E Instituto Superior de Ciencias Religiosas

Estimados y estimadas:

En la carta de hace quince días insistí en la necesidad de una formación sólida para poder vivir la fe cristiana en los momentos actuales. Dada su importancia, hoy vuelvo a hablar de ello. A pesar de las dificultades propias de la pandemia, algunas parroquias o arciprestazgos habéis pensado en la posibilidad de incluir en el programa del nuevo curso algunas sesiones de formación con distintas modalidades. Tened en cuenta que el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Sant Fructuós responde a esta necesidad a nivel superior. Es una respuesta conveniente y necesaria en estos momentos, una respuesta que, como ya decía el otro día, ha pensado en contingencias e imprevistos de última hora y, si conviene, está preparada para hacer las sesiones telemáticamente.

En 1943 —han pasado casi ochenta años— apareció en Francia un libro titulado ¿Francia, país de misión?, que escandalizó a mucha gente de la Iglesia. Ahora constatamos que sus autores tenían una percepción aguda de lo que estaba pasando en el país vecino y comenzaba a socavar el nuestro. El libro no era un grito de cruzada. Era más bien una reflexión rigurosa que ponía los pies en el suelo desde una autenticidad evangélica.

Más tarde, después del Concilio Vaticano II, el gran teólogo alemán Karl Rahner pronosticaba: «Nuestra situación actual representa la transición de una Iglesia apoyada en una sociedad cristiana homogénea y prácticamente idéntica a ella —una Iglesia de masas— a una Iglesia constituida por personas que, en contradicción con su entorno, se van abriendo paso a una opción de fe, clara y consciente. Así será la Iglesia del futuro, o dejará de ser» (Cambio estructural en la Iglesia, Madrid 1975, 31-32; original alemán de 1972).

Hoy los cristianos nos encontramos ya de lleno en esta situación. Estamos en situación de peregrinos, conviviendo con una sociedad ajena al concepto cristiano de la vida y, al mismo tiempo, compartiendo las inquietudes y esperanzas de esta sociedad, pero al raso, sin otro techo que las estrellas. La situación presente se parece a la descrita en la primera carta de san Pedro cuando, en un contexto plural y entre otras creencias, el autor se dirige a los cristianos con esta recomendación: «Estad siempre a punto para dar una respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con suavidad y respeto, manteniendo la rectitud de conciencia. Así quedarán confundidos […] los que os difaman por vuestra recta manera de vivir como cristianos» (1Pe3,15-16). Si Jesucristo tiene realmente para nosotros «palabras de vida eterna» (Jn 6,68) viviremos la situación presente con plenitud, con alegría y con cierta deportividad.

Situados en este punto, llegamos a la conclusión de la necesidad de un buen avituallamiento para la travesía, una formación sólida y puesta al día para poder responder a los retos que van saliendo en el camino. El Instituto Superior de Ciencias Religiosas Sant Fructuós existe para dar estas provisiones a nivel científico y sistemático. Se dirige especialmente a colaboradores y colaboradoras de parroquias y comunidades, a jóvenes que quieren complementar sus estudios universitarios con otra carrera, a los religiosos y religiosas, laicos y laicas entregados que quieran profundizar lo que viven y, en definitiva, a todas aquellas personas con inquietudes sobre el hecho religioso cristiano.

Vuestro,

 

† Joan Planellas y Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

 

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 45 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.