¿Quiénes son los infieles?

Estimados y estimadas:

Recuerdo que de pequeño, al hablar de las «Misiones», solían llamarlas «Misiones entre «infieles»». La expresión no era correcta, porque, ¿quién es el infiel?

Para ser infiel es necesario haber sido fiel. Es infiel la persona que ha faltado a la palabra dada. Se dice infiel del marido o de la esposa que ha roto la palabra de fidelidad que un día dio. No podemos llamar infieles a los pueblos que no han oído hablar de Jesús porque nunca le han dado palabra de seguirlo. Ellos son desconocedores del Evangelio. Tal vez resulta que los infieles somos nosotros que a menudo nos descarriamos del «Camino». En algunos pasajes, san Pablo llama a Jesús el «Camino». Desde la conciencia, pues, de nuestras infidelidades, debemos sentir el acicate de la misión que hemos recibido: anunciar a Jesús, el Salvador.

El papa san Juan Pablo II, en su gran encíclica misionera La misión del Redentor (1990), escribe: «Una de las razones más graves del escaso interés por el compromiso misionero es la indiferencia, ampliamente difundida, por desgracia, incluso entre los cristianos, enraizada a menudo en concepciones teológicas no correctas y marcada por un relativismo religioso que considera que «una religión vale tanto como otra»» (n. 36). También san Pablo VI, en su exhortación sobre El anuncio del Evangelio (1975), alertaba de una gran dificultad interna en el pueblo de Dios: «la falta de fervor». Y añadía: «Es tanto más grave cuanto viene de dentro. Dicha falta de fervor se manifiesta en la fatiga y desilusión, en la acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y de esperanza» (n. 80). Es un toque de alerta para que nuestra fe y nuestra acción estén cohesionadas. Jesús nos dice: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15).

Este año, marcado por los sufrimientos y los desafíos causados por la pandemia, debe continuar vivo este camino misionero de la Iglesia. Precisamente, el lema escogido es bien explícito: «Aquí estoy, mándame» Es la respuesta que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías (6,8) a aquella pregunta siempre nueva que el Señor nos hace a todos: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?» Como afirma el papa Francisco y recordamos al inicio de nuestra exhortación pastoral El Espíritu rejuvenece a la Iglesia, «todos somos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Evangelii gaudium, 20). Todos debemos ser «discípulos misioneros», afirma también el Papa (n. 119-120). A partir de esta premisa fundamental, algunas personas de nuestras comunidades cristianas podrán sentir la llamada del Señor a ir a otras tierras, y el resto de los creyentes los animaremos y alentaremos a seguir este camino. ¡Solo así no seremos «infieles»!

Estamos en el domingo del «Domund». Que la entrega generosa de nuestros misioneros y misioneras estimule nuestra fidelidad misionera. Ojalá muchos jóvenes sean valientes para dar un paso adelante.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 45 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.