A los diocesanos del Arzobispado de Zaragoza

Queridos hermanos que vivís vuestra fe en Jesucristo Resucitado en la archidiócesis de Zaragoza: hoy me presento ante vosotros como vuestro nuevo Obispo. Lo hago con la confianza del que se siente llamado y enviado a este ministerio por el Señor, con el único deseo de ser entre vosotros un pastor según el corazón de Cristo. Agradezco sinceramente al Santo Padre Francisco la confianza depositada en mí, al encomendarme el cuidado pastoral de la Archidiócesis de Zaragoza. Desde aquí manifiesto mi adhesión y mi afecto filial a su persona y ministerio.

Soy consciente de que afronto este ministerio en un momento complejo provocado por la pandemia de la Covid- 19, que tanto nos está haciendo sufrir. Quiero elevar mi plegaria confiada al Padre en este día por los fallecidos, por sus familias, por los enfermos y convalecientes de esta cruel enfermedad, por aquellos que la están combatiendo y por todos los que están sufriendo las consecuencias por la crisis económica y social que de ella se deriva. Debemos seguir estando cerca de todos los que sufren, sin cansarnos nunca de tender nuestra mano amiga y nuestra ayuda incondicional a todo el que lo necesite, especialmente a los más pobres y débiles.

Hace unos días recibí la noticia de mi nuevo destino. El Papa me propone regresar a la que ha sido mi casa durante unos cuantos años. En la vida pastoral de la diócesis y en las parroquias de Zaragoza aprendí a ser sacerdote, acompañado por mis hermanos en el presbiterio y de tantos fieles laicos y religiosos. ¡Muchas gracias!

Hoy el Señor me envía de nuevo a serviros desde el ministerio episcopal. Desde el primer momento he rezado por vosotros y os pido que recéis también vosotros por mí, para que me gaste y me desgaste en vuestro servicio para gloria de Dios. Soy consciente de mi debilidad, pero confío en la acción del Espíritu Santo y en vuestra colaboración y ayuda, queridos sacerdotes, religiosos y laicos, para poder llevar adelante este servicio en la Archidiócesis de Zaragoza.

El Señor me envía a una Iglesia llena de historia, de vida y de frutos de santidad, sostenida en su fe, esperanza y caridad por la mediación de la Virgen del Pilar. Es una diócesis con una gran tradición cristiana y con muchos hombres y mujeres verdaderamente entregados a su vocación que han trabajado y trabajan con alegría e ilusión en la misión de la Iglesia. Sé que es mucho el trabajo que se realiza en nuestra diócesis, en sus parroquias, delegaciones, secretariados, comunidades religiosas, en el seminario diocesano, en asociaciones, movimientos y familias; y que hay un gran interés en ser una Iglesia en “estado de misión permanente”, para llegar a todos con el mensaje de la Salvación de Cristo, siendo testigos del amor y la misericordia de Dios.

Querido D. Vicente, le saludo con afecto y gratitud, del mismo modo que saludo a mis predecesores y a los hermanos obispos de la Provincia Eclesiástica de Zaragoza, a los señores Obispos de Huesca, Tarazona, Barbastro – Monzón y Teruel y Albarracín, diócesis en la que serví durante seis años como Obispo.

Saludo respetuosamente a las autoridades civiles, políticas, académicas, militares y judiciales.

Regreso a Zaragoza con ilusión y esperanza, para compartir con vosotros la alegría de anunciar el Evangelio. Os agradezco vuestra acogida, vuestra buena disposición y vuestra oración por mi humilde persona y por mi ministerio episcopal entre vosotros, que ahora se inicia. Encomiendo a la Virgen del Pilar, Madre de la Misericordia, todas nuestras tareas y personas.

Recibid, un saludo cordial y lleno de afecto y la bendición del Señor.

+ Carlos Escribano Subías

Administrador Diocesano de Calahorra y La Calzada – Logroño

Arzobispo electo de Zaragoza

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.