DOMUND 2020: «Aquí estoy envíame»

El próximo domingo celebraremos el día del DOMUND, una jornada en la que somos invitados a recordar a los misioneros y misioneras que han dejado su país para anunciar el Evangelio en los lugares donde la Iglesia no está presente o no está suficientemente consolidada. Aunque todos estamos llamados a ser evangelizadores en nuestros ambientes, su testimonio nos debe interpelar porque viven plenamente el mandato del Señor, que envió a sus discípulos a anunciar por todo el mundo el Reino de Dios. De hecho, cuando conocemos a un misionero o una misionera y escuchamos sus testimonios, descubrimos la alegría que les inunda y la ilusión con la que narran sus experiencias, nos quedamos impresionados, porque vemos personas que viven su vocación cristiana con plenitud, y a su lado nos sentimos pequeños. También descubrimos que la misión ha de ser el modelo de toda la vida de la Iglesia, llamada constantemente a salir de sus seguridades mundanas para anunciar el Evangelio con autenticidad y credibilidad.

El lema para la jornada de este año, Aquí estoy, envíame, son las palabras con las que el profeta Isaías responde a la pregunta que Dios le dirige: ¿A quién enviaré? La disponibilidad para la misión es respuesta generosa a la llamada de Dios. Lo que engrandece a la Iglesia no son los medios materiales o los instrumentos de poder. Esto la convertiría en una asociación humana más. Lo que la hace crecer es la entrega de cada uno de los cristianos a su vocación y misión. La vocación misionera únicamente se puede entender desde esta dinámica de entrega de uno mismo, que es la que hace fructificar la semilla del Evangelio en el corazón del mundo.

El papa Francisco, en el mensaje que ha dirigido a la Iglesia para esta jornada, nos recuerda que una respuesta tan generosa solo se puede entender cuando se vive una “relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia”. Únicamente desde la amistad con Cristo se puede realizar la propia vocación (no solo la misionera) como entrega de uno mismo, porque es la dinámica que caracterizó su existencia y la que debe impregnar la de sus discípulos: Él no vino a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate por muchos. Las vocaciones misioneras crecerán si todos los bautizados vivimos desde esta misma orientación. La jornada del Domund nos debe llevar a pedirle que no falten las vocaciones misioneras, porque sin ellas la Iglesia se empobrece y se debilita la vitalidad evangélica.

El deber de anunciar el Evangelio a toda la creación no es solo de aquellos que han escuchado esta llamada del Señor y han dejado su tierra, sino que es una tarea de toda la Iglesia. La celebración del Domund nos posibilita unirnos a la obra misionera. Como dice el Papa en su mensaje “la oración, la reflexión y la ayuda material son oportunidades para participar activamente en la misión de Jesús en su Iglesia” y, es este modo, “hacer frente a las necesidades espirituales y materiales de los pueblos y las Iglesias del mundo entero”, ayudando de este modo a “la salvación de todos”.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 205 Articles
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.