Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados 2020

Ante el espejo de Migrantes y Refugiados

Queridos diocesanos:

El próximo domingo, día 27 de septiembre, celebramos la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados. El lema que nos propone el Papa es: “Como Jesucristo, obligados a huir”, recordando que la Sagrada Familia tuvo que huir a Egipto porque Herodes buscaba al niño para matarlo (cf. Mt 2,13).

Migrantes y refugiados, hoy

El árbol de la pandemia del coronavirus que tanto nos está afectando, puede dificultarnos ver el espeso bosque de esta dura realidad de los migrantes y refugiados por causa de las guerras, el hambre y la intolerancia política, religiosa y cultural. Tal vez la pandemia nos tiene ensimismados, recluidos en el miedo, y no seamos capaces de mirar a nuestro alrededor. Sin embargo en el día a día no son pocos los que llaman a nuestras puertas, y las noticias de la prensa, de la radio, de la televisión y de otros medios telemáticos nos sitúan ante situaciones humanas verdaderamente dramáticas, difícilmente imaginables. Pensemos un momento lo que ha supuesto el incendio del campamento en el campo Moria (Grecia), dejando a miles de personas a la intemperie, y nunca mejor dicho.

Es posible que en el intento de esquivar la realidad, gastemos el tiempo y las energías en preguntarnos de quién es la culpa de que estas personas estén sufriendo esta situación inhumana. También los  discípulos de Jesús, ante el ciego de nacimiento, preguntan: “Maestro ¿quién  pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?” (Jn 9,2). Es buscar la causa en los demás para eludir nuestra propia responsabilidad. Se diría que, gustándonos tener el control sobre todo, nos sentimos impotentes y perdidos ante las desgracias que nos sobrevienen. Necesitamos poner rostro al sufrimiento. Deberíamos reflexionar acerca de nuestras reacciones viendo que tales realidades parecen cuestionar nuestras convicciones sólo cuando las vivimos de cerca, mientras que nos dejan relativamente tranquilos cuando suceden a miles de kilómetros de nuestro entorno. Damos la impresión de que la fragilidad y la precariedad de la existencia son circunstancias que consideramos por descontadas en los países “pobres”, pero retan a nuestras creencias cuando afectan a los países “ricos”. La llamada es a comportarnos humanitariamente con quien padece, no tanto a sentirnos como más seguros y menos amenazados si podemos descubrir que a nosotros no nos va a pasar. Formamos parte de la humanidad y nada que afecte a los demás nos puede ser ajeno. No hacer nada porque no podemos solucionarlo todo, no sería lo adecuado. El prójimo es aquel de quien cada uno es responsable: “no se puede construir lo propio sin velar por el prójimo”, en quien el hombre no ha de ver la alternativa a su voluntad de poder sino a quien tiene que proveer.

¿Qué hacer?

El Papa nos habla de unos verbos que deberíamos conjugar en la gramática de nuestra situación actual: Acoger, proteger, promover e integrar a las personas desplazadas también dentro de nuestra sociedad, concienciándonos de lo que acontece en la vida de cada día. Si queremos servir, hemos de hacernos prójimos, si queremos crecer hay que compartir, si queremos construir hay que colaborar[1]. ¿Hemos pensado que en esas circunstancias podíamos estar tú y yo? Lo que nos gustaría que hicieran con nosotros, hemos de hacerlo nosotros con los demás. El nuevo orden mundial que soñamos sería una realidad si lo fundamentáramos en este precepto: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 36-39).

A veces se oyen apreciaciones sesgadas sobre los migrantes y refugiados, indicando que algunos de ellos forman guetos y que otros no se integran en la sociedad, ignorando la cultura del lugar que les ha recibido. Pero, ¿cuál es la actitud de quienes nos decimos cristianos? ¿No es posible que nuestra indiferencia contribuya a que estas personas sientan como ajeno un pueblo cuya acogida no se identifica con la que promueve el Evangelio? Sólo un adecuado acompañamiento les llevará a encontrar la ayuda material que necesitan, junto con la paz, la sabiduría y la posibilidad de aportar lo mejor de ellos mismos a su nuevo entorno. Necesitamos vivir con gozo, coherencia y profundidad nuestra propia fe, que se ha hecho cultura allí donde hemos nacido, para saber recibir con respeto y comprensión a quien ha tenido que salir de su tierra. La Iglesia representa a una embarcación que navega hacia la ciudadanía de los santos, dispuesta a rescatar y dar cobijo a quienes hayan naufragado en la vida por cualquier causa. Ella mejor que nadie, encarnada en todo tipo de lugares y culturas, sabe cuán enriquecedor resulta, junto a la solidaridad, el intercambio fraterno de experiencias y puntos de vista.

Compromiso diocesano

Agradezco la labor de Caritas en el quehacer caritativo-social. La doctrina de la Iglesia nos orienta para trabajar en el objetivo de la armonía social, abriendo espacios de cooperación no sólo económica, sino también religiosa y cultural, si de verdad queremos lograr una convivencia justa y pacífica. ¡Mirémonos en el espejo de los migrantes y refugiados para darnos cuenta de lo que pueden necesitar y de lo que podemos ofrecer! ¡Acompañémosles también con nuestra oración!

Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] FRANCISCO, Mensaje para la 106 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2020.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).