La Universidad Francisco de Vitoria inaugura el Curso Académico 2020/2021

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha inaugurado el Curso Académico 2020/2021, dando la bienvenida a los más de 2600 alumnos que comienzan su primer curso de carrera este año y con amplio plan de acciones encaminadas a mejorar la interacción de alumnos y profesores en el proceso de enseñanza-aprendizaje así como a ampliar y adaptar las instalaciones del campus bajo un escenario de COVID-19.

Así, José Antonio Verdejo, Secretario General, leyó el avance de la Memoria Académica 19/20, recordando el que ha llamado “punto de inflexión”, el día 14 de marzo en el que se declaró el Estado de Alarma para la gestión de la crisis sanitaria producida por el coronavirus y “en el que la enseñanza presencial pasó a ser enseñanza en remoto y el trabajo se convirtió en teletrabajo”, ha comenzado. El Secretario General ha querido recordar a todos los miembros de la Comunidad Universitaria que han perdido a seres queridos.

José Antonio Verdejo ha señalado las novedades de este curso, entre ellos, la creciente oferta formativa de la UFV con el Grado en Ingeniería en Industria Conectada y el Grado en Ingeniería Biomédica que se imparten este curso que comienza, además de los nuevos Máster Universitario en Atención Temprana y el Máster Universitario en Recuperación Funcional Integral. En cuanto al desarrollo académico del profesorado, 11 profesores han obtenido la categoría de profesor ayudante doctor y 24 han obtenido la evaluación positiva de la ANECA y han accedido a la categoría de profesor contratado doctor.

El Secretario General ha querido destacar cómo la UFV se adaptó al reto que nos planteaba el confinamiento, siendo capaces, en 48 horas, de pasar de una universidad completamente presencial a una universidad en remoto todos los estudios superiores y que ha supuesto “el mayor reto institucional de toda su historia”, explicó y que “toda la comunidad universitaria respondió de forma ejemplar”, añadió. El Instituto de Innovación comenzó a crear contenidos en forma de vídeos para facilitar la docencia y evaluación en remoto, consejos, herramientas, etc. También ha participado este Instituto junto a los Vicerrectorados de Calidad y Transformación Organizacional, Profesorado y Ordenación Académica en la organización del programa ‘Formar para transformar’. También ha recordado la iniciativa Retoviral, dirigido a la Comunidad Universitaria, para reflexionar sobre lo que realmente importa a través de 47 breves relatos de esperanza en tiempos de coronavirus. La Fundación Altius que ha ayudado a numerosas familias a minimizar los terribles efectos sociales y laborales de la pandemia ayudando con alimentos y otros servicios a más de 7000 familias. El programa Uno + Uno, impulsado por el Instituto de Acompañamiento, que organizó un servicio de atención telefónica gratuito ofrecido por 200 acompañantes de la Comunidad Universitaria.

Finalizó su discurso pidiendo un reconocimiento al destacado esfuerzo, trabajo y vocación que han volcado toda la Comunidad Universitaria en este curso que acaba de terminar.

Isidro Catela, profesor doctor responsable de formación de los profesores de Formación Humanística y miembro del Consejo Académico del Instituto Razón Abierta, fue el encargado de pronunciar la primera lección del curso académico 2020/2021, bajo el título ‘La urgencia de vivir en verdad. Consideraciones sobre el renacimiento de la vida en tiempos de pandemia’. En ella explicó de cómo afrontar estos tiempos de incertidumbre, pues explicó que “si algo nos enseña la muerte es cómo debemos vivir aquí y ahora, la muerte como perenne maestra de vida”. Y lo hizo reflexionando a través de las palabras: muerte, vida y vida eterna. La lección se la dedicó a los que llamó “muertos invisibles”, es decir, “a los muertos que no nos han enseñado en la mayoría de los medios de comunicación españoles durante los meses más duros de la COVID-19” y también “a aquellos de vosotros que habéis sufrido (o que estáis sufriendo) la pandemia de forma más cruda, en carne propia o en vuestros seres más queridos”, añadió. “Lo que nos salva de toda aflicción y desgracia, no es el conocimiento sino el amor; al menos no es el conocimiento, si no está conectado íntimamente con el amor. Es eso lo que pido para nosotros, para este curso. No un amor cualquiera, sino amor de donación” y explicó que “donar, donarse, que es dar sin perder. Ese amor de donación que brota de una dependencia reconocida, que lleva las luces largas del que se sabe ciudadano del Cielo y que se concreta, entre otras muchas palabras en agradecer, perdonar, admirar, contemplar, despertar, aprender, formar, descubrir, acoger, acompañar, sacrificarse, decidir, corregir, transformar, apiadarse, experimentar ternura y misericordia…”, concluyó el profesor doctor.

Posteriormente, el rector procedió a recepción en el claustro e imposición de la medalla doctoral a los nuevos doctores de la Universidad Francisco de Vitoria. Así, María Alférez Sánchez y María Victoria Hernández Ruiz, defendieron su tesis de Programa de Doctorado en Humanidades y Ciencias Sociales. Laura Martínez Prat, Noelia Aparicio Muñoz y Samuel Fernández Carnero defendieron su tesis del Programa de Doctorado en Biotecnología, Medicina y Ciencias Biosanitarias UFV durante el curso 2019/2020.

También fueron felicitados los profesores que han defendido su tesis en otras universidades: Jorge Acebes Sánchez, Millán Aguilar Navarro, Jesús Alcalá Recuero, Juan Miguel García Haro, Juan Gabriel García Huertas, Aixa María Jorquera Trascastro, Eva Martínez García, María Merino Fernández, Silvia Rincón Alonso, Juana Savall Ceres, Elisa de la Torre Llorente, Esther Vela Llaudaró, Inmaculada Yustres Amores y Laura Zazo Correa.

Finalmente, el Rector hizo entrega del Premio Optimus al mejor alumno de cada Facultad de la última promoción y que, dadas las circunstancias, no han podido entregarse en su momento.  La Universidad quiere, con este Premio, reconocer los méritos del mejor alumno de cada facultad o escuela, su esfuerzo, trabajo y dedicación en todas las áreas de la formación integral, según se establece en nuestro Ideario y Proyecto Educativo. Por eso el Premio se asigna a aquel alumno que haya destacado simultáneamente y a lo largo de toda su carrera en los distintos ámbitos de la Universidad. Para la selección, se tiene en cuenta: la formación en la excelencia académica que se valora a través del expediente de calificaciones; la formación humanística; la formación social; la formación laboral; la proyección profesional y social; y la vivencia del espíritu universitario.

Por la Facultad de Ciencias Experimentales: Nunzio Aiham Alcharani de Simone, alumno del Grado en Biomedicina. Por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Empresariales: Álvaro Garnelo Hernández, alumno del doble Grado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas. Por la Facultad de Medicina: Premio Optimus, ex aequo, a los alumnos Jaime Zabala Salinas y Cristián Grillo Marín, ambos del Grado en Medicina. Por la Facultad de Ciencias de la Comunicación: Premio Optimus, ex aequo, a las alumnas María Hernández Martínez y María Esther Lence Tallón, ambas del doble Grado en Periodismo y Relaciones Internacionales. Por la Escuela Politécnica Superior: Antonio Pérez Morales, alumno del Grado en Ingeniería Informática. Por la Facultad de Ciencias de la Salud: Jara María Esteban Sopeña, alumna del Grado en Enfermería. Por la Facultad de Educación y Psicología ha recibido el premio: Inés Martín Cruz, alumna del Grado en Educación Primaria.

Terminó el acto con las palabras de Daniel Sada, rector de la UFV, en el que recordó que  estamos “en una situación muy extraña” y que comenzamos un curso académico diferente. Este curso es una prueba para la misión formativa que tenemos: para los profesores, PAS y alumnos. Así, ha explicado que se ha optado por dar clase a alumnos que van a estar parte en el aula y parte en sus casas porque “creemos que esta es la mejor opción en beneficio de los alumnos y del compromiso de formación que con ellos tenemos”. Para ello todas las aulas han sido reforzadas con recursos didácticos y medios audiovisuales (micrófonos y cámaras web), así como pantallas de apoyo para facilitar la integración de la clase presencial con los alumnos conectados en remoto. Todo ello se acompañará con la mejora de la infraestructura en red para garantizar la retransmisión en streaming e integrar el aula física con la virtual.

“Vamos a tener que motivar a los alumnos a la responsabilidad y a la generosidad, a entender esta situación como una oportunidad de madurez y que se sientan parte de una comunidad, con profesores y personal llamados a sacar lo mejor de esta situación, a que no se sientan espectadores desde la grada que juzgan cómo lo hacemos los demás, sino jugadores que están en el campo y que también depende de ellos ganar el partido.”, ha explicado el rector.

Por otro lado, se ha hecho un esfuerzo en la preparación del campus para recibir a los más de 12.000 alumnos de grado y postgrado que cada año estudian en la UFV. Se ha ampliado el Fondo de Becas y también el número de aulas con la construcción de un nuevo edificio que permitirá afrontar los desdoblamientos de grupos en los Grados y los Ciclos Formativos de Grado Superior, particularmente en las asignaturas prácticas; en el edificio central se ha generado un “learning space” de 600 m2 para el trabajo colaborativo y de proyectos; se flexibilizan los horarios de entrada y salida del campus para evitar picos de concentración de alumnos; se reforzarán la limpieza y desinfección en todos los espacios así como la mejor organización del distanciamiento social a través de una señalética cuidada y una organización detallada de los flujos y circulación por el campus.

El Departamento de Seguridad, Salud y Bienestar han preparado todo para que el campus sea un lugar seguro y ha recordado que el 90% de la seguridad se centran en el uso de la mascarilla “todo el mundo, todo el tiempo, en todo lugar”, higiene frecuente de manos, la ventilación de los espacios y en el cuidado de la distancia de seguridad.

Continuó el rector explicando que “hoy comenzamos un camino que representa un nuevo curso académico y debemos fijarnos en dónde pisamos, preocuparnos por cada paso que damos y cada piedra que nos encontramos en el camino, pero a la vez debemos saber levantar la mirada. Debemos caminar con un sentido y saber ver la historia que nos ha tocado vivir como un don. Somos libres para rescatar cada día el tesoro que tenemos (de la vida, de nuestros compañeros, de nuestros alumnos) que se esconde y que a veces hunde en el barro de las dificultades” y añadió “y eso nos dejará centrarnos en el crecimiento y mejora de nuestra misión, de nuestro propósito formativo, académico y científico”.

Finalizó su discurso pidiendo «a Dios que nos conceda fortaleza a cada uno de nosotros para este nuevo curso. Y que todos juntos sepamos rescatar de cualquier barro que venga, el tesoro que cada día nos es regalado vivir».

(Universidad Francisco de Vitoria)

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