Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Escuela Diocesana de Oración (Introducción y profundización en la oración siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica)

Una Diócesis, un plan pastoral, tienen que tener corazón, una vida que impregne toda la realidad. Estructuras, organización sin vida, son como un esqueleto sin carne, está muerto no tiene vida. Decía san Juan de la Cruz, que quien se aparta de la oración, se aleja de todo lo bueno.

Tres han sido las motivaciones, consultadas y siempre reflexionadas, para que se haga realidad esta Escuela de Oración que, unida a la reciente creación de la Delegación de Espiritualidad, tiene como misión potenciar la vida de oración, la vida cristiana que da profundidad y fecundidad a los planes diocesanos y a la vida de la Iglesia. No quedarnos en la cáscara, sino ir al fondo de la evangelización, y esto ha provocado que no nos quedemos en un organigrama sin vida, o en una serie de actividades, que provocan a veces el estar provocando falta de aliento y “quemazones” que no dicen bien de nuestros proyectos.

  1. Una Escuela de Oración a través de Canal Diocesano. Se pueden apuntar todos los que quieran iniciarse y profundizar en la vida de oración. Se pueden inscribir personalmente, por parroquias o asociaciones, monasterios, comunidades, cofradías… Todos tienen las puertas abiertas. Se exige una matrícula para hacer constar que se ha realizado el curso y al final del mismo, personalmente el Arzobispo entregará un diploma acreditativo.
  2. Una Escuela como familia de orantes, con ofertas, materiales y recursos para la oración cristiana. Cada semana, los sábados, de 6 a 7 de la tarde, tendremos la catequesis sobre la oración desde la capilla de la Inmaculada, para la Adoración, impartida por el Arzobispo y, al final, un testimonio de cómo orar, sacerdotes, vida consagrada, laicos, familia…

A través de la Delegación de Espiritualidad, conforme se vaya normalizando la situación que vivimos, esta escuela tendrá encuentros por vicarías en los distintos centros de espiritualidad de la archidiócesis para encuentros orantes que siempre nos pueden ayudar. Es una oferta para crecer por dentro y servir por fuera.

  1. Formar personas orantes para ser maestros de oración, clave para una nueva etapa evangelizadora. Nuestra parroquia, comunidades, monasterios, asociaciones, cofradías, necesitan personas que desde una profunda vida de oración se conviertan en maestros de oración, que nos ayuden a una profunda vida de encuentro con el Señor, para transformar el mundo según el Corazón de Dios y ser buena noticia para los pobres.

Para participar en la escuela se requiere el Catecismo de la Iglesia Católica en su cuarta parte, los apuntes que haremos llegar para profundizar y distintos libros clásicos y actuales de espiritualidad que, con los maestros de oración de siempre, nos ayudarán a crecer en una profunda vida de oración.

Las catequesis del Arzobispo, los testimonios orantes y todos los recursos para la oración que os haremos llegar, hará realidad nuestra Escuela Diocesana de Oración que encomendamos a la Virgen del Cenáculo.

 

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.