Jornada Mundial por el Trabajo Decente

Queridos hermanos y hermanas. El 7 de octubre celebraremos la jornada mundial por el trabajo decente. El Papa Francisco, en la homilía pronunciada el pasado primero de mayo afirmaba: “Toda injusticia que se comete contra una persona que trabaja es un atropello a la dignidad humana (…) la vocación que Dios nos da es muy hermosa: crear, re-crear, trabajar. Pero esto puede hacerse cuando las condiciones son justas y se respeta la dignidad de la persona”.

Promovida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y un amplio abanico de movimientos sociales, diversas organizaciones de Iglesia conmemoran el 7 de octubre la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Lo hacen desarrollando diversas actividades públicas cuya finalidad es visibilizar la importancia esencial de la dignidad del trabajo.

Una sociedad fraterna, tal y como la que Dios sueña para sus hijos e hijas, sólo puede construirse evitando desigualdades profundas y superando el riesgo de que importantes sectores queden excluidos o condenados a la pobreza. Y uno de los instrumentos más eficaces para lograr este objetivo consiste en promover oportunidades de empleo digno y desarrollo profesional adecuado. Las crisis sociales, como la que actualmente ha generado la pandemia, ponen claramente de manifiesto la enorme diversidad de situaciones y riesgos que, en materia de condiciones y derechos laborales, se dan entre nosotros. También es plural la capacidad de los distintos colectivos de defender sus reivindicaciones.

Mantiene toda su vigencia nuestra Carta Pastoral de 2011 titulada “Una economía al servicio de las personas” que finalizaba “con una llamada a todas las personas de buena voluntad, agentes e instituciones sociales y administraciones públicas para que busquen de manera conjunta y solidaria una salida a la crisis; construyan unas bases éticas firmes para el desarrollo de nuestra sociedad; promuevan el empleo digno; y se esfuercen por defender a los más débiles y golpeados por la crisis, como exigencia y prueba de la justicia social (nº 40).

Empeñarnos en mejorar la calidad del trabajo disponible es un modo de responder a la invitación de Jesús a mirar la realidad desde las necesidades de los afligidos. El Covid-19 podría dejar a muchos sin empleo y debilitar las condiciones de trabajo de amplios sectores sociales. Los creyentes, colaborando con todas las personas de buena voluntad, debemos hacer lo posible para que la comunidad humana esté cada vez mejor integrada, para lo que es esencial cuidar y promover el trabajo digno como uno de sus pilares. Hay muchas iniciativas, dentro y fuera de la Iglesia, que merecen nuestra atención y nuestro apoyo. Quienes formamos el Pueblo de Dios asumimos la tarea de defender la dignidad del trabajo con responsabilidad, ilusión y esperanza.

Que María nos ayude a promover el trabajo digno para construir una sociedad fraterna que haga presente el Reino de Dios entre nosotros. Con gran afecto.

+ Mario Iceta Gabicagogeascoa

Obispado de Bilbao

+ Joseba Segura Etxezarraga

Obispo Auxiliar de Bilbao

 

 

 

 

 
  

 

Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa
Acerca de Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa 97 Articles
Es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Ética Médica. Es Doctor en Teología por el Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral fundamental. Es Master en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (2004) y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba en su sección de Ciencias morales, políticas y sociales desde 2004. Así mismo es miembro de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desde junio de 2008. Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética (Córdoba, 1993) y de la revista especializada Bioética y Ciencias de la Salud (1993). Ha participado como ponente en diferentes cursos y conferencias de Bioética tanto en España como en el extranjero y posee numerosos artículos en revistas especializadas en Bioética y Teología Moral, así como colaboraciones en diversas publicaciones y diccionarios. Entre sus publicaciones destacan: Futilidad y toma de decisiones en Medicina Paliativa (1997), La moral cristiana habita en la Iglesia (2004), Nos casamos, curso de preparación al Matrimonio (obra en colaboración, 2005). En el campo de la docencia ha ejercido como profesor de Religión en Educación Secundaria (1994-1997); Profesor de Teología de los Sacramentos, Liturgia y Canto Litúrgico en el Seminario Diocesano de Córdoba (1994-1997); Profesor de Moral fundamental y de Moral de la Persona y Bioética en el mismo Seminario, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Diócesis (2002-2008). Profesor asociado de Teología Moral fundamental y Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 2004 hasta la actualidad. Por último, también pertenece a la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.