A los profesores de religión: gracias por vuestra dedicación, entrega y vocación

Queridos profesores:

Ha llegado el momento de recibir vuestra Missio por la que sois enviados por la iglesia para este trabajo que realizáis con constancia y entrega, una labor evangelizadora que constituye vuestra misión eclesial. Este curso no podemos reunirnos todos, como es habitual, para orar juntos invocando la fuerza del Señor, y compartir gratos momentos de convivencia, poniendo en común nuestros deseos, retos y recursos. Es mi deseo, por tanto, llegar personalmente a todos con esta carta para alentaros en el desempeño de vuestra labor reiterando de este modo la gran confianza que la Iglesia deposita en vosotros, mas necesaria aún que en otras ocasiones, pues hemos vivido un curso duro con la pandemia y con las enmiendas presentadas a la nueva ley de Educación, que sigue su curso y trámite.

La situación de incertidumbre que padecemos nos urge a llenarnos de ánimo para aprovechar el tiempo y afrontar los acontecimientos con disponibilidad y capacidad de servicio, confiando siempre en la ayuda de Dios y su amorosa providencia. “Para los que aman a Dios, todo sirve para bien” (Rm 8,28). Igualmente requiere de vosotros, profesores de religión, un especial esfuerzo, entrega, disponibilidad, gran deseo de aprender y de estar presentes en la clase, así como en las plataformas de transformación digital, en el continuo aprendizaje de nuevas metodologías. Todo ello es necesario para que el testimonio del anuncio en la esfera educativa se visibilice y cuente. Este esfuerzo de formación permanente se verá recompensado en la credibilidad y competencia de vuestro servicio, tan valorado ya por la diócesis y por cuantos os conocen en vuestro ámbito de trabajo, pues forma parte de vuestro testimonio cristiano.

No olvidemos que estamos viviendo un momento providencial, como ha expresado repetidas veces el reciente magisterio de la Iglesia, aunque nos abrumen a veces las dificultades. Es un tiempo en que la Iglesia se abre a la llamada de una renovación profunda de su vocación discipular, misionera y profética. “La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones” (San Juan Pablo IIRedemptoris misio, n. 2). Aportemos, pues, lo mejor de nosotros mismos para mejorar la situación en favor del bien común. Nuestra vocación misionera tiene validez permanente y reclama de los discípulos de Jesús disponibilidad y renovada pasión por el Reino. Veamos cada situación como una nueva oportunidad para el evangelio y la evangelización. El amor es y sigue siendo la fuerza de la misión y es también el único criterio de nuestra actuación, el principio que debe dirigir toda acción y el fin al que debe tender. De este modo podemos llevar el Evangelio a todos, con la santidad de la vida y las buenas obras.

Quiero agradecer a cada uno de vosotros su dedicación, su entrega, su actividad, su vocación, su presencia en momentos tan complicados con imaginación y el testimonio cristiano sencillo y alegre, con vuestra competencia, disponibilidad y caridad habitual.

Espero que encontréis en la comunicación acostumbrada a través de la Delegación Diocesana de Enseñanza los vínculos y apoyos necesarios para desempeñar vuestra tarea y expresar la comunión de la Iglesia.

Siempre os tengo presentes en mi oración. Os bendigo con afecto y gratitud

+ Rafael Zornoza,

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.