Parroquia y evangelización

El pasado mes de julio se dio a conocer la Instrucción de la Congregación para el Clero, “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”, que está llamada a ser una ayuda para la renovación parroquial y diocesana. Es una síntesis teológico-pastoral y canónica para el contexto eclesial actual. No contiene novedades pero está destinada a aclarar las disposiciones de las leyes, y desarrollar y determinar los procedimientos para llevarlas a cabo, teniendo en cuenta la experiencia de la Congregación en su servicio a las Iglesias particulares. Actualmente, se están reformando estructuras eclesiales, tratando de reducir el peso de la burocracia y aumentar la eficacia evangelizadora de las parroquias, caminando juntos en espíritu de sinodalidad, y profundizando no sólo en la letra, sino también en el espíritu del Concilio Vaticano II y del Magisterio posterior. Y existen las dificultades  de muchos obispos para poder dar un pastor a cada parroquia.

Resumiendo sus contenidos más importantes, aparece el convencimiento de que la Iglesia es un lugar para todos y que cada uno pueda encontrar su lugar conforme a la particular vocación recibida, para la edificación común y la misión. Para evitar problemas o derivas, como la ’clericalización’ de los laicos, la ‘secularización’ del clero, la conversión de las parroquias en ‘empresas prestadoras de servicios espirituales’ o meras ‘agencias de servicio social’; vivencias individualistas de la fe y del apostolado; el desprecio del instinto de la fe (sensus fidei) del Pueblo de Dios en el discernimiento de las situaciones y la toma de decisiones; o el olvido de la Caridad como dimensión constitutiva de la comunidad cristiana, junto con el anuncio de la Palabra de Dios y la celebración de los Sacramentos.

La Instrucción presta una especial atención a la Parroquia, y a las agrupaciones de parroquias –“unidades pastorales”–, y las “zonas pastorales”; a la participación de diáconos permanentes, consagrados y laicos en la cura pastoral de la parroquia, en especial cuando, por escasez de presbíteros, ella no dispone de un sacerdote como pastor propio; así como a la importancia del Consejo de Asuntos Económicos y el Consejo Pastoral, como instancias de comunión y corresponsabilidad en el trabajo pastoral. Subyace la importancia de la misión, “la Iglesia en salida”, como criterio-guía para la renovación de la comunidad parroquial. Este principio reclama una conversión personal y pastoral, que requiere que todos sus miembros “asuman, en palabras del Santo Padre, su ser parte del pueblo y participar de una identidad común hecha de vínculos sociales y culturales”.

Esta Instrucción no ofrece indicaciones demasiado concretas, sino criterios generales y normas que deben ser actualizadas, en la diversidad que caracteriza el Pentecostés eclesial. En definitiva, con esta Instrucción se quiere brindar un instrumento a las Diócesis y a las Parroquias para motivar y poner en marcha una “conversión pastoral” con procesos de reflexión y renovación de las parroquias, donde todavía no se han comenzado, y suscitar una profundización, evaluación y eventual corrección de los ya iniciados. Valorando de nuevo la parroquia como “célula viva del Pueblo de Dios, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas” (Papa Francisco Ev.Gaudium 28).

+Joan-Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).