¿Maestros a la medida de sus pasiones? ¡No!

Cada día que pasa me siento más fascinado por el evangelio y la razón es muy sencilla porque me habla claro desde la verdad, desde la justicia seria, desde el amor y desde la misericordia. Son las medicinas que cuidan y curan lo más sagrado de lo humano. San Pablo que no tenía pelos en la lengua afirma: “En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que va a juzgar a vivos y muertos, por su manifestación y por su reino, te advierto seriamente: predica la palabra, insiste con ocasión y si ella, reprende, reprocha y exhorta siempre con paciencia y doctrina pues vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de MAESTROS A LA MEDIDA DE SUS PASIONES para halagarse el oído. Cerrarán sus oídos a la verdad y se volverán a los mitos” (2Tm 4, 1-4). El cristiano tiene un deber fundamental y es el de mostrar y manifestar que o se sigue al Maestro que es Jesucristo o se seguirá a los maestros aduladores que prometen mundos idílicos envueltos en falsas ideologías y en aventuras imposibles. Basta mirar los medios de comunicación y lo podremos comprobar. De ahí se sigue que hay tres verbos que se han de aplicar en la sana doctrina y en el testimonio de vida: Predica la Palabra, Insiste a tiempo y destiempo, Reprende con paciencia y buena doctrina.

El primer verbo es PREDICA LA PALABRA. No debemos dejarnos llevar los cristianos por las ideologías que imperan en nuestro ambiente social, ni menos querer acercarnos a ellas perdiendo la fuerza de la enseñanza de Jesucristo. Por ejemplo hoy se afirma: “Dios no juzgará al final puesto que es un Padre. Por tanto todos nos salvaremos y el infierno no existe”. Sin embargo la palabra evangélica afirma que Dios va a juzgar a vivos y muertos. “El Señor sabe librar de la prueba a los hombres justos y reserva a los malvados para castigarlos en el día del Juicio. Sobre todo castigará a los que, por deseos impuros, andan tras la carne y desprecian la soberanía de Dios” (2Pe 2, 9-10). Al final Dios nos pondrá un espejo donde cada uno se reflejará. Él nunca condena, se condena cada uno que no ha vivido en consonancia con su Palabra. De ahí que predicar la Palabra es muy importante puesto que nos jugamos para bien o para mal el final de nuestra vida. Y la Palabra nunca engaña sino que marca el Camino hacia dónde queremos caminar.

El segundo verbo es INSISTE A TIEMPO Y DESTIEMPO. Lo podemos observar por los medios de comunicación sobre todo cuando se realizan anuncios que insisten permanentemente y en todo momento si cansarse. En la evangelización ocurre parecido: con testimonios, con palabra, con ejemplos y de modo especial de los santos, se ha de insistir, sin miedo y con respeto, pero no con vergüenza. Suele ocurrir que en ciertas conversaciones cuando se habla de “DIOS” el auditorio trata de pasar página puesto que se piensa que es algo del pasado. Es un momento precioso para manifestar, quien cree, poder dar su testimonio. Hoy observamos que hay movimientos espirituales que están surgiendo con fuerza. El secreto, que en ellos anida, es mostrar la luz que se lleva dentro. “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende una luz para ponerla debajo del celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa. Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos” (Mt 5, 14-16). Los discípulos de Jesús deben ser también, como Él mismo, luz para los que yacen en tinieblas.

El tercer verbo que entraña sabiduría es REPRENDE CON PACIENCIA Y BUENA DOCTRINA. En una buena educación y que se precie de ser, es muy importante saber reprender. La reprensión es ayudar para que quien esté errado cambie de vida o de modo de pensar. Los maestros que más han triunfado, en la verdadera enseñanza, han sabido corregir con paciencia y aportando enseñanza auténtica sin restricciones y con apertura intelectual. Ciertas teorías ‘liberacionistas’ afirman que “cada uno haga lo que le parezca y le apetezca”. No se educa en el humanismo auténtico con desviaciones egoístas. También se ha de tener presente que para reprender se ha tener mucha humildad puesto que solemos considerarnos mejores de lo que realmente somos. “Reprender a los demás es muy fácil, pero es muy difícil mirarse bien a sí mismo” (San Francisco de Sales). Por eso quien reprende con paciencia y se sostiene en los valores evangélicos que se han aprendido y vivido, es una buena táctica para ayudar a madurar a los demás y a uno mismo.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).