Ante el nuevo Curso Pastoral 2020-2021

Queridos diocesanos:

De nuevo “Iglesia en León”, terminada la pausa del verano, se pone en contacto con sus lectores, que desearía fuesen más cada año desde que esta “hoja” sale al encuentro de todos como un mensajero de fe, alegría cristiana, información y corresponsabilidad en la misión pastoral de la Diócesis.

Con alegría y con esperanza, pues, nos disponemos a comenzar un nuevo “curso pastoral” siguiendo el ritmo al que nos hemos habituado a partir de la práctica, bien conocida y de alcance general, al menos en Europa, del curso “académico” o escolar. Como sabéis, el “curso pastoral” no coincide con el “año litúrgico” que empieza el domingo más próximo a la fiesta de San Andrés (30 de noviembre) y puede caer entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre. De todos modos, los meses de septiembre y octubre en las parroquias, comunidades religiosas, colegios, universidades y seguramente en otros ámbitos sociales, señalan el comienzo o reanudación de un nuevo curso y nos obligan a recuperar el ritmo del trabajo, la puntualidad, el sentido responsable y, sin duda, de otros aspectos que inciden de manera directa en nuestra vida personal, familiar, laboral, cultural, de relaciones, etc.

Bienvenido sea para todos el nuevo curso. En nuestra Diócesis lo abriremos, como en años pasados, mediante la “Semana de Pastoral”, anunciada para los días 21 al 24 de septiembre, aunque no dure exactamente siete días. Pero todos sabemos a qué atenernos porque, gracias a Dios y a la labor de los responsables de la misión de la Iglesia tanto en los diversos sectores (sacerdocio, vida consagrada, laicado, familia) y ámbitos (diócesis, arciprestazgos, parroquias, asociaciones, pequeñas comunidades) como en las distintas actividades (catequesis, enseñanza, liturgia, apostolado, acción social y caritativa), nuestra Iglesia en León se mueve y va cumpliendo su tarea y función al servicio del Reino de Dios. No es nueva la dinámica que emplearemos como tampoco el espíritu con el que debemos comenzar o reanudar las actividades propias de las parroquias, comunidades, grupos eclesiales, etc. y, por supuesto, todos los seguidores de Jesucristo que integramos la Iglesia de Dios que peregrina en León.

Contaremos con la gracia del Señor y la respuesta generosa de todos los miembros de la comunidad diocesana, cada uno desde su actitud y situación personal, religiosa y de compromiso pastoral. Una vez más, ante un nuevo curso pastoral, en una perspectiva de fidelidad al Señor, a la misión de la Iglesia y a la vocación y situación de cada fiel laico, ellos y ellas, cada catequista, profesor de religión, responsable o cooperador en algún sector pastoral, cada miembro de esta o de aquella asociación de fieles, cada cristiano adulto, joven o niño consciente, cada presbítero y diácono, religioso o religiosa, tiene la oportunidad de cooperar en la difusión y consolidación del Reino de Dios en nuestra sociedad.

Un cauce importante, aunque no el único, lo representan los planes y programas anuales de cada curso. Pero lo importante y decisivo es que todos los miembros conscientes de la Iglesia diocesana, estemos atentos a la misión recibida y procuremos seguir avanzando juntos y activos en comunión y responsabilidad personal y comunitaria. Con esta esperanza deseo a todos los diocesanos un decidido y alegre comienzo de las actividades pastorales, seguro de que contaréis siempre con la ayuda del Señor. Él os guarde siempre y bendiga:

 

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella