Querido Don Antonio

Esta tarde, cuando esperaba la lenta superación de tu coronavirus, me llegó la noticia de que habías cruzado a la otra orilla, esa en que Cristo resucitado nos espera con las brasas encendidas y el pan caliente, y unos peces, y nos pregunta sobre lo esencial: ¿Me amas? La seguridad de una pisada firme, a su lado, se hace paseo sosegado, y el mar, el de las fatigas y los sinsabores, se queda como arrullo acompasado de las olas que lamen la playa.

Querido Don Antonio, sé que estás bien, ya con el Amado, la meta de los que creemos y esperamos en Él. La barca está en medio del mar embravecido, tú has sido llamado para tu merecido descanso, siguen los engranajes empujados por manos obreras dando sentido al trabajo. Creadores con Dios, hijos todos de un mismo Padre, en este espacio donde tan solo buscamos las diferencias o las discrepancias.

Te vuelvo a ver alrededor de una mesa, con personas sencillas, escrutando cada palabra, cada hecho, para que no pasen desapercibidos en el discernimiento. Todo se tamiza en el crisol de la verdad de las cosas, de las personas, de los acontecimientos. Y tu sonrisa, a veces matizada por una leve ironía, permanece como un aviso ante los interlocutores: es necesario buscar caminos de encuentro.

Nos wasapeamos los primeros días de tu ingreso. Mantenías la esperanza, estoy muy fatigado, me decías, y esa misma noche los sanitarios tomaron las riendas de tu vida, para que no te esforzaras, para controlar cada pálpito, cada aliento, para empujar a tu cuerpo para seguir viviendo.

Aquí, en esta diócesis de Teruel y Albarracín, sigue viva tu memoria. Y hay una cierta nostalgia de aquellos tiempos en el que el laicado, con la vida consagrada y los sacerdotes, participaban ilusionados en las tareas pastorales y en su implicación en los movimientos sociales. Eran tiempos de cambio, en todos los niveles, de construcción de una nueva sociedad, donde tú te mantenías implicado y alentando a todos. Ese mundo lo vamos viendo escapar como arena entre los dedos. ¿Cómo, querido hermano Antonio, podremos construir los tan necesarios caminos de encuentro?

Ahora, desde la otra orilla, nos esperas. Pero aliéntanos también a seguir construyendo comunidades, no aisladas, sino engarzadas en el entramado social, metidas con los pies en el barro, empujando cada engranaje, cada rueda, para hacer un hogar donde quepamos todos, donde cada ser humano se sienta acogido y respetado, se sienta en definitiva amado. ¡Gracias Don Antonio por haber pasado por nuestras vidas!

+ Antonio Gómez Cantero

Obispo de Teruel y Albarracín

 

Mons. Antonio Gómez Cantero
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Antonio Gómez Cantero nació en Quijas (Cantabria) el 31 de mayo de 1956. Cursó estudios de bachillerato en el seminario menor de Carrión de los Condes y eclesiásticos en el seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1981. Obtuvo la licenciatura en Teología Sistemática-Bíblica en el Instituto Católico de París, en 1995. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Palencia, donde ha desempeñado distintos cargos pastorales: en 1982 fue nombrado vicario parroquial de San Lázaro y vocal del Consejo Presbiteral por consiliarios; además de consiliario diocesano del Movimiento Junior A.C. y coordinador de consiliarios de Castilla y León. En 1983 fue nombrado delegado diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional; en 1984, párroco solidario de San Lázaro; en 1985, formador del seminario mayor de Palencia; en 1986, delegado para el acompañamiento vocacional para el presbiterado; en 1990, delegado de Pastoral Juvenil-Vocacional y miembro del Consejo de Consultores; en 1992, consiliario internacional del MIDADEN (Acción Católica de Niños) en París, cargo que ocupó hasta 1995; en 1995, vice-rector y profesor del seminario menor; en 1996, rector del seminario menor y delegado diocesano de Pastoral de Vocaciones; en 1998, rector del seminario mayor, en el que permaneció hasta 2004; en el 2000, profesor extraordinario del Instituto Teológico del seminario mayor de Palencia y miembro del consejo de consultores; en 2001, administrador del seminario mayor y de la casa sacerdotal, y desde 2008 miembro del Colegio de Consultores. Desde el año 2004 es párroco de San Lázaro de Palencia y desde 2008 el vicario general y moderador de curia. Del 8 de mayo de 2015 hasta el 18 de junio de 2016 fue el administrador diocesano de Palencia. El 21 de enero de 2017, se celebró su Ordenación Episcopal y toma de posesión de Don Antonio Gómez Cantero como Obispo de la Diócesis de Teruel y Albarracín.