La medida del amor es un amor sin medida

¿Os ha pasado alguna vez querer perdonar a alguien y encontraros con que no acepta el perdón? Cuando esto sucede, sufres, te ves impotente, no sabes qué hacer… Tanto en la capacidad de perdonar como en la voluntad de recibir el perdón, se pone en juego nuestra humanidad y la calidad de nuestra vida cristiana. Quienes queremos seguir a Jesús y su Evangelio no podemos optar por la venganza, el ajuste de cuentas o mantener el rencor sin límites. Quien perdona llega a amar hasta el extremo y rompe con la espiral de pagar con la misma moneda y al estilo de la ley del talión o la de «¡quien la hace, la paga!». El amor es más fuerte.

Conocemos la pregunta que le dirigen a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano si me ofende? ¿Siete veces?» Hay que escuchar atentamente a Jesús y hacerlo desde nuestra situación personal, con toda sinceridad y con mucha humildad. Probablemente nos cueste hacerlo, porque quizá hay personas a las que no queremos perdonar. Al mismo tiempo, hay algo fundamental a tener en cuenta, que es el valor del querer ser perdonado, que va totalmente unido al reconocimiento del propio pecado. En el fondo, existe el vehemente deseo de querer experimentar la misericordia de Dios, que es apertura del corazón hacia lo más miserable.

En los inicios de su ministerio pastoral, el papa Francisco insistió mucho en subrayar esta importante característica de Dios, que es la de su misericordia: «El mensaje de Jesús es éste: la misericordia. Para mí, lo digo humildemente, el mensaje más fuerte del Señor es la misericordia. Tampoco debemos actuar como aquel fariseo ante el altar cuando da gracias porque no es como los demás, que son pecadores… No conoce el corazón del Señor, y jamás tendrá la alegría de experimentar su misericordia.»

Tengamos presente que la fuente de la misericordia, por tanto, es Dios mismo. La conciencia que tiene Jesús de ser el Hijo expresa esta experiencia originaria. Con palabras también del papa Francisco: «Volvamos al Señor. Él jamás se cansa de perdonar. Pidamos la gracia de no cansarnos de pedir perdón, porque Él no se cansa jamás de perdonar. Pidamos esta gracia.» Debemos tener claro que Dios, cuando nos perdona, muestra que la medida de su amor es un amor sin medida. Por eso, en el momento de proponer la medida del perdón, Jesús dice: «No te digo siete veces, sino setenta veces siete», es decir, ¡siempre! Quien perdona jamás se equivoca, siempre tiene la razón, sencillamente porque el perdón es la prueba extrema del amor.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.