Su pilar nos recuerda la firmeza de la fe que no se arredra ante el mal

Celebramos la Virgen del Pilar. Llevad permanentemente con vosotros la fe y la oración a la Virgen del Pilar, que velará como Madre de Cristo y Madre nuestra que es. Ella, cuando aún vivía, se apareció al Apóstol Santiago junto al Ebro, de pie sobre un pilar de mármol, y prometió que “permanecerè este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”. Su pilar nos recuerda desde entonces la firmeza de la fe que no se arredra ante el mal, y que hace un mundo nuevo, cambiando los corazones, y nos impulsa a trabajar con esperanza mirando a la meta, que es la escuela del amor más consistente, por el que vale la pena vivir, para finalmente gozar de la recompensa eterna.

Es la fiesta de la Guardia Civil, de cuyo cuerpo dimanan grandes virtudes universales, para todos nosotros. Ciertamente la sociedad reconoce a la Benemérita un gran mérito debido a sus valores deontológicos y doctrinales, es decir, el deseo de ser gente de bien, para hacer el bien y combatir el mal. La capacidad de sacrificio, de trabajo, son ejemplo de entrega y dedicación, lo cual habla de personas, de capital humano, hombres y mujeres dispuestos a servir con la entrega de su vida, con grandes objetivos y mayores sueños en su vida. Efectivamente, ¿qué nos pide ella a todos que le ofrezcamos hoy? Nuestro trabajo, el cumplimiento del deber, arrojo y valentía ante el peligro. Ofreced cuanto sois con generosidad y la Virgen os cuidará con mimo. Que cada uno de vosotros, con sinceridad de corazón, deje volar sus sentimientos y pida por cada una de vuestras familias, por vuestros hijos y los hijos del cuerpo, que suplique su ayuda y la gracia que necesite. Muy unidos le pedimos también que mantenga y acreciente en cada uno esos valores más nobles del cuerpo de la Benemérita, cuya divisa es el honor, esas virtudes militares que conocéis bien, para mantener siempre el espíritu de servicio y sacrificio, especialmente la fraternidad; y que vele por cada uno en el penoso y a veces peligroso servicio diario pidiendo que os preserve y libre de las asechanzas que podáis sufrir. Siempre habéis mostrado vuestro cariño a la Virgen.

Mirando a la Virgen del Pilar nos ponemos ante Dios –de quien esperamos la mejor recompensa, la eterna— porque es aquel a quien damos gloria con el servicio generoso y el testimonio de coherencia cuando vivimos los valores que no pasan, el bien, la justicia y la paz que superan las fuerzas humanas.- Él hace que nuestra vida sea grande, porque Él es fiel, y los creyentes somos “fieles” por definición. Nuestra vida se desarrolla en la lealtad, que es siempre fidelidad, capacidad de compromiso. Para todo ello necesitamos la fortaleza y el auxilio de Dios. Hoy se lo pedimos con verdadera convicción. Hemos de repetir muchas veces las palabras del Salmo 26: “El Señor es la defensa de mi vida ¿a quien temeré? ¿Quién me hará temblar? El me protegerá en el día del peligro”. Busquemos por nuestra parte la recompensa de Dios viviendo con lealtad nuestro servicio generoso a los demás y a la sociedad, de modo que puedan aplicarse a nosotros las palabras que respondió Jesús a aquel que ensalzó a su Madre: “Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11,28).

Rezamos por los hermanos de la Guardia Civil caídos en acto de servicio. El recuerdo a todos los guardias civiles caídos no puede ser protocolario, sino profundamente sentido, porque reconocemos la capacidad de entrega que es su mejor galardón. La entrega de su vida ha puesto en evidencia su servicio total y sin reservas, que pone muy alto el listón de la renuncia, lejos de cualquier apariencia o búsqueda de satisfacción personal. Oramos por ellos con admiración y con la esperanza con la que en esta celebración miramos al cielo, y divisamos a Cristo glorioso y a su Santa Madre, María, que nos escucha, consuela y fortalece.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.