La Eucaristía y María Santísima, pilares de la Cofradía Cristo de la Clemencia

Manuel Sánchez, hermano mayor del Mutilado cuya advocación pasa a ser Cristo de la Clemencia, habla del proceso vivido en esta cofradía y de la reposición al culto público que ha tenido lugar en la Catedral, en una Eucaristía presidida por el obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá.

La Cofradía del Mutilado presenta la imagen restaurada de su titular, que pasa a llamarse Cristo de la Clemencia. ¿Qué puede contarnos de la intervención?

La intervención ha sido especial, pues hablamos de una intervención doble: por un lado la restauración propiamente dicha, que ha consistido en la limpieza integral de la imagen y, por otro lado la restitución de los elementos faltantes, la pierna derecha y el pie izquierdo. Ha sido llevada a cabo por el celebérrimo escultor y académico don Juan Manuel Miñarro en Sevilla. Aunque la recuperación de las piernas pueda ser los más llamativo a nivel cofrade, desde un punto de vista artístico, sin duda, lo más interesante y sorprendente ha sido descubrir la policromía original del siglo XVII, que se ocultaba debajo de tres siglos de suciedad. Una policromía excepcional llena de matices que dotan a la imagen de una singular unción.

Se ha dicho que este paso rompe de algún modo con un pasado marcado por la política. Usted que está vinculado a esta cofradía familiarmente, ¿lo vive así, como una ruptura?

No lo plantearía como una ruptura, sino como una evolución. La Cofradía nace como una cofradía militar, es la última cofradía gremial de Málaga, no podemos olvidar que era necesario ser Caballero Mutilado para pertenecer a la hermandad y tras la extinción del mencionado Cuerpo de Caballeros Mutilados, la hermandad inicia un proceso de cambio, que culmina con la restauración de su Titular y que tiene por único fin convertirse en una asociación pública de fieles católicos cuyo centro de vida sea Cristo, por tanto, más que hablar de ruptura, hablaría de un proceso de Cristificación.

El Cristo ¿cambia de nombre? ¿Ya tenía advocación antes de que los sucesos del 36 lo «definieran» tristemente? ¿O adquiere uno por vez primera?

El Cristo carecía de advocación. Era una imagen que se encontraba en el ático del retablo mayor del Sagrario, y tras la fundación de la hermandad recibe el nombre de Cristo Mutilado, que en puridad no es una advocación sino una descripción, de ahí la necesidad de dotarle de una advocación.

Ahora Cristo de la Clemencia. ¿Cómo ha sido el proceso de decidir este nombre? ¿Ha generado debate interno en la hermandad?

Lógicamente, cualquier cambio supone la apertura del debate y del diálogo, pero el cambio ha sido recibido por los hermanos con total naturalidad, como la culminación del proyecto de hermandad que pretendemos lograr. La advocación ha sido fruto de la oración. Personalmente, le pedí a un hermano sacerdote que lo pusieran «en la patena», como intención particular, y el resultado fue la advocación de la Clemencia.

Hace unos años se incorporó además como titular una imagen mariana. Háblenos de ella.

En la Cofradía siempre hemos entendido que los pilares sobre los que se tiene que se asentar la hermandad son la Eucaristía y María Santísima. Durante muchos años uno de los objetivos de la hermandad fue suplir esa carencia, y providencialmente, la imagen de la Divina Providencia, llegó a nuestra hermandad. Es una dolorosa de finales del siglo XVII, atribuida a Antonio del Castillo, de excepcional belleza.

Ahora ¿qué proyectos se plantea la Hermandad? ¿Saldrá en procesión por las calles, se agrupará al resto de cofradías de Semana Santa de Málaga?

El proyecto fundamentales que la cofradía pueda realizar su función propia de hermandad: hacer Estación de Penitencia, llevar el mensaje evangélico a la calle, facilitar el encuentro de los malagueños con Nuestro Señor y su Santísima Madre. La cofradía siempre se ha manifestado favorable a un regreso a la Agrupación. El espíritu agrupacionista en la hermandad siempre ha sido importante. Creemos en la importancia de una institución centenaria que siempre ha actuado en beneficio de las cofradías y hermandades.

¿Cómo es la vida de la hermandad y cómo responde Málaga a este nuevo impulso otorgado ahora?

La vida normal de cualquier cofradía, con sus cultos, actos y el tradicional vía crucis que cada viernes santo se realiza por el interior de la Catedral. Por otro lado se está llevando a cabo un destacado proceso de restauración del patrimonio, destacando la restauración del trono. Málaga es una ciudad abierta, que siempre recibe bien las novedades. Es testigo de los profundos cambios llevados por la hermandad. Hablamos de la recuperación de una cofradía histórica, y de una imagen singular que podremos contemplar como lo hicieron los malagueños de hace mas de trescientos año. Hay ilusión, expectación y un sincero deseo de volver a ver a nuestro Cristo por las calles de nuestra ciudad.

¿Cómo viven los hermanos la presentación del Cristo de la Clemencia ya restaurado?

Con profunda emoción de ver cumplido un sueño. Son muchos años de trabajo, que culminan este sábado. Se inicia una nueva etapa y, que Mons. Jesús Catalá, nuestro obispo, presida la celebración nos llena de satisfacción. Para nosotros, es el respaldo fraternal del buen pastor que cuida de su rebaño.

(Ana María Medina, Diócesis de Málaga)

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