicas del momento y a querer intervenir activamente en la búsqueda de soluciones. Estamos ante un joven de diecinueve años, trabajador y estudiante, hombre de sólida cultura e infatigable lector de los documentos papales, que es capaz de comunicar el valor inmenso que tiene el pensamiento social de la Iglesia. Analizando la situación de su tiempo, en algunos aspectos similar a la crisis que estamos viviendo ahora, el joven mártir destacará «la existencia de un anhelo de justicia social» en el seno de la sociedad, pero alertará del riesgo de que este anhelo busque la solución por la vía violenta. Él defenderá que «la única y verdadera justicia social» es la que emana del Evangelio de Cristo y la que se plasma en la Doctrina Social de la Iglesia.

Deseo, de todo corazón, que la intercesión de este joven que vivió en clave de amor toda su vida nos ayude a descubrir nuestra verdadera vocación de entrega a Dios y de servicio amoroso a los hermanos, y nos ayude a ser buena semilla que transforme y evangelice a todo el mundo. La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Ojalá que la semilla sembrada por Joan dé mucho fruto.

Queridos hermanos y hermanas, os pido que recéis para que todos, por intercesión del beato Joan Roig Diggle, descubramos a Dios, que habita en nuestro interior, y seamos capaces de acoger y seguir las inspiraciones de este joven mártir.   

† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.