La sinodalidad es el camino

La existencia de este Capítulo de la “Casa del Señor San Martín” – como a mí me gusta denominarla – hunde sus raíces en el momento histórico de la implantación de la Iglesia Católica en Ourense. Son muchos los siglos de historia que avalan vuestra institución y son impagables los servicios que el Cabildo ha prestado a esta Iglesia en Ourense y a sus obispos a lo largo de su historia. Incontables son las obras de mecenazgo que han patrocinado tanto en el interior del templo catedralicio como fuera de él; algunas de ellas siguen siendo patrimonio silente de una gran historia que estuvo vinculada desde el principio con el desarrollo y esplendor de la ciudad del Santo Cristo. Conociendo vuestra historia y los servicios realizados por vuestra Corporación, desde el primer momento de mi llegada a esta Diócesis y, en la medida de mis posibilidades, he procurado dar respuesta a las necesidades pastorales que me habéis solicitado.

Soy consciente de que el Obispo debe ejercer el ministerio de santificación en toda la Iglesia particular que tiene su corazón y su centro en la Iglesia Catedral, que es como la “Iglesia Madre” y punto de referencia de todas las comunidades de la Diócesis. Es en esta Iglesia en donde el Obispo tiene su Cátedra desde la cual ejerce el munus docendi y en la que preside las principales celebraciones litúrgicas. En este sentido, sería mi deseo celebrar la Eucaristía dominical y festiva en esta hermosa y antigua Iglesia, pero la preocupación y la obligatoria presencia en las otras comunidades cristiana a las que como pastor y guía debo visitar, me impiden realizar este deseo de hacerme presente más a menudo entre vosotros.

A pesar de todo ello, debo preocuparme de que las celebraciones litúrgicas de la Catedral se desarrollen con decoro y con solemnidad, sin descuidar el aspecto catequético, ya que una celebración dignamente celebrada es una expresión icónica, plástica, de la fe que vivimos. De ahí que el Obispo, al no poder estar presente de forma constante en la Iglesia Madre de las iglesias de la Diócesis, lo hace a través de un colegio de presbíteros – los canónigos – al que corresponde celebrar las funciones litúrgicas más solemnes en la iglesia catedral; compete además al Cabildo catedralicio cumplir aquellos oficios que el derecho o el Obispo diocesano le encomienden[1]. He aquí vuestro actual sentido: hacer presente el ministerio del Obispo en esta Catedral-Basílica, y hacerlo con la conciencia clara de que sois el rostro del Obispo de esta Iglesia que peregrina por las antiquísimas tierra ourensanas de hondas raíces cristianas. Sois sus ojos, sus labios, sus manos, en definitiva, participáis como sacerdotes, y de manera especial como colegio de presbíteros, de una de las misiones que os honra y es motivo de gozo para la  comunidad creyente. Y esa misión, a pesar de las dificultades con las que nos encontramos para cubrir las necesidades de tantas parroquias, sigue siendo una institución que posee su sentido y significado en el hoy de nuestra Iglesia local.

Ya desde el inicio de mi ministerio pastoral os he expresado mi profundo deseo de revitalizar, en la medida de mis posibilidades, las celebraciones en esta Catedral y, al mismo tiempo, potenciar el hecho de la diocesanidad del Cabildo de esta Catedral-Basílica que bien sé que estáis muy empeñados, no sólo en conseguirla, sino en vivirla. En estos momentos estáis procediendo a la revisión y actualización de vuestros Estatutos Capitulares y lo hacéis en el horizonte del Sínodo Diocesano de Ourense 2016-2020, en el que participáis de pleno derecho[2]. Este acontecimiento eclesial de gracia y de misericordia para con nuestra Iglesia, que debido al impacto del covid-19 nos hemos visto obligados a cambiar su ritmo de trabajo, os tiene que ayudar a configurar este marco estatutario dentro de las coordenadas de una verdadera sinodalidad. Quisiera manifestaros mi satisfacción y agrado al comprobar que en el articulado de los actuales Estatutos, aprobados por Mons. Osoro Sierra (1997-2002), en el año 1999, ya afirmabais que los Capitulares pueden prestar, a requerimiento del Obispo, una labor pastoral en otras iglesias, incluso fuera de la Catedral[3]. Cosa que en estos momentos ya estáis haciendo, ya sea prestando servicios pastorales puntuales, como ejerciendo la administración parroquial de algunas comunidades cristianas. En los Estatutos actuales, recogiendo el espíritu sinodal en el que nos movemos, y conscientes de que la sinodalidad ha de ser la clave distintiva de toda la comunidad eclesial en todos y en cada uno de sus miembros, porque  estamos convencidos de que el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio y que lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, es caminar juntos –laicos, religiosos, pastores y obispo – esto es fácil de expresar con palabras, pero no lo es tanto el ponerlo en práctica[4]. Esta sinodalidad sigue siendo un hermoso deseo y una apuesta o un reto de cara al futuro, y una fascinante utopía[5].

 Recientemente habéis manifestado vuestra sensibilidad eclesial de buenos pastores y de auténticos hombres de Iglesia al ofrecer una parte de vuestros bienes, en un momento de crisis económica en nuestra Iglesia particular, para llevar a cabo un proyecto pastoral que sin vuestra ayuda sería imposible realizar. También he sido testigo de cómo habéis acogido  la aplicación y desarrollo de la Programación Diocesana de Pastoral.[6] Con esta manera de actuar os abrís a lo que con una palabra se dice todo: diocesaneidad.[7]

En esta ocasión al darle colación canónica a un Vicepenitenciario, soy consciente de que este ministerio es uno de los más importantes que debe desempeñar el Capítulo de nuestra Iglesia-Catedral porque hoy, más que nunca, es muy necesario para el buen servicio pastoral de esta que es la Iglesia Madre de la Diócesis, potenciar el ministerio de la escucha, del perdón y del discernimiento espiritual de los fieles que buscan el consuelo de Dios.

En esta Catedral existen realidades que muchos de nuestros fieles no conocen y, sin embargo, son de una gran importancia. En este templo el culto y la cultura se encuentran íntimamente unidos, de ahí que uno de los ministerio que como Colegio de presbíteros venís realizando con atención y cuidado es el de ser custodios de la memoria de nuestra Iglesia en Ourense, misión que podéis llevara a cabo por medio del Canónigo Archivero-Bibliotecario.  La importancia de la documentación de nuestro Archivo Catedralicio queda acreditada por el reconocimiento de la Unesco al inscribir en el Registro Internacional de la Memoria del Mundo el “Mandato de Alfonso IX, rey de León, remitiendo a Alfonso, Obispo de Orense, copia de los textos legales de las Constituciones de las curias regias de 1188 y 1194 para su cumplimiento como legislación general del reino” (Signatura Privilegios I nº 51). En este mismo sentido, el Ministerio de Educación y Cultura también ha agradecido a este Cabildo las facilidades concedidas para lograr esta prestigiosa incorporación de un documento que se custodia en nuestro Archivo Catedralicio de Ourense y que es clave en la historia de las Instituciones parlamentarias del mundo. Esto quiere decir que conservamos el documento más antiguo en donde consta la existencia de un sistema parlamentario bajo el reinado de Alfonso IX de León (1171-1230) que fue padre de Fernando III el Santo.

Además de los valiosos pergaminos y de otra documentación de grandísima importancia, nuestro Archivo Capitular posee una biblioteca auxiliar en donde se recoge la bibliografía más importante acerca de la historia de la Iglesia en Ourense, de esta provincia y de la Galicia cristiana. Una buena parte de este material bibliográfico ha sido donación del Muy Ilustre Sr. D. Miguel Ángel González García, anterior Canónigo Archivero, al que este Cabildo le está muy agradecido.

Para ocupar este ministerio que estaba vacante por renuncia al mismo de su anterior poseedor, hemos nombrado a Mons. Luis Manuel Cuña Ramos, sacerdote de esta Diócesis, que hasta el pasado 31 de julio del año en curso, desempeñó el cargo de Archivero Histórico de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en la Ciudad del Vaticano, servicio que ocupó durante veinticuatro años.

Aunque en vuestros Estatutos actuales sólo se recoge el cargo estable de Archivero, he decidido que, de ahora en adelante, Mons. Cuña Ramos sea Canónigo Archivero-Bibliotecario de esta Catedral, encomendándole vivamente que no sólo se cuiden y custodien convenientemente los valiosos documentos que actualmente poseemos, sino que la Biblioteca de nuestra Catedral siga creciendo no tanto en número de volúmenes, cuanto en la calidad de los mismos, manteniendo una estrecha colaboración con la Biblioteca del Instituto Teológico “Divino Maestro” – antigua Biblioteca del Seminario Mayor Diocesano – y con los demás entes bibliotecarios de la provincia y de Galicia.

Tanto a los nuevos capitulares como a los que ya venís ejerciendo este oficio os ruego que viváis con la mayor ilusión y exigencia espiritual vuestro cometido; que desempeñéis las cargas capitulares con la conciencia clara de que todo lo que hagáis será siempre para gloria de Dios. Sé de vuestras dificultades, así como de los problemas que os afectan, pero no piensen que esta situación es diferente a otras realidades eclesiales similares a la vuestra. Podéis tener la certeza de que el Obispo, cabeza del colegio de presbíteros que formáis como Cabildo, os estará cercano y será muy sensible a las necesidades de esta Catedral-Basílica de San Martín.

Queridos y estimados Sres. Canónigos de esta Catedral: en la atención a las celebraciones liturgias que aquí se viven, toda la Diócesis, y en cierto sentido, toda la Iglesia que vive su fe en Ourense, ora a través de vuestros labios y se hace presente en la alabanza a la Santísima Trinidad. Es una presencia antigua y siempre nueva; a pesar de la falta de sacerdotes en activo que cada vez son menos numerosos, vuestra presencia en esta Casa del Señor San Martín y de Santa María Madre es necesaria para el bien de esta Iglesia y de sus hijos e hijas que se confían a vuestras oraciones. No se olviden de que aquella comunidad que no expresa la unidad de su fe y no la celebra solemnemente, pierde su vitalidad y termina desapareciendo. ¡Tened confianza! nuestros criterios y tiempos, nuestra forma de pensar, no son los de Dios ni los de su Providencia. Él tiene sus planes que se hacen tangibles en nuestra historia concreta; debemos sentirnos eslabones de una cadena de fidelidades. Tantos sacerdotes, con sus obispos respectivos, nos han precedido; tanta santidad de vida nos interpela y nos exige, amorosamente, para que seamos más fieles en nuestra entrega. Tanta belleza y piedad hecha arte, que se percibe cuando uno entra con el corazón de un verdadero peregrino por el Pórtico del Paraíso, son prueba evidente de que este templo es una realidad viva.

A los Sres. Capitules enfermos, ancianos o eméritos les ruego que se sientan muy activos y operativos, mediante el dinamismo de la gracia que como esa energía divina hace nuevas todas las cosas (Cfr. Ap 21,5). A ellos se les invita a que participen en las diferentes actividades de esta Catedral-Basílica; no nos olvidemos que si es verdad que nadie es imprescindible, no es menos cierto que todos somos necesarios. Sólo nos puede jubilar definitivamente la muerte, y ni siquiera ella, porque para los que luchamos por vivir nuestra fe en el Resucitado, ésta es la puerta de la Vida. Ruego a todos que nos ayudemos en el ejercicio de nuestro ministerio. Les pido que se ilusionen en esta tarea pastoral en y desde la Catedral.

Que San Martín de Tours, Santa María Nai y sobre todo el Santo Cristo, nos ayuden y nos alienten en este camino de esperanza.

+ José Leonardo Lemos Montanet

Obispo de Ourense

 

[1] Cf. CIC, 503.

[2] Cf. CIC, can. 463 § 3º.

[3] Estatutos del Cabildo de la S.I. Catedral-Basílica de Ourense, 1999.

[4] FRANCISCO, Alocución a los Padres Sinodales con motivo del 50 Aniversario de la Institución del Sínodo de los Obispos, 16 de octubre de 2015.

[5] Carta pastoral Iglesia en camino “a lo esencial”. Con motivo de la apertura del Sínodo Diocesano de la Iglesia particular de Ourense,  (2016) p. 47.

[6] Estatutos del Cabildo de la Catedral-Básilica de San Martiño. Ourense 2020, Art. 2 § 2.

[7] Cf. Estatutos 2020,  Art. 5 § 3.

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
Acerca de Mons. José Leonardo Lemos Montanet 54 Articles
Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.