Javier Lea, usuario de San Juan de Dios, protagonista en el Festival de San Sebastián

Álex Abril

Javier Lea, una persona sin hogar del Albergue Santa María de la Paz perteneciente a la orden Hospitalaria de San Juan de Dios, es uno de los protagonistas de “Hijos de Dios”, la película de Ekain Irigoien que se presentó el viernes 18 de septiembre en el Festival de San Sebastián.

La película refleja con total veracidad y realismo la vida de Javier Lea, usuario del Albergue Santa María de la Paz. Junto a Romerales, su amigo, protagoniza un viaje por las calles de Madrid en el que sobrevivir sin caer en la locura se convierte en todo un arte.

Para Javier la experiencia del rodaje ha sido “muy bonita” y cree “que cuando la gente lo vea, sentirá muchas emociones al conocernos a Romerales y a mí, se harán sensibles a la situación que vivimos las personas sin hogar”.

También eliminar prejuicios. Le ha parecido una oportunidad para que “la gente vea que las personas de la calle no somos malos, no hacemos daño a nadie, ni nos metemos con nadie”.

El director, Ekain Irigoien, se convirtió en su sombra desde 2014 con el propósito de retratar sus vidas actuales, indagar en sus pasados y comprender los recorridos vitales que ambos han tenido hasta llegar a estar en situación de sin hogar: “lo que busco con la película es poner el foco en personas que para la sociedad resultan invisibles. Obligar al espectador a mirarlos a los ojos, a conocerlos y dejar a un lado sus prejuicios”, comenta el director, al que le encantaría que “tras ver la película, el espectador les haya cogido el cariño que les he cogido yo durante estos seis largos años, para que así, la próxima vez que vean a alguien en la calle sean capaces de mirarlo y regalarle, aunque sea, una sincera sonrisa”.

Tras seis años de rodaje, gracias a ellos, la película es un canto a la vida, la muerte y la dignidad con el sinhogarismo como telón de fondo.

Comprender los recorridos vitales.

El sinhogarismo es una situación cuyos orígenes se encuentran en la ruptura de lazos familiares, personales, laborales y sociales. En el caso de Javier nos cuenta que “echo mucho de menos a mi madre adoptiva, María, la que me cuidó durante cinco años, yo era pequeño cuando ella murió, si ella hubiera vivido, mi vida hubiera sido diferente”.

La muerte de su madre adoptiva le llevó a tomar decisiones erróneas como el consumo de sustancias adictivas. Lo cuenta porque quiere aprovechar esta oportunidad para advertir a la juventud sobre lo importante que son las decisiones propias y les aconseja “que no consuman drogas, ni alcohol, porque los perjudicados van a ser sus seres queridos, y eso es muy duro”.

El largometraje permite visibilizar la situación de las personas sin hogar en nuestro país, entender la problemática que se esconde y eliminar estigmas sobre ellas conociendo sus historias y las causas por las que una persona puede llegar a vivir en la calle.

Desde el Albergue Santa María de la Paz inciden en que las razones por las que estas personas se encuentran en situación de sin hogar se originan en la ruptura de lazos familiares, personales, laborales y sociales.

Puede ser un proceso gradual o una ruptura brusca al perder la comprensión y ayuda de quienes les rodean y suelen caracterizarse porque son encadenadas, traumáticas y bruscas.

(HSJD)

Entrevista a Javier Lea, protagonista de Hijos de Dios

Entrevistamos a Javier Lea, usuario del Albergue Santa María de la Paz, protagonista de Hijos de Dios, película que se ha estenado en el festival de Cine de San Sebastián.

¿Cómo te propuso Ekain ser uno de los protagonistas de Hijos de Dios?

Yo estaba en el albergue donde vivo, sentado en el banco y apareció Ekain. Me dijo que le habían comentado, que yo era de los señores que más tiempo había estado en la calle y que él quería rodar un documental para enseñar la vida en la calle, me preguntó si quería participar y yo le dije que sí (risas).  Le propuse que también participaran María José y Romerales, porque ellos también eran: “perros de la calle” …

¿Por qué decidiste hacerla? 

Porque quería que la gente viera que la gente de la calle, en la época en la que yo estuve tirado, no era gente tan mala, no hacíamos daño a nadie, ni nos metíamos con nadie.

En el tráiler de la película dices que no tienes miedo a nada, pero, ¿hay algo que eches de menos, que añores?

Sí, muchas cosas, en estos momentos añoro a mi amiga María José (también sale en el documental), que murió hace tres años, yo siempre digo que: “éramos amigos de la calle, perros de la calle, como la canción de los chunguitos Perros callejeros (risas)”.

Siempre me ayudó, cuando me ponía malo en la calle corría a llamar a Samur para que me atendiera. Siempre la llevaré en el corazón porque era mi amiga de verdad, siempre que salía del hospital, después de estar ingresado, se alegraba de verme.

También echo de menos a mi gente, les hice mucho daño…a mi exmujer. En el rodaje, cuando hablábamos de mi hija, me ponía muy triste, me siento el culpable de que se haya ido de este mundo, si hubiera sido un buen padre, hubiera estado aquí. No he educado a mis hijos como debería haberlo hecho. Echo mucho de menos a mi madre adoptiva, María, la que me cuidó durante cinco años, yo era pequeño cuando ella murió, si ella hubiera vivido, mi vida hubiera sido diferente.

¿Qué te ha aportado ser el protagonista?

Ha sido una experiencia muy bonita, me ha permitido hacer entender a la gente que los que estábamos en la calle, estábamos porque queríamos, yo no quería ir a ningún centro, porque no quería seguir unas normas, no podías beber…para mí es importante que la gente sepa esto también…que es también una decisión de los que estamos ahí.

¿Qué te gustaría que aprendieran las personas con esta película?

Que tienen que luchar contra su adicción, a las drogas o alcohol, porque pueden perder a su familia. Yo he robado a mi familia, a mi exmujer dos veces, una de ellas recibí una carta suya del banco con el PIN de la tarjeta y le vacié la cuenta. También he robado a mi hijo, le quité joyas, dinero…me pasé de la raya. Estuvimos mucho tiempo sin hablarnos, pero fue el camino que yo elegí. Le hice mucho daño, pero al cabo de los años me perdonó, para mí eso es lo más importante, el perdón de mi hijo. La gente tiene que saber esto, que el camino que eliges, lo eliges tú…mi consejo, sobre todo a la juventud, es que no consuman drogas, ni alcohol, porque los perjudicados van a ser sus padres, abuelos, la familia…y eso es muy duro. Tengo cinco nietos, la más pequeña se llama Yoli y son ellos los que sufren las consecuencias.

¿Qué crees que transmite?

Creo que cuando la gente lo vea, transmitirá muchas emociones al conocernos a Romerales y a mí, se harán sensibles a la situación que vivimos Romerales y yo por culpa del consumo de alcohol y drogas y dará un aprendizaje a la gente, para que sepan que: “el alcohol, las drogas…son cosas que te empujan a la calle, a pasar frio, la gente te escupe…eres invisible a veces y otras eres un bicho raro…”

¿Tienes alguna anécdota del rodaje?

Tengo muchas, cuando íbamos a rodar a la calle, gente que me había conocido en otra época, cuando estaba tirado en la calle, me decían que se acordaban de mí, que era muy guapo (risas). Había gente que se acordaba de mí, cuando dormía en la calle, bajo la cornisa del Alcazár, me decían que no me metía nunca con nadie.

Con Romerales hemos vivido también momentos, estábamos rodando y de repente se ponía a cantar. Cuando íbamos al Centro de La Rosa a grabar y veía a María José tenía que poner cara de alegría, pero por dentro estaba mal, porque sabía que ella estaba enferma y sabía bien lo que le estaba pasando. Cuando íbamos a comer con Ekain y el equipo, me gustaba. Conocer a la familia de Ekain, a Amelia, a sus dos niños y a la madre de Amelia…ha sido muy agradable, me han demostrado su amistad. Tengo muchas ganas de verlos el día del estreno…

(HSJD)

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