Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Un curso escolar lleno de incertidumbres

Estos días de atrás muchos me habéis preguntado sobre el inicio de curso escolar, quiero en estas líneas trasmitir mi cercanía a todos, especialmente a todos los profesores y, por supuesto, a los que sois católicos y cuantos desde la clase de religión ayudáis a dar sentido a la actual situación de pandemia. Mi saludo lleno de afecto a todos los centros educativos, a todas las escuelas católicas, los colegios diocesanos, y principalmente a los alumnos y a las familias.

El nuevo curso se nos ha presentado a todos lleno de incertidumbres, nos preguntamos como evolucionará la pandemia y sentimos temor; al igual que los apóstoles en el mar de Galilea, pedimos al Señor que nos salve. Sin su presencia parece que no tenemos fuerza para bregar mar adentro y navegar por este curso con cierta tranquilidad, por ello quiero compartir con vosotros estas claves para el curso que hemos comenzado.

La primera clave es recordaros que sois artesanos del futuro de nuestros niños y adolescentes, como dijo el Papa a los educadores. Vuestro trabajo en las aulas forma intelectualmente a los estudiantes y como maestros acompañáis el crecimiento personal de los alumnos, siendo un modelo de vida para ellos y educando sus inteligencias y sus corazones. Este curso, que es diferente, también necesita de vuestra presencia y de vuestro calor en las aulas. Todos estamos llamados a observar las necesarias medidas de seguridad e higiene que nos marcan las autoridades, pero también vosotros tenéis una tarea irrenunciable en la formación de las futuras generaciones que necesitan de vuestra presencia y cercanía entre los alumnos; por ello confiando en la palabra de Jesús, os invito a no tener miedo y seguir trabajando en favor de nuestra sociedad.

La segunda clave nos la da nuestro plan pastoral: “Vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo”, este lema del curso y el titulo de la carta que he dirigido a toda la diócesis, y es una clave muy importante para vuestro trabajo como comunidad educativa en la archidiócesis de Toledo. Uno de los objetivos de este curso 2020-2021 es el diálogo entre la fe y la cultura. La escuela es un ámbito propicio para este diálogo, y os invito durante este año a profundizar en el conocimiento y en la historia de nuestra Iglesia diocesana. Las nuevas tecnologías nos permiten a todos acercarnos de forma virtual a los diversos lugares que han sido y son fuente de vida y cultura para nuestros pueblos, y nos permiten conocer la vida entregada de tantos hermanos que ayer y hoy han hecho del evangelio su forma de vida: sacerdotes, religiosos, familias, todos ellos movidos por el Señor quieren transformar nuestra sociedad siendo sal y luz. La comunidad educativa, especialmente los docentes, está llamada a vivir de forma coherente para ser sal y luz que dé sabor e ilumine y lleve al conocimiento del amor de Dios, a través de las diversas manifestaciones culturales y sociales de nuestra comunidad diocesana.

La tercera clave es la esperanza. La escuela en general, y la católica en particular, los profesores, maestros católicos y las familias, estamos como los apóstoles esperando el don del Espíritu junto a María, la madre de Jesús. Este año es año jubilar guadalupense y, aunque la pandemia nos está impidiendo peregrinar de forma masiva a la casa de la Madre, todos podemos invocar a María, esperanza nuestra, y poner en sus manos las personas que comparten las aulas con nosotros; ella nos cuida y nos alienta a seguir el camino de Jesús, su hijo.

Hemos comenzado un nuevo curso y quiero invitar a familias, profesores, comunidades educativas a que todos seáis testigos en vuestro trabajo diario del amor de Dios y de la alegría del evangelio. Recibid mi bendición.

 

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.