A los padres que han acompañado a sus hijos en la primera comunión

Estimados y estimadas:

Quizá para algunos es demasiado tarde para dirigirme a los padres que este año habéis acompañado a vuestro hijo o hija en su primera comunión. Sin embargo, sé que en muchas parroquias, a causa de la pandemia, habéis retrasado la celebración al inicio de este nuevo curso. Además, estas líneas pueden ser útiles para aquellos padres que, Dios mediante, tenéis previsto celebrarla durante el nuevo año.

Mi comentario tiene que ver con la homilía de un sacerdote que él mismo me explicó. No recordaré sus mismas palabras, no importa. Lo que interesa es el pensamiento de fondo.

El sacerdote situaba a los padres en el marco de la fiesta y de las preocupaciones que implica: vestidos, comida, invitados, agradecimiento de los regalos, etc. «Pero yo quiero hablaros —les dijo— de un regalo que solo vosotros podéis hacer y que, si no habéis caído en ello, todavía estáis a tiempo».

Supongo que algún padre, ajeno al sentido religioso de la fiesta y víctima de la sociedad de consumo, pensaría: «Ha llegado el momento de las críticas y, como solo el sacerdote tiene la palabra, tendremos que abrir el paraguas». Pero no fue así. El sacerdote dijo algo inesperado y positivo.

«Me refiero —prosiguió el sacerdote— al regalo de vuestro amor. No el amor que tenéis a vuestros hijos, que lo tenéis muy claro y no hace falta recordároslo, sino el amor que los padres os tenéis el uno al otro».

La reflexión del sacerdote sorprendió a muchos. El silencio se cortaba. El amor mutuo de los padres es un regalo que no puede ser suplido por nada ni por nadie. Y, en cambio, es necesario para el desarrollo humano y para el equilibrio del hijo. Es un regalo que da seguridad a los hijos. Puede que el hijo se relacione más con la madre que con el padre o al revés; no importa. Él intuye que el amor de la madre está apoyado por el padre y que en el amor del padre está presente el de la madre.

Algunos padres han dañado este amor de fidelidad y no pueden hacer este regalo. Más de uno se esfuerza en convencerse de que nada ha afectado al hijo porque le han razonado reposadamente lo que venía al caso; incluso, tal vez lo han llevado a un psicólogo para que le explicara mejor y no le provocara ningún trauma. De todas maneras, preguntad a los maestros o a los mismos psicólogos.

El amor mutuo de los esposos es un regalo para los hijos. Comienza siendo un regalo de Dios, que debéis compartir con ellos. Un amor forjado en el día a día, con ilusiones y contradicciones. Un amor amasado con el amor de Dios entre la cruz y la resurrección.

El amor matrimonial figura entre los valores de primer orden a la hora de educar a los hijos. No estropeéis este regalo porque, tarde o temprano, os arrepentiréis. En cambio, con esfuerzo, con serenidad y espíritu de concordia, cultivad vuestro amor. Vuestros hijos os lo agradecerán durante toda su vida.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 62 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.