La Iglesia por el trabajo decente, aquí y ahora

El próximo día 7 de octubre celebraremos la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Este año la celebración viene enmarcada por el drama de la pandemia del coronavirus y por sus consecuencias en el mundo laboral. Si ya antes había muchas personas en riesgo de ir al paro, ahora son muchas más las afectadas, sobretodo aquellas que realizan los trabajos más sencillos. En el mundo hay suficientes recursos para que todos puedan vivir dignamente, la cuestión es cómo conseguir que se repartan más fraternalmente para que todos puedan vivir decentemente y llegar a fin de mes. Para ayudar a superar esta difícil situación, la Iglesia recuerda que debemos colocar en el centro de la actividad económica las personas y las familias.

La globalización y el desarrollo tecnológico han provocado un intenso debate sobre el futuro del mundo laboral, y será preciso estudiar cómo se puede crear ocupación para compensar las pérdidas previsibles y dolorosas de puestos de trabajo. Actualmente, con las consecuencias de la pandemia se abren todavía más interrogantes. En cualquier caso, desde la Iglesia queremos mantener la esperanza en la solidaridad y la fraternidad de las personas y las instituciones.

Necesitamos recuperar el sentido comunitario y fraternal de la sociedad buscando el bien común y reivindicando el papel de la política, ejercida con honestidad y transparencia. Es preciso recuperar el contrato social otorgando plena confianza a las personas, más aún, es urgente un nuevo contrato social para el trabajo. La economía productiva debe crear más trabajo decente y sostenible, debe repartirse mejor el trabajo y reducir, si es preciso, la jornada laboral. Se trata de repartir el trabajo y repartir mejor los beneficios. Al mismo tiempo, es preciso invertir más en formación para capacitar y reciclar profesionalmente las personas.

La Iglesia recuerda que todos tienen derecho a un trabajo digno y decente y también que hay que dar respuesta a tanta gente que sufre por falta de empleo o se ve obligada a realizar labores precarias. Si no llegan  unas políticas más activas y eficaces contra el paro, si no se llega a un planteamiento radicalmente distinto de la economía, será cada vez más necesaria una renta básica universal que llegue a todos para ayudar a las personas y las familias menos favorecidas. Todo ello gestionado siempre con la máxima eficacia y transparencia, y con la participación de todas las partes afectadas.

La crisis del  Covid-19 está actuando como catalizador de una propuesta que venía debatiéndose en el mundo de la economía: un ingreso mínimo vital. La pandemia ha suscitado el acuerdo –con matices- entre personajes públicos con pensamientos opuestos, ahora alineados en favor de una ayuda a las familias que no tienen recursos para afrontar sus gastos básicos.

El domingo de Pascua, el Papa Francisco, en una Carta dirigida a movimientos y organizaciones sociales señalaba que en este tiempo de especial dificultad, las personas, las comunidades y los pueblos deben estar en el centro de todo, unidos para curar y compartir, como un verdadero ejército invisible que lucha en las fronteras más peligrosas. Un ejército sin otras armas que la solidaridad, la esperanza y el sentido de comunidad que hoy reviven, porque nadie se salva solo ni puede caminar por la vida de manera individualista. En esta carta, el Papa lanza la propuesta de “un salario universal que reconozca y dignifique las tareas nobles e insustituibles que realizan” muchas personas que viven al día sin ningún tipo de garantías legales que les proteja.

Este domingo os invito a sentirnos cercanos a tantas personas que sufren situaciones dolorosas y, siguiendo la Doctrina Social de la Iglesia, ayudemos en la búsqueda de soluciones.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.