La Virgen de la Merced

El próximo 24 de septiembre celebraremos la memoria de la Virgen de la Merced, una advocación mariana unida al recuerdo histórico de la fundación de la orden mercedaria para el rescate de los cautivos, inspirada, según la tradición, a san Pedro Nolasco, a san Ramón de Peñafort y al rey Jaime I. A pesar de que esta devoción nace en un contexto histórico muy concreto (la liberación de los esclavos que eran tratados con crueldad), el mensaje que contiene y la intuición teológica que la fundamenta todavía hoy es plenamente actual: María, como Madre que es de toda la humanidad llamada a la salvación por la obra redentora de Jesucristo, coopera con su Hijo en la misión de llevar a los hijos de los hombres al camino de la libertad que por derecho les corresponde como seres humanos y, sobre todo, como hijos de Dios. Por eso la Virgen de la Merced es invocada como patrona y protectora de las personas privadas de libertad. Os invito, pues, a que durante estos días nos acordemos de ellas y las tengamos presentes en nuestras plegarias.

La libertad es un bien esencial de la persona humana, y su privación solo está justificada cuando no se encuentran otros caminos para garantizar la convivencia y el bien de la sociedad. En cualquier caso, no se ha de olvidar que quien cumple una condena por el motivo que sea, no pierde la dignidad propia del ser humano y, por eso, se deben evitar los castigos y penas innecesarias que únicamente buscan la humillación. La privación de libertad no justifica que los otros derechos de la persona sean recortados.

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Cuando tenemos noticias de algunos hechos y de las personas que los han cometido, las asociamos a sus comportamientos delictivos y tenemos el peligro de ver en ellas únicamente aquello que es malo. Un cristiano no puede tener esa mirada: quien ha cometido un delito no deja de ser persona. Además, Jesucristo ha muerto para redimir y salvar a todos los hombres. Nosotros no podemos condenar totalmente a nadie. Dios no quiere mirar lo que hay de malo en el corazón de los seres humanos, sino que mira aquello que es bueno y puede ser el inicio de su camino de salvación.

En nuestra diócesis no tenemos centros penitenciarios, pero sí un número considerable de personas privadas de libertad, muchas de las cuales se encuentran en los centros de Albocàsser (Castellón) y Mas d’Enric (Tarragona). La delegación de pastoral penitenciaria, organizada en dos grupos que colaboran en la pastoral de estas cárceles, acompaña a los que lo solicitan y les ayuda en algunas necesidades básicas. Aquellos que queráis colaborar podéis informaros y hacer vuestra aportación en vuestras parroquias o en la sede más próxima de Cáritas.

No olvidemos que la pandemia que estamos viviendo ha agravado la situación de los presos. Al igual que en las residencias de ancianos, debido a las medidas para prevenir los contagios, las visitas se han reducido al mínimo. Esto les añade un sufrimiento nuevo. Este año más que nunca los hemos de tener presentes en esta fiesta de la Merced, a ellos y a sus familias.

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.