Nuevos desafíos para el nuevo curso

El Papa Francisco nos obsequiará el próximo 3 de octubre con una encíclica sobre la fraternidad humana y la amistad social. Llevará por titulo Todos hermanos, y profundizará en ese elemento troncal de su magisterio. Los medios de comunicación han destacado la continuidad de este documento con las palabras de su primer mensaje al mundo la misma noche de su elección, el 13 de marzo de 2013; con su visita a los inmigrantes en Lampedusa, en su primera salida; con el encuentro que propició entre Shimon Peres y Abu Mazen, o con la Declaración de Abu Dhabi del año pasado, por poner algunos ejemplos. Una fraternitad que, en definitiva, proviene de la fe en Dios, que es el Padre de todos.

Si durante la pandemia ha tenido gestos y palabras cargadas de significado que han iluminado el difícil camino que recorría la humanidad entera, cuando ya se vislumbra la llegada de remedios eficaces, el Papa nos propone afrontar la postpandemia con una nueva actitud. En estos meses nos ha ido recordando los conflictos sociales que siguen en todo el planeta, que no pueden ser olvidados: “Somos un poco inconscientes ante las tragedias que están sucediendo en el mundo en este momento. Solo quisiera citarles una estadística oficial de los primeros cuatro meses de este año, que no habla de la pandemia de coronavirus, habla de otra. En los primeros cuatro meses de este año, 3 millones 700 mil personas murieron de hambre”. Hay otras muchas pandemias que afectan a buena parte de la humanidad, y que no deben ser olvidadas.

Confiamos que dentro de unos meses podremos disponer de vacunas eficaces para vencer al coronavirus. Más difícil será vencer la pandemia del hambre y de la guerra, consecuencias del egoismo humano, que lleva a organizar la sociedad olvidando a Dios y a las personas, dando lugar a una economía excluyente que gobierna en lugar de servir y que genera inequidad y violencia. El desafío consiste en evitar que el mundo de la economía quede monopolizado por los objetivos del beneficio y la competitividad, porque la consecuencia será que una multitud de personas queden excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin futuro.

El mandamiento del amor a Dios y al prójimo nos lleva a tomar conciencia de los demás. Desde una mirada de fe estamos llamados a vivir en fraternidad, en familia, y eso se traduce en justicia y solidaridad. Todos somos pobres de una u otra manera, padecemos carencias de algún tipo y atravesamos por dificultades y sufrimientos a lo largo de la vida. Precisamente la experiencia personal del sufrimiento puede ser el desencadenante para la empatía, para ponerse en el lugar del otro, del pobre, del que sufre; la vivencia del dolor es un camino para un despertar de sí mismo y fijar la mirada en los demás.

La pregunta de Dios a Caín sobre Abel, su hermano – “¿Dónde está tu hermano Abel?” (Gen 4,9)- es la misma pregunta que ha de resonar en nuestra conciencia. Caín responderá con una evasiva. No ha de ser así entre nosotros, porque somos responsables de nuestros hermanos, todos, los unos de los otros, somos interdependientes, como granos llamados a formar un mismo pan, como hijos de Dios llamados a vivir en familia.

En todos los ámbitos de la diócesis, en Cáritas diocesana, en las familias y en las escuelas, en las parroquias y comunidades religiosas, en los movimientos y realidades eclesiales, hemos de vivir con conciencia clara de que a nuestro lado viven muchos hermanos necesitados. Un desafío importante para el nuevo curso es fomentar la actitud de salir a su encuentro, porque no son extraños, ni  ajenos, porque son nuestros hermanos.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.