La Misión en tiempos de pandemia

El próximo domingo celebraremos el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones, la Jornada universal que se celebra cada año en todo el mundo para apoyar a los misioneros en su labor evangelizadora, desarrollada entre los más pobres. Es una llamada a la responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización, el día en que la Iglesia lanza una especial invitación a valorar y apoyar la causa misionera. Este año se celebra en un contexto de crisis sanitaria y económica mundial, en un año marcado por los sufrimientos y desafíos causados por la pandemia del COVID-19.

En estas circunstancias, la misión de la Iglesia adquiere un relieve especial, en particular con las personas más necesitadas en muchos países del tercer mundo, donde la Iglesia está en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre. Esta situación nos apremia a responder todavía con más generosidad a las necesidades de la misión. Como recordaba el papa Francisco, el dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana. En este escenario, la llamada a la misión, a salir de nosotros mismos por amor a Dios y al prójimo se presenta como una oportunidad especial para compartir con los demás los dones recibidos de Dios, especialmente el don de la fe.

Dios ama tanto al mundo, que envía a su Hijo para que tenga vida eterna todo el que crea en él (cf. Jn 3, 16). La misión de Jesús culmina en el sacrificio de la cruz, expresión y revelación de amor y de salvación universal. Jesús lleva a cabo la misión que el Padre le encomienda, toda su vida es fiel cumplimiento de la voluntad del Padre. El Señor nos llama también a nosotros, y espera nuestra respuesta para ser enviados. Él nos renueva con su Espíritu, nos convierte en discípulos y nos envía a todos los pueblos. Recibimos el impulso para continuar la misión de Cristo por amor, para que todos los seres humanos puedan participar del gozo inmenso de la vida plena de hijos de Dios. A esta vida nueva de hijos de Dios han sido destinados y llamados todos los hombres y las mujeres en un solo pueblo, formando una familia.

Este tiempo de pandemia se ha convertido en un gran desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento, son una interpelación que nos ha de llevar a replantear muchas facetas de nuestra vida. De momento nos hemos sentido derrotados por un pequeño virus, a pesar de que el progreso de la ciencia y de la técnica en nuestro mundo es casi ilimitado. Nos impacta también la imagen del sufrimiento de los que han muerto solos, sin la presencia de sus seres queridos, de los que son desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida, de los afectados por la nueva crisis económica.

Esta experiencia nos ha de llevar al encuentro con el hermano, un encuentro que lleva a compartir, a colaborar, a convivir. Convivir significa estar atentos los unos a los otros, no mostrarse indiferentes a la situación de los demás, ser conscientes de la interdependencia entre personas, ser solidarios. Como señaló el papa Francisco, «de una crisis como esta no se sale iguales, como antes: se sale mejores o peores. ¡Que tengamos el coraje de cambiar, de ser mejores, de ser mejores que antes y poder construir positivamente la post-crisis de la pandemia!». La misión evangelizadora de la Iglesia tiene como objetivo una renovación profunda, una auténtica transformación de cada persona y de toda la sociedad, porque Cristo ha venido para hacer nuevas todas las cosas. Todos estamos llamados a colaborar en esta misión.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.