Comenzar el nuevo curso en el nombre del Señor

A lo largo del mes de septiembre van comenzando las actividades del nuevo curso en las parroquias, en las escuelas, y en los diferentes ámbitos de la sociedad. El inicio del curso 2020-2021 está condicionado por una serie de adversidades y de retos, que pueden lastrar gravemente el ritmo y el funcionamiento de los distintos ámbitos de la sociedad. Es algo que se repite desde hace meses hasta la saciedad. Por otra parte, si somos capaces de afrontar los desafíos con lucidez y coraje, serán  ocasión para crecer en la confianza en Dios, en la comunión eclesial, en el ardor evangelizador y en el servicio a los más necesitados.

No es de extrañar que de tanto en tanto nos asalten el cansancio, la incertidumbre y el miedo. En la carta de hoy os propongo que viajemos con la imaginación al lago de Genesaret, entre la muchedumbre que se agolpa en la orilla para escuchar a Jesús. Simón y sus compañeros también están allí, cansados y desanimados porque no han pescado nada después de toda una noche de intensa brega. Terminada la predicación, Jesús le indica que vaya mar adentro y echen las redes. Así lo hace Simón, confiando en la palabra de Jesús, y se produce entonces la pesca milagrosa (Lc 5,1-11).

Confianza es la actitud que debemos adoptar al iniciar este nuevo curso. La imagen de la pesca nos recuerda la misión de la Iglesia; la experiencia de Pedro también representa la de todo apóstol, que es llamado y enviado por Cristo a anunciar el Evangelio, por más adversas que sean las circunstancias, a pesar del cansancio y la incertidumbre de la situación. Si es el Señor quien envía,  ni las limitaciones personales ni las dificultades ambientales han de producir miedo. Por otra parte, esta situación nos ayuda a ser humildes, a vivir en la certeza de que cuanto más débiles seamos, más se manifestará en nosotros la fuerza de Cristo (cf. 2 Cor 12, 10).

Ponemos, pues, el nuevo curso en manos de Dios, conscientes de que el auxilio nos viene del Señor, por eso levantamos los ojos a lo alto y pedimos humildemente su ayuda (cf. salmo 121,2). Somos conscientes de la importancia de la oración, y hemos constatado muchas veces la desproporción entre los esfuerzos realizados y el resultado que se alcanza. Las dificultades nos ayudan a tener muy presente la primacía de la gracia de Dios, y que los frutos no dependen solode nuestras capacidades y esfuerzos. La experiencia de los apóstoles en el episodio de la pesca milagrosa lo confirma. A la vez, nos dejaremos la vida en el empeño, con una entrega generosa. Como nos enseña san Ignacio de Loyola: «Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios».

Es la hora de la fe, de la confianza en el Señor, de abrir el corazón a su gracia y, como Pedro, echar las redes fiados en su palabra. Es la hora de la confianza en las personas con las cuales compartimos el camino, porque no caminamos solos, sino que lo hacemos en familia, en comunidad, en Iglesia. El Señor nos sostiene y siempre está a nuestro lado, siempre nos acompaña. También nos acompaña  María. Su vida es un ejemplo incomparable en el camino de la fe, en el que nos guía como estrella luminosa, y su amor de madre nos congrega como una familia. Queridos hermanos y hermanas, comienza un nuevo curso. Es el momento de echar las redes de nuevo en el nombre del Señor, con toda confianza, y él hará el resto.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.