“Hacia un renovado Pentecostés”

Este curso pastoral lo iniciamos en una situación social inédita, marcada por la incertidumbre de la pandemia, que no acaba de remitir, y de unas medidas de prevención, personales y sociales, que han trastocado nuestra forma de relacionarnos y el desarrollo normal de la vida pastoral y celebrativa de la Iglesia. En este nuevo escenario hemos de resituarnos para proseguir la Misión Euntes, haciendo una lectura creyente de los nuevos signos de los tiempos, y proponiendo el Evangelio de forma fecunda y creativa como fuente de consuelo y de esperanza.

 Concentración en lo esencial de la evangelización

El plan diocesano de pastoral previsto para el cuarto año de la Misión “La Fe en la calle” será adaptado a las nuevas circunstancias, aplazando algunas de las acciones misioneras previstas y concentrando nuestras fuerzas en lo esencial de la evangelización. No se trata de replegarnos o de quedarnos refugiados hasta que vengan tiempos mejores, sino de discernir el mejor servicio que cada cristiano en particular y la Iglesia diocesana en su totalidad ha de ofrecer con entusiasmo creyente y audacia evangelizadora en nuestra tierra riojana.

A la espera de cómo transcurran la vida social y las medidas de prevención que a todos nos afectan, podremos ir tomando decisiones pastorales en tiempo real, siendo flexibles a la hora de programar tanto las acciones como el calendario del nuevo curso. En cualquier caso, la vida parroquial continúa y hemos de organizar nuestros espacios y reorganizar de forma preventiva todo lo que sea necesario para proseguir con las celebraciones sacramentales, catequesis, grupos de fe y vida, encuentros pastorales, acogida y atención en Cáritas, etc.

Hacemos nuestros los sufrimientos de todos

Los efectos del confinamiento y las secuelas de la pandemia han generado nuevas situaciones de crisis, que muchas personas cercanas a nosotros ya están sufriendo y otros muchos sufrirán. Esta nueva situación de pobreza nos inquieta y preocupa a los cristianos, que hemos de estar preparados para ofrecer lo mejor de nosotros mismos, convirtiendo nuestras parroquias en espacios eclesiales solidarios para acoger a los que sufren por cualquier causa.

El Papa Francisco nos exhorta en este tiempo a apoyar a los pobres viviendo la pobreza evangélica en primera persona. “No podemos sentirnos bien cuando un miembro de la familia humana es dejado al margen y se convierte en una sombra. El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera línea” (Cf. Mensaje del Papa Francisco. “Jornada Mundial de los Pobres 2020”).

 Entre la provisionalidad y la providencia

Para organizar el curso pastoral en todas las parroquias y comunidades eclesiales, se ofrecerá una programación trimestral, que será adaptada según las peculiaridades y posibilidades de cada lugar.  Desde la Diócesis se ofrecerán algunos recursos que nos ayuden a vivir en comunión estos tiempos, confiando en que la acción del Espíritu y la creatividad de los cristianos harán posible que se vivan con fecundidad y esperanza.

Estemos abiertos y preparados para responder con lo mejor de nosotros mismos, secundando todas las medidas de prevención que sean necesarias. Pensemos cada uno en los diferentes tiempos que podemos dedicar a las tareas esenciales e irrenunciables de la Iglesia. Esta es una nueva experiencia eclesial que hemos de acoger con buen ánimo, con humilde provisionalidad y en confiada providencia, caminando en esperanza hacia un nuevo Pentecostés.

 

+ Carlos Escribano Subías

Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.