A todos los diocesanos

Muy queridos hermanos y hermanas de la diócesis de Valencia, hemos finalizado el tiempo de vacaciones, unas vacaciones un tanto raras por causa de la pandemia del covid 19, que sigue acosándonos, y nos encontramos ahora, a la escucha de Dios, dispuestos a reemprender un nuevo curso pastoral. Pensábamos que este curso que comenzamos los asuntos principales iban a ser el final del Sínodo Diocesano, la puesta en práctica inmediata de sus conclusiones, y el Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz, Cáliz de la Pasión. Pero las cosas van a tener que ser de otra manera, puesto que la prudencia aconseja aplazar de nuevo la Asamblea final del Sínodo –que estaba prevista para los días 2,3 y 4 de octubre–, a unos momentos en que pueda ser tenida dicha Asamblea con toda normalidad; y esto ya lo informaré en su momento tras las debidas consultas; de todos modos, este contratiempo no debe provocar en nosotros un desánimo, sino vivirlo en la fe, en la confianza en Dios que es Quien conduce la historia y nos guía, por eso os he escrito otra carta pastoral más larga que ésta, que titulo “Escuchemos la voz del Señor”, en la que os hablo del Sínodo indicando o sugiriendo algunas actitudes ante él, que pueden ayudarnos a mantener la esperanza y el ánimo en forma en este momento. También, este curso vamos a celebrar el Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz, que, D.m., sigue en pie, puesto que no van a convocarse concentraciones que pudieran ser imprudentes en estos tiempos de pandemia. Ya os comunicaremos en concreto, cómo se llevará a cabo su celebración. Se comenzará el último domingo de octubre, día 25, fecha prevista, con toda la fe y la prudencia necesarias.

Este curso, en plena pandemia y ante la amenaza de los rebrotes, debe ser un año en que nuestra vida se centre verdaderamente en Dios, como el sólo y único necesario, se avive la fe y nos comportemos como Iglesia que confía en el Señor, y Él dirá. Fundamentalmente debe ser un año en que estemos dispuestos a vivirlo como un año de gracia del Señor, a cumplir su voluntad y a intensificar nuestra vida cristiana como vida de oración y adoración, de escucha, lectura y profundización de la palabra divina, de caridad y solidaridad evangélica; que nos ayude a ser y edificar la Iglesia, cuya identidad y vocación es evangelizar, anunciar y dar testimonio de Jesucristo, ser comunidad que vive la comunión, como en el libro de los Hechos de los Apóstoles (He 4,42) y así seguir caminos de santidad en la vida ordinaria; que vivamos este año con gran esperanza, un poco al estilo de Adviento, de expectativa, vigilancia y esperanza. Por esto, y a este propósito, os he escrito también otra carta que título, “Vigilemos: seamos testigos de esperanza” (ver pág. 7), que quiere ser un estímulo y una orientación para vivir esta nueva fase o etapa de la pandemia, en la que se destacan actitudes fundamentales que no deberíamos descuidar, sino avivar y renovar.

Y como necesitáis cosas muy concretas, y las estáis preguntando y pidiendo ya, nuestro querido Vicario General, D. Vicente Fontestad, consultado el Consejo de Gobierno, os ofrece esas cosas concretas para este curso, que podrían ser modificadas si fuera necesario o conveniente. Y nada más; deseo a todos para este año pastoral que comenzamos lo mejor conforme al querer divino, que en todo se cumpla la voluntad de Dios, que siempre será lo mejor. Contad con mi cercanía, mi afecto, mi oración y mi bendición; que sea un año eminentemente eucarístico, la Eucaristía en el centro siempre; que sea un año también muy mariano, que la Virgen María os acompañe y proteja. Seguid muy de cerca y con compromiso cristiano el tema educativo –algunas pinceladas os ofrezco sobre esto en otro escrito–, y mostraos solidarios, personas de caridad, evangelizadores, sin olvidar nunca, como dice el Papa Francisco, que la evangelización se hace de rodillas. Siempre con esperanza, y la esperanza que no defrauda es Jesucristo; muy unidos a Él. “Avant y Amunt”. Que nada se pare, que se avive la fe, que prosiga el camino de renovación, secundando lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Un abrazo a todos y mi bendición para todos, vuestro Obispo, padre, y pastor.

+ Antonio Cardenal Cañizares
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014