Covid-19: sólo podremos salir de esta crisis juntos, como una familia humana unida

Que nadie se quede atrás 

La crisis del coronavirus ha exacerbado las crisis ya existentes que se arraigan en las violaciones de los derechos humanos. Durante una Audiencia General el Papa destacó que la pandemia había “puesto de relieve y agravado” numerosas desigualdades sociales. Los más vulnerables han visto cómo ha aumentado su vulnerabilidad y se ha registrado, a nivel mundial, un incremento en el número de pobres. Francisco instó a los cristianos a compartir sus bienes, haciendo buen uso de ellos también en beneficio de otros y no sólo para sí mismos. Tal y como ha señalado en repetidas ocasiones el Santo Padre, sólo podremos salir de esta crisis juntos, como una familia humana unida. Constató que las Iglesias locales, como también las organizaciones católicas internacionales, han seguido este camino ayudando a las personas más necesitadas, sin distinción alguna o cualquier forma de exclusión. 

Manos Unidas ha destinado a nivel mundial, más de 4,3 millones de euros para paliar las consecuencias de la pandemia generada por el COVID-19 entre las poblaciones más vulnerables de Asia, África y América Latina. En concreto, la ONG ha apoyado 94 proyectos de emergencia y ha reformulado 177 proyectos de desarrollo, que tenía previamente en marcha, para incluir acciones relacionadas con la pandemia. 

En Brasil, la diócesis de Grajaú, en Maranhão, realizó un gesto concreto para ayudar a los indígenas y a los más vulnerables a afrontar las dificultades causadas por la pandemia . Una serie de 10 vídeos presenta los viajes, en camiones y automóviles, que un grupo de voluntarios llevan a cabo para distribuir a mano aproximadamente 30.000 kilos de alimentos y materiales de higiene. El obispo diocesano, Monseñor Rubival Cabral Britto, manifestó que: “El mayor don que podemos entregar al otro es el de repetir los mismos gestos de Jesús, quien vio, tuvo compasión y cuidó. La solidaridad es el remedio que nos libera de la prisión de la 

acumulación y del egoísmo”. Esta solidaridad activa se beneficia de la colaboración entre la Iglesia de Brasil, las organizaciones, los gobiernos y la red de parroquias y comunidades. 

En Kenya, Saint Martin Catholic Social Apostolate puso en marcha un proyecto de respuesta de emergencia para asistir a las comunidades más vulnerables durante el brote de la pandemia. En colaboración con L’Arche Kenya y Talitha Kum proporcionan alimentos y medicamentos esenciales a hogares vulnerables, mascarillas a grupos de alto riesgo y suministros agrícolas a personas que han perdido sus ingresos a causa del COVID-19. Saint Martin presta también especial atención a las personas que padecen enfermedades mentales, a los discapacitados y a quienes sufren problemas de adicciones, puesto que el COVID-19 agrava sus sufrimientos. Una parte del proyecto consiste en concienciar a la comunidad sobre los impactos de la pandemia y cómo la comunidad puede afrontar los problemas que vayan surgiendo. 

En Inglaterra, los desempleados y las personas sin hogar se enfrentarán a una grave crisis después de la pandemia, especialmente en Londres. En respuesta a esta emergencia, JRS UK distribuye paquetes de alimentos a las personas sin hogar, independientemente de su estatus migratorio o situación migratoria irregular. La ONG católica ha venido propugnando la necesidad de ofrecer un alojamiento seguro a aquellas personas que necesitan viviendas de emergencia durante esta pandemia, todo ello sin tener en cuenta el estatus migratorio de las personas. Como afirmó el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster: “Necesitamos responder a la humanidad que tenemos justo frente a nosotros, reconociendo la dignidad innata de cada persona y no relegarlos a un abismo”. 

En la India, las comunidades católicas de la archidiócesis de Bombay se han comprometido a responder a las necesidades de los más pobres e indigentes, dado que su situación social o laboral ha empeorado en estos tiempos de pandemia. Entre las numerosas actividades, cabe mencionar el programa “Maná on Weels” (que significa “Maná sobre ruedas”). La iniciativa organizada por la parroquia de San Pedro, en el distrito de Bandra, está animada por feligreses que han distribuido más de 40.000 comidas, ayudando a satisfacer las necesidades nutricionales de los trabajadores migrantes, las personas sin hogar y otras personas necesitadas. La parroquia de los Santos Reyes Magos de Gorai-Culvem, representa otro ejemplo de compromiso caritativo en plena crisis, puesto que ayudan a agricultores y pescadores que experimentan dificultades económicas. Durante más de tres meses, aproximadamente 80 jóvenes católicos, han estado patrullando la zona y han establecido una eficiente red de solidaridad. Los voluntarios de la comunidad proporcionan alimentos y suministros a personas de todas las creencias, pueblos tribales, migrantes, viudas y otras personas necesitadas, gracias también a la colaboración de los gobiernos locales y las organizaciones de la sociedad civil. 

La importancia de los medios de comunicación durante la crisis del COVID-19 

Las redes sociales han ido cobrando cada vez más importancia en este momento de crisis, puesto que representan uno de los canales de información más utilizados por la Iglesia Católica a diferentes niveles. La Iglesia ha sido capaz de actualizar sus competencias durante la tragedia. Las Iglesias locales han reconocido la necesidad de brindar un mayor acompañamiento espiritual a la población en estos últimos meses. Utilizando tecnologías basadas en Internet, han mantenido el contacto con las comunidades que vivían en aislamiento forzado, debido a las medidas sanitarias impuestas por los gobiernos. Además de las nuevas tecnologías, la Iglesia Misionera ha recurrido también a otros medios de comunicación, menos recientes, para asistir y acompañar a las comunidades vulnerables y llevar a cabo los proyectos en curso. 

En África, donde el acceso a Internet a menudo se limita a las zonas urbanas, la radio desempeña un papel importante en la difusión de la fe, y, también en los ámbitos de educación, desarrollo y agricultura. En las regiones del norte de Burkina Faso, la radio es el único medio a través del cual se puede llegar a las personas. Las acompaña, fortalece en la fe, informa y ayuda. En momentos en que las personas luchan por reconstruir sus vidas, las emisoras de radio ofrecen un mínimo de instrucción a los niños y jóvenes, y promueven la paz y la reconciliación. Ahora que la pandemia ha destacado aún más la importancia de las estaciones de radio locales, la Conferencia Episcopal de Burkina Faso ha unido todas las emisoras de radio diocesanas para compartir recursos y encontrar sinergias. Es fundamental difundir información sobre cómo protegerse del virus y prevenir su propagación. Resulta igualmente importante ofrecer a los oyentes la posibilidad de acompañar las celebraciones litúrgicas y rezar. 

RefAid (Refugee Aid App) es un instrumento desarrollado en varios países europeos y utilizado por más de 400 ONG en el mundo, que contribuye a mejorar las condiciones especiales de vulnerabilidad y exclusión que padece la población en tránsito. La Frontera Sur, donde confluyen las rutas migratorias del oeste y norte de África, constituye una herida abierta en la que personas de África, Oriente Medio y Asia ponen en peligro sus vidas. Los solicitantes de asilo, los refugiados, las personas desplazadas y los migrantes carecen a menudo de información sobre los recursos y los servicios disponibles a su alcance. Por ello, desde la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger (DDM) y en colaboración con varias organizaciones (Alboan, Caritas au Maroc, CVX-España, Entreculturas, el Instituto Universitario de Estudio sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas, Jesuits Social, Manos Unidas y el Servicio Jesuita a Migrantes), han puesto en marcha el proyecto #RefAidFronteraSur . Esta iniciativa de crowdfunding tiene como reto conseguir 20.000 euros en 28 días para obtener la licencia de uso de la plataforma digital RefAid en el territorio de Marruecos, que permitirá a las organizaciones humanitarias dar a conocer sus servicios y 

actualizarlos en tiempo real, facilitando el acceso a la información y a la red de servicios humanitarios disponibles (alimentos, atención médica, alojamiento, etc.), para las personas en tránsito (migrantes, refugiados, solicitantes de asilo y personas desplazadas) en la Frontera Sur. 

En Afganistán, a pesar de que los casos de coronavirus aumentan y se imponen medidas de confinamiento, el JRS acompaña a los niños y jóvenes desplazados por la guerra en las regiones más remotas. El JRS asiste a cientos de estudiantes que utilizan plataformas de redes sociales. Comparten en las redes sociales audios, vídeos, documentos y recursos para promover el aprendizaje efectivo en el hogar. Además de recibir clases en línea, los estudiantes se unen cada quince días a sus profesores y compañeros de clase para sesiones interactivas en línea. En aquellas zonas que carecen de energía eléctrica y el acceso a la televisión es limitado, el JRS ha organizado clases de inglés por radio. Durante las transmisiones, que suelen durar 30 minutos, dos profesores del JRS enseñan el inglés empleando un formato conversacional y dedican también un espacio a las llamadas telefónicas de los estudiantes para pedir aclaraciones. 

El mundo post-pandemia que la Iglesia Católica imagina 

El libro “La vida después de la pandemia recoge ocho intervenciones del Santo Padre que ilustran su visión del mundo post-COVID-19, con un prefacio firmado por el Card. Michael Czerny. Los ocho textos se entregaron en un período de cuatro semanas, a partir del 27 de marzo. El primero fue el mensaje Urbi et orbi en el contexto de la oración extraordinaria en tiempos de epidemia, celebrada en el atrio de la Basílica de San Pedro. El último es de la Audiencia General del Papa del 22 de abril con ocasión del 50o Día Mundial de la Tierra. El volumen tiene dos objetivos: “sugerir una dirección, claves de lectura y pautas para reconstruir un mundo mejor” tras la crisis que vivimos y “sembrar la esperanza”, alimentada por la fe, en medio de tanto sufrimiento y desconcierto. Además, todos los textos comparten el estilo del Urbi et orbi, que invita a toda la humanidad a escuchar de una manera inclusiva. En estos textos, Francisco advierte contra un virus mucho más infeccioso que el COVID-19: el virus del “egoísmo de los intereses individuales” junto con el modelo de “competencia” que la pandemia ha demostrado ser dramáticamente “insostenible”. Nos exhorta a “eliminar las desigualdades, a sanar la injusticia que socava a la humanidad” y a reconocernos como “miembros de una sola familia” y “habitantes de la única casa común”. 

A principios de junio, una rueda de prensa celebrada en el Vaticano sobre “Preparar el futuro a través de las Iglesias locales en tiempos de Covid-19 presentó el deseo del Papa de una Iglesia capaz de consolar, acompañar y sanar a las personas, a medida que emergemos de la devastación provocada por el COVID-19, y para que esto se realice en diversas formas a nivel local en todo el mundo. Al explicar la visión de la acción de la Iglesia después de la pandemia, el cardenal Peter Turkson expresó que es necesario garantizar la 

dignidad de todos con ternura y solidaridad inclusiva, para que nadie se quede atrás. Con este objetivo, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha instituido la Comisión de la Santa Sede para el Covid-19. Como parte de la Comisión, Caritas Internationalis está financiando muchos proyectos en todo el mundo, con especial atención a la protección de los niños, las mujeres y los más vulnerables. 

Durante los meses de agosto y de septiembre, el Papa Francisco dedicará sus audiencias semanales del miércoles al tema del post-COVID-19, “Curar el mundo”, “para afrontar juntos las cuestiones apremiantes que la pandemia ha puesto de relieve, sobre todo (…) a la luz del Evangelio, de las virtudes teologales y de los principios de la doctrina social de la Iglesia”. El 19 de agosto, por ejemplo, el Santo Padre anticipó el futuro de la Iglesia y de todos los cristianos. Siguiendo el ejemplo de Jesús, dijo el Papa, los cristianos “se reconocen por su cercanía a los pobres, a los pequeños, a los enfermos y a los presos, a los excluidos, a los olvidados, a quien está privado de alimento y ropa”. Esto, dijo, “es un criterio clave de autenticidad cristiana”. La opción preferencial por los pobres tiene sus raíces en las virtudes de la fe, la esperanza y el amor. Por lo tanto, el mundo futuro rechaza las “injusticias sociales y la degradación del ambiente” que caracterizan a la sociedad contemporánea, dijo el Santo Padre. Lamentó una economía que antepone el lucro a las personas, argumentando que “la opción preferencial por los pobres, esta exigencia ético-social que proviene del amor de Dios, nos da el impulso para pensar y diseñar una economía en la que las personas, y sobre todo los más pobres, estén en el centro”. Del mismo modo, a medida que los tratamientos para el coronavirus son cada vez más accesibles, la sociedad debería dar prioridad a los más necesitados, en lugar de a los que tienen más dinero, insistió el Papa. 

“A partir de este amor, anclado en la esperanza y fundado en la fe, un mundo más sano será posible”. 

Papa Francisco 

(migrants-refugees.va)

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